El incremento del número de retornados es proporcional al aumento de los empeñados en atravesar la ruta rumbo a Estados Unidos, donde sueñan encontrar una mejor calidad de vida y recursos necesarios para ayudar a sus familiares en la pobreza en Honduras, según la directiva del CAMR.
Garay aseguró que la mayoría de los migrantes ilegales deportados nunca lograron cruzar la frontera hacia territorio estadounidense o luego de llegar a este tampoco pudieron conseguir trabajo.
Registros del CAMR reflejan que la mayoría de los que regresan de manera forzada son originarios de los departamentos de Colón, Santa Bárbara y de Tegucigalpa.
La institución procura ayudar a estos a reinsertarse en la sociedad hondureña y en particular a quienes no tengan antecedentes penales dentro o fuera del país.













