Esta coincidencia de mal gusto indignó tanto a los lectores, que los representantes la editorial Hearst presentaron excusas en público y prometieron que tomarán medidas para evitar que tales errores se repitan.
No es la primera vez desde el día de la masacre que los editores se ven obligados a presentar excusas por los anuncios que publican. El 17 de diciembre, solo tres días después del tiroteo en la escuela, apareció en la revista 'Rock Hill Herald' de Carolina del Sur una publicidad de rebajas prenavideñas de una tienda de armas junto a un artículo sobre la masacre.













