El 3 de marzo de 1982, Carlos Fernando Chamorro desplegó, en el diario que controlaba como Director, Barricada, el primero de tres artículos para asesinar la reputación de las Iglesias Evangélicas, tal como ahora hace contra Nicaragua.
Fue la inesperada y sorprendente resistencia armada de un grupo de hombres prácticamente indigentes, ayunos de verdadero poderío bélico, pero que con su acción quijotesca lograron lo que se consideraba imposible.
En Nicaragua, tanto el 18 de Mayo como el 21 de Febrero, la primera fecha de 1895 y la segunda de 1934, son días que marcan el nacimiento y el asesinato respectivamente de un personaje que por sus actos dejó de ser exclusivamente nicaragüense.
Conmemoramos este 21 de febrero el magnicidio de mayor impacto en la historia de Nicaragua en materia de dignidad nacional. En 1934 quien fuera distinguido como General de Hombres Libres por sus hombres era asesinado a mano de la monstruosa creación.
En la red sigue circulando una bella foto de un jovencísimo Daniel Ortega, con el puño en alto, debajo de un cuadro de Sandino. Imagen que luego usaron los sempiternos críticos-críticos al estilo occidental para denunciar lo lejos que estaba.