La guerra comunicacional ha sido un fenómeno constante en la historia humana desde los tiempos antiguos y es lógico que se intensifica en momentos de extrema crisis y conflicto como estamos experimentando en este momento histórico.
Al fin de cada año es normal hacer inventario de los logros y reveses de los doce meses anteriores y también mirar hacia adelante hacia nuevas victorias y posibles amenazas. Por supuesto nadie puede prever o predecir con seguridad
En la primera postalita navideña me concentré en señalar algunos puntos de lo que a mi criterio NO es Navidad. Y en esa misma me comprometí es hacerle llegar la Postalita No. 2, con el título ESTO SÍ ES NAVIDAD. Ahora cumplo con ese compromiso.
Estamos en la temporada más hermosa de todo el año. Independientemente de lo que nos haya tocado vivir, la Navidad siempre es un repaso al inventario de lo que hicimos o dejamos de hacer, de lo bueno o malo que pasó por nosotros.
América Latina, tierra de Incas y Olmecas, de Bolívar, de Martí, de Rubén, de Diriangén y Sandino, es el escenario más encarnizado de lucha contra el capitalismo salvaje que fustigaba Juan Pablo II y del que advertía era la otra cara de una iglesia
Ahora se aplica el término “gaslighting” a la ofensiva de guerra psicológica de los medios de comunicación de los países occidentales contra sus propias poblaciones.
El escándalo de los fondos qataríes a los eurodiputados para producir una imagen democrática del emirato ya ha sido engullido y absorbido con un acuerdo entre socialistas y populares mientras la derecha y el GUE se apartan.