Una noche dedicada a la música cubana, pero también a la hermandad y fraternidad con ese pueblo, se vivió en la sede de la Fundación INCANTO en el Puerto Salvador Allende de Managua y en la que la artista principal fue la pianista Liliam Aguilera.
El director de INCANTO, Laureano Ortega, mencionó que fue un homenaje a la cultura cubana, a ese país que ha demostrado una gran cooperación a Nicaragua y a la misma fundación.
“Nosotros hemos tenido un intercambio, una cooperación y la mantenemos con el instituto superior del arte de Cuba, con el teatro lírico de La Habana y eso ha permitido que se lleven a cabo talleres, cursos aquí en Nicaragua con artistas cubanos y conciertos también”, afirmó.

Ortega precisó que la maestra Aguilera estuvo trabajando por muchos años en el grupo lírico de Nicaragua, movimiento que se convertiría en lo que es hoy la Fundación INCANTO.
“Teniendo la oportunidad con su enorme talento y dedicar este concierto a ella y Cuba por supuesto”, dijo.
La maestra Aguilera señaló que fue una velada estuvo adornada de obras con solistas, dúos e interpretaciones conjuntas.
“Es maravilloso, me he quedado muy sorprendida porque veo cómo han evolucionado, que hay talento nacional increíble y se está fomentando gracias a esta institución que da la posibilidad de que nuevos talentos tengan un lugar donde puedan crecer, es un lugar muy propicio para desarrollar el talento nicaragüense del canto”, afirmó.
La gala también contó con la participación del pianista y el maestro de canto de la Fundación INCANTO, Gabriel Chorens, también de origen cubano, y el maestro de canto José Luis Leytón.
























