Estelí es uno de los municipios más prósperos del país. Sus habitantes han sabido aprovechar las oportunidades y ver más allá de los oficios y negocios considerados tradicionales.
Una de las familias que con el pasar de los años se ha diversificado, logrando no solo establecer un negocio reconocido dentro y fuera de Estelí es la familia Colindres Lanuza, quienes desde hace doce años de dedican a la elaboración de rosquillas, pan dulce (cosa de horno) hojaldras y empanadas rellenas de cuajada.
Dulces, saladas y crujientes, acompañadas de un buen café de palo, así las consumen la mayoría en Nicaragua y Estados Unidos.
Vicenta Lanuza Dávila, de 72 años, es la propietaria de Rosquillas Doña Vicenta.
“Mi mamá hacía, yo lo aprendí y le enseñé a mis hijas. Empezamos con diez libras de maíz y como miramos que se vendía pasamos a 25 libras, 100 libras y al día de hoy hacemos 4 quintales de maíz de harina”, contó Vicenta.
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“El negocio ha crecido fabulosamente. El mejor mercado que tenemos es acá porque vendemos en la casa y en la tarde ya no hay nada. La gente viene de Managua, Matagalpa, Jinotega y la llevan fuera del país, sobre todo a Estados Unidos”, afirmó.
En este pequeño espacio trabajan diez personas, en su mayoría mujeres, dos de ellas madres solteras.
“Hemos salido adelante y ayudamos a los demás. Gracias a Dios, al Presidente y a la Compañera Rosario que nos han iluminado para que salgamos adelante y al día de hoy todos mis hijos tienen su propio negocio de venta de rosquillas en el centro de Estelí”, expresó Lanuza Dávila.
Esta familia trabaja con el programa Usura Cero, un dinero que inyecta más fuerza al negocio familiar.
Agregó que “acá tenemos una rosquilla de calidad. Si uno quiere mantener a los clientes tiene que hacer buena calidad aunque no se gane una gran cantidad. Tenemos unos hornos que todavía los estoy pagando porque también trabajo con otras financieras y así he logrado pasar del horno de barro a cuatro hornos industriales”.
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La jornada laboral inicia a las 7 de la mañana. La harina queda molida de un día para otro, por la mañana los muchachos la baten agregándole cuajada y crema.
“Esta es una herencia que les va a quedar a ellos y si la saben aprovechar van a vivir de eso”, culminó Vicenta.
José Colindres, estudió banca y finanzas. Labora con su abuela y pronto quiere independizarse abriendo su propio local con la receta de su abuela.
“Pienso desempeñar mi carrera con mi negocio propio y con los conocimientos que me enseñó mi abuela. Pienso llevar el negocio a otro nivel. Desde pequeño la he visto hacer las rosquillas y he aprendido mucho en este negocio y me sé la receta que la pondré en mis propias rosquillas”, dijo José, quien mencionó que el éxito de este negocio es el trabajo en equipo.
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