Dicen que las casualidades en la vida no existen, quizás algo de eso sea cierto en el matrimonio conformado por Álvaro Morales e Ismary Gutiérrez, dos jóvenes que se conocieron cuando ambos perseguían sus sueños de estudiar una carrera en el Centro Tecnológico de Hotelería y Turismo.
En el caso de Morales su pasión por la cocina lo llevó a estudiar gastronomía, conocimientos que luego perfeccionó en el Centro Nacional de Desarrollo del Talento Creativo Nieves Cajina. Ismary en tanto su gustó por la atención la llevó a estudiar la carrera técnica en Atención al Cliente.
Cada uno por separado ingresaron a estudiar gracias a las oportunidades que brindaba el Buen Gobierno Sandinista que a través de su Plan de Lucha contra la Pobreza, las carreras técnicas eran una prioridad.

Morales jamás imaginó que las enseñanzas de su abuela María Sierra en el arte de la cocina lo llevaran a apasionarse hasta el punto de buscar profesionalizarse, mientras Ismary tampoco pensó que ahí conocería a Álvaro en medio del amor por perseguir sus sueños, al punto que tres años después no solamente tienen una niña de 9 meses, también un emprendimiento gastronómico llamado “El Trailercito”, el cual inauguraron en el barrio Altagracia en diciembre pasado.
“Aprendí a cocinar para la familia, luego me interesé por aprender más y que esto me sirviera de apoyo económico para mi familia, luego llegó el nacimiento de mi hija y ahí decidimos emprender un negocio propio”, cuenta.
Álvaro egresó hace un año, pero tuvo la oportunidad de trabajar en distintos lugares, Ismary también laboraba para una cadena de tiendas de conveniencia siempre en el área de atención al cliente. Álvaro fue uno de los mejores de su generación al punto que hoy forma parte del staff de docentes del Centro Nacional de Desarrollo del Talento Creativo Nieves Cajina.

Tres años después de haber puesto sus pies en el Centro Tecnológico de Hotelería, Álvaro e Ismary están persiguiendo y trabajando por su más grande sueño, que su negocio gastronómico El Trailercito no solamente se consolide como una opción culinaria en el barrio Altagracia y barrios aledaños, sino también ofrecer servicios de comida a las diferentes empresas que están en este popular barrio del Distrito III.
“Me siento muy contento de todas las herramientas que aprendí en el Centro Tecnológico porque ahí te capacitan de una forma muy buena, una educación gratuita y de calidad. En todos los centros que se han inaugurado en el país podemos optar a diferentes carreras y especializarnos”, cuenta Álvaro.
El Trailercito se especializa por comida rápida, pero también ahí podrá degustar de un sabroso pollo a la plancha, o un corte de carne con chimichurri.

Morales se especializó en cocina creativa, enfocada con énfasis al vacío lo que permite conservar de mejor manera los alimentos y de esa manera ahorrar recursos tanto en dinero como en los mismos productos.
“Mi mensaje a los que deseen estudiar una carrera técnica es que pierdan el miedo, se aprende haciendo que es una técnica muy buena, solo es acercarse, perder el miedo y echar andar tus sueños”, cuenta este joven de 30 años.
La pareja inauguró su negocio el 23 de diciembre pasado, ya han pasado 8 meses y el negocio no es el mismo, han crecido en clientela y en oferta gastronómica.

“No ha sido tan fácil estar ubicado en un barrio, pero hemos sabido sortear y estamos creciendo claro que si”.
Ismary confiesa que el negocio es un reto porque de cocina está aprendiendo, gracias a su esposo que está enseñándole, “para yo apoyarlo y ser su mano derecha”.
“Mi esposo me ha ido preparando, ver dónde compramos los productos, saber de precios, me ha enseñado y nos incentiva nuestra hija, a ella queremos darle un buen futuro y pensando en ella decidimos emprender. Nos conocimos hace tres años en la escuela de hotelería, y nunca pensamos que íbamos a tener un negocio propio y vimos que en la comunidad no existen negocios de este tipo, además pensamos vender servicios de almuerzo a las empresas locales”.
Este matrimonio sabe que las cosas no son fáciles, pero tienen puesta la fe en Dios, en el amor que se tienen y sobre todo en las enseñanzas que recibieron en el Tecnológico Nacional que brinda una educación de calidad, todo eso junto hará que su negocio crezca y sea una opción culinaria de calidad. Este negocio se ubica de los semáforos de La Racachaca 2 cuadras al norte y dos cuadras al oeste.



























