El Presidente de la República Comandante Daniel Ortega y la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, durante el acto del 43 aniversario de constitución de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, recordó el viaje que hicieron a la Costa Caribe, tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, para iniciar lo que sería la Fuerza Naval.

El Comandante Daniel pidió a Salvador Fermín Chou, que se acercara hasta donde estaba él para que relataran juntos la travesía que vivieron hace 43 años.

“Él participó de lo que sería la puesta de la primera piedra de la Fuerza Naval. Nosotros triunfamos el 19 de julio y en agosto inmediatamente nos fuimos a las zonas mineras que eran dominadas por los gringos y los canadienses. Fuimos a esa zona minera y nos acompañaba Julio Cortázar y con Cortázar empezamos a subir en los cerros allá en las Minas, iba Rosario e iba Lumberto entre otros compañeros y en ese momento el pueblo de Nicaragua, en ese momento nuestro Cacique que le dieron la primera derrota a los imperialistas españoles, Nicarao, Diriangén, ahí José Dolores Estrada, Andrés Castro, que derrotaron a los Yankees que nos habían impuesto un presidente aquí en Nicaragua, ahí el general Benjamín Zeledón, que no se rindió ante las tropas que nos invadieron en 1912 y dio su vida por Nicaragua, ahí nuestro General Sandino con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, ahí tomamos posesión de lo que le pertenecía a los nicaragüenses, de lo que le pertenecía a nuestros pueblos originarios”, expresó el Presidente Daniel.

Recordó que en esos años se “venían robando los imperialistas de la tierra al pueblo nicaragüense y a los pueblos de América Latina, el Caribe, de África, de Asia, ahí con qué orgullo, con qué alegría, con qué honor y luego nos acompañó un periodista cubano y un periodista mexicano Adrián Carrasco, que había cubierto la lucha insurreccional y cuando ya nacionalizamos las Minas y las Minas pasaron al poder del pueblo nicaragüense, entonces le dije al Lumberto ¿cómo estamos aquí para ir a Bluefields? nosotros no conocíamos el Caribe y ahí no habían carreteras, estaba aislado el Caribe del Pacífico y le digo busquemos unos camiones, busquemos unos buses y que la revolución llegue al Caribe. Salimos de las Minas y avanzamos, empezamos a ver a los lados las comunidades de los pueblos del Caribe, los Miskitos, los Mayangna y de repente un inmenso Río el Wawa, un inmenso río donde no había forma de pasar con un vehículo, entonces había que esperar, hacer fila. Ya existía un lanchón que se subían los vehículos y ya uno cruzaba al otro lado. Hasta hace poco así se transportaba el pueblo nicaragüense y del Caribe, pero en esta nueva etapa de la Revolución el Wawa está inmenso, esplendoroso, fluyendo sus ricas aguas, pero ahí se levantó un inmenso puente que parecía imposible cuando cruzábamos el Wawa y decíamos cuándo construimos un puente, esto debe ser enorme, pero el puente ya está ahí y ya el Caribe se comunica con el Pacífico no solamente a través del puente, sino también a través de carreteras de concreto porque las lluvias son tan intensas ahí que si construiríamos carretera de asfalto no iban a durar y son carreteras que van hacia el Caribe Norte, a Bilwi o hacia el Caribe Sur, Bluefields”, recordó el mandatario nicaragüense.

El Comandante Daniel Ortega expresó que finalmente llegaron, “porque nos fuimos por el Caribe Norte, cruzando el Wawa, el llano, descubriendo el llano, un llano increíble, inmenso, y ahí las comunidades con su propio estilo de vida. Y nos quedábamos maravillados cuando veíamos que las comunidades no existía el cerco que dividiera una casa de otra casa, y que las gallinas, los chanchos, todos andaban paseando por toda la comunidad y nadie se preocupaba que se fueran a perder. La comunidad tenía sus propias autoridades nombradas por ellos mismos y llegamos a Bilwi, y en Bilwi, empezamos ahí el encuentro de la Revolución con las comunidades que estaban en abandono, y fueron las asambleas, las reuniones, con las comunidades de los diferentes pueblos, asambleas de horas. Nos reuníamos en un gimnasio y ahí, horas escuchándolos. Ellos tenían expectativas en la Revolución, y ahí, hablamos horas y horas. Todo mundo sentando atento, con una disciplina increíble, pero también cuando ya teníamos 2 o 3 horas de estar sentados, el que estaba dirigiendo la asamblea, hacía una señal, todo mundo se ponía de pie y todos a estirarnos y luego a sentarnos, o sea no se podía aguantar la asamblea sentado 8 horas, si eran 2 horas de asambleas, y ahí sería la gran unidad de los misquitos, de los ramas, de los mayagnas y los del sur, los afro descendientes, los garífunas”.

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Salvador Fermín Chou: Y cuando fuimos a Laguna de Perlas encontramos a Carl, se acuerda, con el trombón.

Comandante Daniel: Sí... entonces, luego de las asambleas, cuando pensamos vamos a regresar a Managua. Hay que regresar a Managua, nos fuimos al puerto, al muelle y en el muelle, veo un guardacosta fuerte, sólido, de acero. Y pregunto, ¿este guardacosta? Este era de Somoza, dicen. De la Guardia de Somoza. Y ya investigamos que era un guardacosta Dabur Israel que los yankis que le entregaba a Somoza, guardacosta Dabur y también aviones de combate. Entonces nos encontramos con el guardacosta. Y me imagino que el guardacosta está ahí inmovilizado, porque no existe Fuerza Naval. En ese momento no hay mayores autoridades ahí. Apenas se estaban organizando las autoridades en los pueblos, con los compañeros de las diferentes comunidades hablando y les digo, había unos compañeros que estaban a orillas del Dabur, y les pregunto ¿este guardacosta camina datos ahí? No, si lo hemos andado de aquí para allá. Y me quedo sorprendido.

En ese momento, el Comandante Daniel dijo que ellos no habían sido de la Fuerza Naval de Somoza ni tenían idea de manejar ese guarcadosta.

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“Entonces, ya hablando con ellos, pero ¿ustedes en realidad pueden?, Claro que podemos. ¿Podemos hacer un recorrido de Bilwi les digo yo, hasta Tasbapauni y después de Tasbapauni nos vamos a Corn Island y de Corn Island regresamos a Laguna de Perlas? Sí, no hay problema. ¿Ustedes ya lo han hecho? No. ¿Nunca han hecho ese recorrido? No. Esto está complicado decía yo. Pero ahí estaba este, entre los grandes navegantes con cuatro compañeros más, leían mapas. Después se pusieron a travesear los mapas. Bueno pues, probemos, les digo., cuidado pasamos de viaje y nos llevan hasta San Andrés.Para ir a Corn Island, hay que entrar y después de Corn Island está San Andrés. Vamos a terminar presos en Colombia. Entonces nos fuimos a hacer el viaje, confiando en los compañeros”, indicó.

Recordó que luego salieron de Bilwi y en Puerto Isabel, había puertecitas y desembarcaron y era el lugar más desarrollado de toda la ruta. “Entonces entramos, bajamos al pueblo, anduvimos recorriendo el pueblo. Le gente nos recibió contenta, estuvimos platicando con ellos, estuvimos visitándolos y ya luego embarcamos de nuevo y seguimos rumbo al sur y ahí fue que llegamos a Tasbapauni. Cuando llegamos a Tasbapauni, aquí no hay muelle. Pero ellos se detienen y en Tasbapauni ya sabían cómo era la cosa. Cuando miraban que un barco se detenía inmediatamente los de Tasbapauni se montaban en sus lanchas de remo y bam bam venían al barco y el barco ya sabía que ahí estaba el transporte para ir a Tasbapauni. Había que pagarles un poco lógicamente y luego regresar al barco”, refirió el mandatario.

“Entonces desembarcamos, allá. Fuimos a Tasbapauni, ahí no había ni una moto. Ahí no habían vehículos, allí se llegaba nada más por río o por el mar. Ni idea tenían de vehículo. Igualmente ahí no había ni un solo cerco, ni muralla que protegiera a una familia de otra familia. No había ningún temor y ahí hicimos unas reuniones, una asamblea, conversamos y luego fuimos de nuevo, ya venía el reto. El reto era eso, venir navegando por el litoral, uno va viendo, entrar en mar abierto que era irnos de Tasbapauni a Corn Island, era un recorrido largo. Y arrancamos para Corn Island, no conocíamos Corn Island, no conocíamos la Costa, no conocíamos la Costa, Lumberto sí, pero nosotros no conocíamos la Costa. Humberto porque es de Corn Island. Entonces vamos y empieza la navegación varias horas y llega la noche y cada hora que pasaba. Y le preguntábamos a ellos, ¿Y cuándo? Vamos bien decían ellos. Entonces de repente una tormenta, una tormenta que el guardacosta daba unos brincos como de 2 metros y después caía, y nosotros preocupados y estos daban gritos de alegría porque estaban navegando en la tormenta”, relató.

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Compañera Rosario: Y ahí estaba el cubano Erasmo Terrero.

Comandante Daniel: Ah, sí. Erasmo Terrero, periodista, Erasmo, y nosotros preocupados, aquí vamos a quedar decíamos. Y ahí íbamos con la tormenta, pero más que la tormenta me preocupaba que dejáramos de lejos Corn Island y siguiéramos para San Andrés. Imagínense el conflicto que se iba a armar, que pensaran que estábamos invadiendo Colombia, Los sandinistas invadiendo Colombia apenas triunfaron, imagínense con las campañas que montaban en esos tiempos. Entonces esa era mi mayor preocupación y decía no hemos pasado ya.

Compartió que “luego cuando calmó la tormenta, ellos salían de la cabina, viendo las estrellas, guiándose con las estrellas. Eran unos navegantes increíbles. Ya como a las nueve de la noche, solo nos imaginamos cuando vemos las lucesitas allá, hay luces, hay luces, ojalá sea Corn Island y no San Andrés y fuimos a caer al desembarcadero de Corn Island. Ya desembarcamos en Corn Island. Y yaaa, cuánta alegría y visitar Corn Island, visitar la isla con Lumberto, de repente en el recorrido nos encontramos con la casa del abuelo de Lumberto y empiezan ahí que van hacer un rondón y ahí mismo empiezan a cortar los plátanos, el coco y van a buscar el pescado fresco y van calentando esto la olla. Una comida de verdad fresca. Y qué cosa, la cultura, la música es otro mundo, es otro mundo, lleno de mucha vida. Y fuimos en la noche a sanar a un restaurantito. Ahora está más modernizado Corn Island. Y recuerdo que entramos al restaurantito, la luz está bastante oscuro el lugar, había luz, pero no había mucha iluminación y había música, la música del Caribe. La música de Jamaica, el regguee y ahí los cornisleños, comiendo bailando y de repente entra uno de saco, sin camisa, de chor, descalzo y con un sombrero,con anteojos y se sienta. Y ahí todos con ese tipo de vestimenta , normal. Visten como quieren, son libres, son libres. Cuándo nos enriqueció esa visita y luego ya el retorno”.

“Bueno vamos buscando Managua, porque tenemos trabajo allá, pero vamos a pasar por Laguna de Perlas. Entonces ya venimos, el recorrido era largo también, porque cerca de Bluefields está Laguna de Perlas y ya vamos entrando a Laguna de Perlas y de repente aparece con su saxofón, un trombón, el poeta Carl Rigby, el poeta Rigby, con su trombón recibiendonos en Laguna de Perlas. Era una gran persona. Un extraordinario poeta. Revolucionario de toda la vida y bajamos en Laguna de Perlas, estuvimos conversando, comimos un poco, y luego ya hicimos el recorrido buscando para El Rama porque ahí estaba el desembarcadero para poder tomar la carretera, porque no había carretera., como hay ahora carretera. Ahora se va por carretera directamente de Managua hasta Laguna de Perlas. Carretera de concreto y por eso les decía que ahí pusimos la primera piedra de la marina. La primera piedra de la marina. Esa fue mi primera experiencia de andar embarcado en un guardacosta. No tenía idea de qué era un guardacosta. Era un guardacosta muy moderno lo que tenían”, dijo el Comandante Ortega.

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