Este 14 de septiembre que se conmemora el 167 aniversario de la histórica Batalla de San Jacinto, la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, resaltó que son fechas y días de celebración de nuestra dignidad nacional, como patria bendecida y soberana.

"Felicitémonos todos en estas fechas, en estos días, de celebración de nuestra dignidad nacional, como patria bendecida, como patria que camina, como patria siempre soberana, siempre digna, siempre libre y como pueblo valiente que defendemos nuestra patria, nuestra patria bendecida, nuestra patria para todos los seres de buena voluntad", mencionó.

Destacó que "aquí estamos hoy 14 de septiembre, celebrando el heroísmo nicaragüense en la Batalla de San Jacinto, la primera derrota yanqui, la primera derrota yanqui y aquí en nuestra Nicaragua y con una piedra porque de verdad con nuestras manos, con lo que sea nosotros defendemos el honor y el orgullo nacional. La piedra de Andrés es nuestra esperanza, tantos años y el enemigo es el mismo, por eso nos defendemos con nuestro corazón, nuestro espíritu invicto que además nos fortalece para seguir adelante".

"Nicaragua ha sido atropellado, invadido, acorralado, piensan ellos desde filibusteros, invasores, ocupantes, Nicaragua nos pertenece a nosotros los nicaragüenses, las nicaragüenses, y nuestra defensa de esta patria bendita es una defensa necesaria, todos los días. Estamos a más de 160 años de la Batalla de San Jacinto y la defensa de nuestra dignidad y nuestro decoro nacional son batallas, es una batalla cotidiana y necesaria, caminando con el orgullo de ser nicaragüenses por gracia de Dios, caminando con la frente en alto y diciendo: ¡No pudieron ni podrán! Porque aquí hay una patria y una paz que defendemos con todo lo que somos, nuestro patrimonio heroico, nuestro patrimonio portentoso lo defendemos con lo que sea y sobre todo con nuestro inmenso, infinito corazón", aseguró.

Dijo que "hoy compañeros vamos a estar rindiendo homenaje a los Héroes de San Jacinto y sintiéndonos todos bendecidos y admirando todos esa piedra simbólica que es nuestra esperanza, el enemigo decíamos, el mismo y este pueblo crecido todos nosotros crecidos en esperanzas victoriosas, aliento sublime, espíritu fecundo, sabemos lo que tenemos, lo que defendemos y de lo que somos capaces cada vez más orgullosos de ser nicaragüenses por gracia de Dios".

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