Al fondo de un salón de clases, una niña le explica a otra qué significa lo que acaba de decir un compañero.

El muchachito, al frente de un papelógrafo con un gato y un ratón ilustrados a base de marcador, había hablado en español y la traducción se hizo en rama-creole.

La edad de la intérprete era incluso menor a la de quien manifestó sus dudas, y que, con sus piernas enrolladas sobre el pupitre, hizo un gesto de haber terminado de comprender y luego continuó garabateando en su cuaderno.

Las dos niñas, originarias de distintas comunidades del Caribe Sur de Nicaragua, son parte de un grupo que se reúne en este poblado para recibir educación primaria.

Infantes de educación inicial en una hilera, al costado de la ventana por donde entran con más fuerza los rayos del sol, colorean y hacen dibujos sobre una fábula, y así, van aprendiendo del mundo.

En el otro extremo, los mayores, que cursan hasta sexto grado, van reforzando su comprensión lectora, analizando el vocabulario y conociendo mejor la forma en la que se articula el lenguaje.

En el aula de clase, el intercambio lingüístico ha dejado de ser un obstáculo y se ha convertido en un elemento que aporta riqueza a las lecciones de la maestra.

La dinámica es propia de la modalidad multigrado, que ha sido la más eficiente para que las familias indígenas, principalmente de zonas remotas como esta, que puedan garantizar la formación primaria de sus niños.

La profesora Karla Benítez, asesora pedagógica del Ministerio de Educación, comenta que en esta comunidad rama, el Buen Gobierno viene restituyendo el derecho a la educación en todos los niveles educativos.

"Atendiendo desde primer grado hasta sexto grado. También atiende educación inicial, niños de los 4 a 5 años", explica.

Del mismo modo, asegura que a la profesora encargada se le da seguimiento, asistencia técnica y se le suministran materiales para hacer el proceso de aprendizaje más interesante para los estudiantes.

Esta experiencia, que es muestra de la multiculturalidad propia de la zona, también la experimentan jóvenes y adultos, quienes pueden formarse en la secundaria a distancia en el campo, modalidad implementada los fines de semana.

Para alcanzar este importante avance, la comunidad jugó un papel importante. Las autoridades de educación se apoyaron en los líderes comunales para que los miembros de la comunidad pudieran comprender la importancia que tiene la educación para el desarrollo de sus comunidades.

"Al principio no contábamos con la educación a distancia. A medida que fue pasando el tiempo con una campaña de divulgación se fue buscando a las familias para que vinieran a matricular a sus hijos y así empezó esta tarea tan bonita", explica la asesora.

Los programas educativos, encargados de garantizar condiciones materiales para que la educación sea efectiva y constante, también llegan hasta TikTik Kaanu.

Uno de ellos es la merienda escolar, que ayuda en gran medida a garantizar la permanencia.

Mientras los estudiantes hacen la pausa para comer y hacen la fila para recibir alimentos preparados por los padres de familia que se encargan de mantener las costumbres gastronómicas locales, la delegada comenta que el programa es tan completo que incluye acceso a la tecnología.

"Y también tenemos una sala de computación, que con mucho esfuerzo de nuestro Buen Gobierno se ha instalado, para que todos esos saberes, esos conocimientos de nuestros adolescentes, nuestros jóvenes, incluso de nuestros adultos, puedan contribuir al buen desarrollo de esta comunidad tan preciosa que tenemos acá”, asegura.

En educación primaria multigrado, la matrícula es de 36 estudiantes, en educación inicial son 11 niños y en la modalidad de secundaria a distancia en el campo, que comprende desde séptimo a undécimo grado e inició en febrero del 2023, se cuenta con 54 estudiantes.

Karina Esperanza Blayat Solano, profesora en la localidad, manifiesta que el obstáculo de las distancias se ve también mermado gracias a la instalación del centro educativo.

"Algunos niños viajan una hora, media hora en bote o bestia para venir a estudiar a esta escuelita. Aquí los docentes estamos capacitados para impartir la educación en estos idiomas”, asegura.

Gonzalo Virgilio Macrea Daniels es originario de esta zona. Es un hombre de edad media, con la piel marcada por el sol, delgado, con el cabello largo recogido bajo una gorra.

Mira desde la ventana, casi conteniendo las lágrimas por el orgullo que siente de ver a sus niños aprendiendo algo a lo que él tuvo acceso ya de adulto.

Ha cesado momentáneamente sus actividades para contar más sobre sus sentimientos al respecto. Habla poco español y sus declaraciones son traducidas por una líder comunal.

"Lo mira muy importante (dice la mujer que lo asiste) porque antes, los ancianos de hoy en día no tenían en su época esa oportunidad de estudiar, cómo los niños de hoy en día tienen esa oportunidad. En el futuro los niños se van a ir preparando y estudiando y aquí vamos a sacar a futuros profesionales como maestros, doctores e ingenieros", dice el hombre en su lengua natal.

En esa lejana comunidad pintada con los colores de la diversidad, la educación se ha constituido firmemente como un puente que une los sueños y anhelos de progreso con el futuro brillante que plantea el saber.

El Buen Gobierno Sandinista, con su enfoque prioritario a los pueblos originarios y comunidades vulnerables, ha facilitado las herramientas que despiertan nuevos sueños, ahora tan fértiles como la espesura natural que rodea TikTik Kaanu.

Macrea Daniels, volteando de nuevo al interior del salón donde su hija ya concluyó la obra de arte en su libreta, y sale de su jornada abrazada de su amiga, confía que a medida que los niños, jóvenes y adultos, cruzan el puente instalado por la enseñanza, se adentran en un mundo de posibilidades, llevando consigo la herencia de su cultura y la promesa de un porvenir mejor.

 

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