En su mensaje a las familias nicaragüenses, la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, reflexionó que en estos tiempos del mundo no es posible imponer irrealidades y más bien debemos pasar de la mentira, a la verdad con justicia y paz.
"Aquí estamos en esta vida, en estos caminos que Dios dispone para el mundo, para nuestra Nicaragua, en estos caminos que Dios dispone, para estos tiempos de lo que llaman civilización, estos tiempos donde muchos niegan las civilizaciones, las culturas, donde todos sabemos que hay civilizaciones, que hay culturas, y que los pueblos que pertenecemos a esas culturas, a esas civilizaciones, merecemos vivir con todos los derechos", expresó.
"Sabemos reconocer la fuerza de los pueblos que reclamamos derechos, que reclamamos equidad, respeto, que reclamamos nuestra presencia en este mundo al que tanto hemos contribuido. Cuánta contribución de los pueblos, de la riqueza robada a los pueblos, cuánta contribución a la ciencia, a lo que llaman desarrollo, a la tecnología, a las técnicas que ahora todos usamos y decimos, bueno, en todo lo que contribuya al avance estamos bien, en todo lo que destruya en vez de construir estamos mal, pero sobre todo nos hace falta reconocer de dónde viene cada avance, de dónde llega el recurso y los recursos para sostener la investigación y el desarrollo científico que nos pertenece a todos, que no pueden negarle a los verdaderos creadores de riqueza que somos los pueblos", agregó.
"Todo ese avance viene de cada uno de nuestros países donde los poderes coloniales, neocoloniales, imperiales, nos han arrebatado tanto y lo han dilapidado, por qué, porque invertir en un desarrollo solo para unos y negar el desarrollo para los demás, no solo es injusto, es irreal y provoca y produce las rebeliones que si son justas, y que si caminan y que si representan el derecho de todos", indicó la Vicepresidenta.
"Hoy es 11 de octubre. En este mundo y en esta vida, la vida real y la vida virtual, donde tanto se inventa, donde tanto se niega, donde se presentan realidades que no son reales, aparentes, realidades al gusto de la ambición del cliente, al gusto del cliente. Y como en ese mundo que no es virtuoso, se destruyen honras, familias, pueblos, procesos, modelos, se destruyen al gusto del cliente, del que opera la maquinita donde salen las calumnias, los infundios, las mentiras, esas irrealidades, una conciencia seca, vacía, marchita, porque la conciencia de los seres humanos debe florecer con el despertar de cada día, cada día despertarnos a estas realidades, no las irrealidades que nos quieren imponer. En estos tiempos del mundo no es posible imponer irrealidades. Las realidades del mundo, despertarnos y decir Basta Ya, basta ya de tanto atrevimiento, basta ya de tanto despojo, de tanta negación de derechos, basta ya de oponerse a la vida y defender la muerte. Basta ya. En estos tiempos del mundo el despertar se impone, eso si se impone, el despertar, abrir los ojos y ver con claridad qué somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos, qué podemos, qué debemos, porque podemos, porque debemos cambiar este mundo, la injusticia, de mentira, de falsificación, de ficción, de fingimiento, cambiar este mundo y establecer entre todos y por el bien de todos las verdades verdaderas y reconociendo las verdades, trabajar para afianzarlas todos los días desde la justicia, la justicia que es lo que reclama la humanidad, justicia y paz, justicia y paz. Y al reclamarla los pueblos, al reclamarla la familia humana debe ser un reclamo global y verdadero y sobre todo conectando con el dolor, el sufrimiento que no puede seguir en ninguna parte. No conectando con los victimarios de décadas, de siglos, sino con el dolor que han causado para que se detenga, con los crímenes que han cometido, para que no los vuelvan a cometer, con los genocidios que han cometido y que en algunas partes del mundo desgraciadamente siguen cometiendo y también desgraciadamente con bendiciones. Pero bueno, la fe nos salva, la fe de cada uno, la fe en la vida, y en la esperanza, y en la redención y en la salvación, la fe que es Cristo, para nosotros los cristianos, Cristo Jesús manifestándose todos los días desde su entrega suprema al bien de la humanidad. Porque somos creyentes, porque somos cristianos, porque tratamos de vivir consecuentemente la doctrina cristiana es que sabemos que el mundo va cambiando y que es en cada corazón que debe habitar el principio, los principios, los valores que nos lleven a refundar no solo las Naciones Unidas, hablamos de refundación de las Naciones Unidas, de cambio, el mismo sentido de nuestro paso por este mundo como humanidad verdadera, con buen corazón, con buena esperanza, con certeza, que son luchas y que anuncian ya todas las nuevas victorias, el sol que anuncia ya todas las nuevas victorias, así cantó Darío, así cantamos nosotros", expuso la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo.













