La comunidad artística nicaragüense y el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional brindaron un hermoso homenaje póstumo al maestro lírico y Presidente de Fundación Incanto Alberto San José, quien pasó a otro plano de vida recientemente, dejando un gran legado cultural y artístico, principalmente en la promoción de la ópera.
En este homenaje realizado en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, participaron la Orquesta Sinfónica Rubén Darío y el Coro Nacional, además de músicos de la Camerata Bach.
Como parte del homenaje se presentaron diversos fragmentos audiovisuales del maestro San José interpretando personajes de reconocidas obras de ópera, así como un resumen biográfico de su vida artística y su alta entrega a la promoción de la música lírica en Nicaragua desde la Fundación Incanto.

Las autoridades culturales, artistas líricos, poetas y representantes de Fundación Incanto, brindaron palabras de agradecimiento a la vida y obra del maestro Alberto San José.
También se hizo guardia de honor en reconocimiento a su gran obra iniciada en Cuba y que fortaleció durante sus 30 años que vivió en Nicaragua. El maestro Alberto San José recibió en el año 2008 de manos del Presidente Comandante Daniel Ortega la orden Cultural y de Independencia Rubén Darío. Como parte del homenaje se brindó un minuto de aplausos a la memoria de este prolífico artista lírico.

San José ya es parte de la historia cultural nicaragüense
La compañera Karen Santamaría, Coordinadora General de Fundación Incanto, indicó que el paso a otro plano de vida del maestro San José deja un profundo dolor en el arte nicaragüense "pero a la vez nos deja un legado lleno de amor al arte".
"Lo recordaremos con su gran espíritu, su buen sentido del humor, su fe y sobre todo su devoción por la música. Para nuestro profe, Nicaragua se convirtió en su segundo hogar, donde muchos nicaragüenses tuvimos la dicha de conocerlo y compartir momentos mágicos que siempre quedarán en nuestros corazones", destacó Santamaría.
Añadió que el maestro San José es parte de la historia cultural de Nicaragua, rompiendo barreras, trayendo consigo la apreciación a Nicaragua, el amor por el arte lírico, que era una parte de la música desconocida en el país.
"Y lo hizo desde la profesión más noble; la de la enseñanza, inculcando en los jóvenes los valores de la disciplina y perseverancia que se requieren para este tipo de arte", subrayó.

Un padre, hermano, mentor y maestro que Nicaragua lleva en su corazón
El codirector del Instituto Nicaragüense de Cultura, arquitecto Luis Morales, señaló que se despide con profundo pesar al maestro Alberto San José, que nació en Cuba en 1944 y que desde hace 30 años vivió en Nicaragua.
"Desde su sabiduría, amor y cariño trajo a Nicaragua luces del canto lírico que estudió y aprendió en su Cuba natal desde 1965", dijo Morales. En 1970, el maestro San José se integra al Teatro de La Habana, fundando el Grupo Lírico Jorge Anckermann y participó en la Ópera Nacional de Cuba.
En Nicaragua fundó el Grupo Lírico de Nicaragua en 1998 y desde ese momento sembró la semilla para el crecimiento del arte lírico que se fortaleció desde la creación de Fundación Incanto.
"La cultura nicaragüense le rinde tributo al maestro Alberto San José por su entrega a nuestro pueblo, a nuestros artistas y a la juventud que con sentimiento y sabiduría paternal y guiado por el arte lírico, poniendo en alto los dones sagrados que Dios deposita en nuestra juventud, transmitimos nuestro pesar y abrazos fuertes a su familia, a sus hermanas, Alicia y Asteria San José Molina hasta la Cuba Revolucionaria de Martí y Fidel, a su sobrina Rosario Rodríguez, a su familia de Fundación Incanto, Laureano, a Karen, a Elisa, Ramón, Nelson, José Luis Leytón y a su hijo espiritual Noel que lo asistió hasta su último momento y a tantos alumnos, alumnas, músicos y amigos. Alberto se presenta con las manos llenas ante el Creador con su amor a Cuba y a Nicaragua, con profundo amor y agradecimiento le despedimos a este padre, hermano, tesoro humano, mentor y maestro. Amigo estás en nuestros corazones”, expresó Morales.

El maestro Alberto San José me amó y lo amé
La soprano Elisa Picado, alumna de San José y coordinadora artística de Fundación Incanto, no pudo evitar las lágrimas al hablar de su amigo y maestro, a quien calificó como un ser extraordinario.
“Y todo aquel que lo haya conocido en algún instante de su vida puede dar fe de ello. Imaginen qué dicha y amor más grande que siento yo de haberlo tenido como mi maestro, como mi padre y como mi amigo por tantos años. Estos días cuando logro despejar de mi mente la profunda tristeza y dolor, y hasta la desesperación que me han estado nublando el horizonte, prevalece un profundo agradecimiento y una devoción tan grande que me ayudan a seguir viviendo y es que Albertico para mí fue vida, me ayudó a entender cuál era el sentido de mi existencia, supo reconocer y guiar los impulsos de mi corazón, me dio razones para vivir, para luchar, él fue un gran visionario, él no veía en mí el hoy, sino el mundo de oportunidades y el potencial que tenía como artista y como ser humano, se preocupó por cultivar mi voz, mi alma y mi corazón y me amó, Dios mío cuánto lo amé y lo amo y que el maestro San José fue una persona profundamente amada”, reseñó Elisa sin dejar de contener las lágrimas.

Antepuso el amor a su familia por su amor a Nicaragua
Su sobrina Rosario Rodríguez, quien vino de Estados Unidos para rendir honores y despedir a su tío, dijo que el maestro Alberto San José tenía un enorme amor y agradecimiento por Nicaragua y su pueblo.
“Siempre antepuso su responsabilidad y compromiso con el desarrollo del canto lírico en este bello país. En muchas ocasiones y este es un secreto que nadie sabe traté de llevármelo para que se quedara conmigo en los Estados Unidos y siempre me decía, no mi sobrina, tú me entiendes, y ¿cuál era el entender? Él tenía un compromiso inmenso con el pueblo de Nicaragua y antepuso el estar con su familia a la responsabilidad de cumplir su sueño y desarrollar el arte lírico en este país, esa era el calibre de mi tío Alberto, era un hombre de mucha responsabilidad, para mí fue mi padre, mi tío, mi padrino y mi confidente”, destacó su sobrina al hablar de los valores del maestro Alberto San José.
En el homenaje, los alumnos de Fundación Incanto interpretaron diversas canciones líricas, demostrando con ello, la calidad de la enseñanza que siempre promovió entre los jóvenes que hoy son cantantes de ópera.

























