Raúl Acevedo, abogado y alcalde del municipio de El Cuá, compartió su alegría al recibir junto con sus compañeros del Batallón Ligero Cazador Gaspar García Laviana la Orden Augusto Sandino, otorgada este 28 de mayo por el Presidente Comandante Daniel Ortega.
Acevedo que estuvo en la Revista en Vivo, dijo que "es un honor, nos sentimos bien contentos los cinco compañeros que andábamos ahí, representa la paz, la dignidad y el decoro nacional, porque realmente estos tiempos son de lucha cotidiana para mantener la paz, y mantener esta paz que tanto nos ha costado y queremos seguir adelante".
"Y que con la Juventud seguir con nuestra Revolución Popular Sandinista, y queremos seguir avanzando", dijo.
Fernando Canales, médico de Zelaya Central, compartió que "recuerdo un 5 de octubre de 1986, eran las 12:45, en ese momento, nosotros siempre contamos esa historia, nos encontrábamos cocinando mono en ese momento histórico, porque teníamos más o menos tres días de que ya no nos alimentábamos, y por casualidades del destino nos encontramos acampando en ese lugar que se llama Casa de Zinc".
"Específicamente porque se andaba trayendo una fuente de poder, que era con el que se comunicaba mi hermano Bentancur, era el jefe de plana mayor de la compañía que nosotros andábamos, entonces él siempre se comunicaba a las seis o cinco de la tarde, pero bueno tres días antes se nos había averiado la fuente de poder", expresó.
"Y vos sabés andar sin comunicación, íbamos a ser hombres muertos, entonces lo principal era mandar a traer la fuente de poder, que ellos como jefe lo mandaron a traer y aprovechar mandar a traer alimentación, recuerdo que mandaron su escuadra", recordó.
"Recuerdo que era un día domingo, como las 12:45 cuando el escolta, el jefe Pablo, estaban cocinando en las champas que estábamos nosotros, el escolta fue quien dijo, jefe, el avión se aproxima, entonces nosotros que estábamos en la champita, salimos a toda carrera a buscar la flecha que siempre la teníamos en dos ganchitos, tapados con plástico".
"Como nos encontrábamos ahí acampando, estábamos preparados estratégicamente porque ante cualquier situación, porque si pasaba el avión, no íbamos a desperdiciar esa oportunidad, entonces se dio el evento, entonces el escolta le dice, flechero, prepárese, ya nosotros estábamos en el lugar de los hechos".
"Recuerdo que Byron, que era otro compañero que andaba con nosotros, yo agarré los espejuelos primero, los espejuelos con los que te protegen de los gases químicos, entonces el que agarraban los espejuelos de hecho ese era el que iba a tirar", contó.
"Porque a la hora llegada no nos íbamos a poner de acuerdo, quién tira primero, yo agarro los espejuelos, inmediatamente comenzamos, el avión venía, iba en dirección nuestra del lado costarricense, y claro, yo lo comienzo a localizarlo".
"Entonces le digo a Byron, encender la fuente, porque del nervio no sabía cómo era, jalame la fuente de alimentación, que es la que alimenta el cuete, es fuente de alimentación tarda 60 segundos, 6 minutos tengo para hacer todo el tiro efectivo", añadió.
"Uno tiene dos segundo para localizarlo, dos para jalar el primer gatillo y dos segundos para disparar, ahí están los seis segundos, pero me pasó algo, en cuenta yo lo localizo, ya lo tengo más o menos como en unos tres mil metros, el avión se mete en una nube y pierdo señal, empiezo a ponerme nervioso, pero tratando de estar concentrado".
"Cuando ya nos dimos cuenta el avión ya se fue a descubrir y se fue en persecución, yo pensaba que era de cuatro motores, sus estabilizadores y los dos motores, pero el avión era un pequeño Hércules 623 K, norteamericano".
Cuando entró la flecha en el avión "alegres nosotros, yo en el momento, agarré el AK, un mes anterior yo tiré una flecha y me dejó nervioso, en ese momento que cae el avión es cuando los jefes Pablo Bentancur, y el jefe de la compañía nos hacía descansar, y desde las 5 de la mañana caminando, y eso nos ayudaba a nosotros como cachorro en la disciplina.
Pablo Betancur, fundador del Ejército y jefe de la plana mayor, detalló "mandamos a un compañero, y le dije, mirá movete con 15 compañeros, me voy a llevar 20 mejor, y cuando llegó al lugar me llama, porque estábamos confundidos pensando que eran nuestros".
"Tenemos orden del mando superior que lo que pasaba allí teníamos que trabajarlo, estábamos con dudas, me decía él, parece que es de los nuestros, y le digo, revisá bien, tené cuidado, porque el combustible te puede fregar también", aseveró.













