Estudiantes de secundaria, tanto varones como mujeres, de centros educativos en Managua, participaron en una jornada conmemorativa junto a los integrantes del Batallón Ligero Cazador Gaspar García Laviana. Este encuentro sirvió para rememorar el acto heroico del 5 de octubre de 1986, cuando derribaron una aeronave espía perteneciente a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.
El encuentro se realizó en la sala audiovisual del Ministerio de la Juventud, lugar donde los héroes sandinistas Byron Montiel, Raúl Acevedo, Efraín Miranda, Pablo Betancur y Fernando Canales, todos miembros del Batallón Ligero Cazador Gaspar García Laviana, relataron lo que vivieron ese día de octubre de 1986, cuando derribaron el avión que en diversas ocasiones había suministrado armamento a las fuerzas contrarrevolucionaria.
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Cada uno ellos contó la experiencia de vida de ese 5 de octubre, fecha que les quedó marcada en sus vidas, pues concretaron una hazaña heroico, que permitió demostrar con pruebas, que el gobierno del entonces presidente Ronald Reagan, abastecía y apoyaba logísticamente con armas a la contrarrevolución.

Producto de esa acción protagonizada por estos cinco patriotas nicaragüenses que en esa época contaban entre los 16 y 19 años, lograron derribar el avión y posteriormente capturaron al mercenario Eugene Hasenfus.
“Recuerdo que ese 5 de octubre nos encontramos en la comunidad Casa de Zinc del territorio de San Carlos, ahí estábamos acampando, en ese momento ya teníamos dos días de estar ahí y ya no teníamos alimentación, tuvimos que comer monos, los comíamos cocidos y así simple, lo comimos para la sobrevivencia. Recuerdo que estábamos cocinando, cuando el escolta del compañero Betancur, escucha y dice 'avión se aproxima' e inmediatamente cuando escuchamos eso inmediatamente nos olvidamos del mono, de la comidas y buscamos en principio la flecha, la teníamos preparada y tapada porque llovía bastante y la teníamos lista y preparada para cualquier situación”, relató Fernando Canales, quien fue el encargado de disparar el proyectil que derribó el avión espía.
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Relató que al divisar al avión de Hasenfus, estaban muy nerviosos, pero cada uno estaba claro que se debía insertar la nave norteamericana, que ya en diez ocasiones había suministrado armas a los contrarrevolucionarios.

“Cuando el avión se va aproximando, le digo a Byron que encienda la mecha que le dio energía al proyectil, esa fuente de energía tarda un minuto en activar el proyectil. Como flecheros estábamos listo para actuar en 6 segundos y activamos el primer gatillo, el segundo gatillo hasta que salga el cohete y en ese momento al avión lo localizamos a 5 kilómetros de distancia, esperamos que se acercara y comenzamos a activar, hicimos los cálculos y le doy seguimiento a la silueta del avión, y solo espero el momento para activar el segundo gatillo y logramos impactar en una de las alas”, relató Canales.
Al certificar que el avión cayó a tierra, iniciaron la búsqueda de la nave siniestrada y además de la persona que había logrado salir en paracaídas. La búsqueda se intensificó y de esa manera pudieron capturar al mercenario Hasenfus y encontrar los restos del avión, donde pudieron encontrar armamento y documentos que certifican las veces que habían abastecido a las fuerzas enemigas de la Revolución.
Iván Martínez, Presidente Nacional de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), indicó que al encuentro acudieron líderes estudiantes de los centros educativos de la capital, porque quisieron conocer de viva voz de los protagonistas, esta hazaña que debe ser contada a las nuevas generaciones.

“Nosotros como jóvenes hemos venido a instruirnos de la historia y el legado que han dejado. Ellos soñaron con una Nicaragua Libre y Bendita y hoy día se cumplen esos sueños de nuestros Héroes y Mártires. Lo que estos héroes nos vienen a contar, es historia viva, historia verdadera y de eso nos vamos a nutrir para conocer cómo vivieron esos momentos de lucha para derrotar a los enemigos de nuestra Revolución”, destacó Martínez.
El Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, otorgó la Orden Augusto Sandino, en su máximo grado, a estos cinco compañeros que ese 5 de octubre de 1986, lograron una hazaña que sirvió como prueba contundente y material que el gobierno norteamericano abastecía logísticamente y materialmente a la contrarrevolución.















