Aunque las historias, de una comerciante y una productora, son distintas, hay una enorme coincidencia en el amor que ambas le han brindado a dos generaciones, a sus hijos y nietos, quienes ven en estas dos heroínas un ejemplo a seguir.

La primera historia es la de doña María Luisa Rodríguez, de 83 años, quien crió sola a sus siete hijos, cuatro varones y tres mujeres, quienes hasta hoy en día están juntos a este tesoro de madre, una comerciante que se instaló en el mercado Huembes, cuando el popular centro de compras de Managua, fue inaugurado en 1981.

"Soy fundadora del mercado (Roberto Humbes), fundadora de mi barrio donde vivo, en el barrio Grenada; desde que vine (al mercado) mis hijos, todos vinieron pequeños", recordó Rodríguez.

MERCADO

En cuanto al trabajo de comerciante y de ser madre, doña María Luisa comentó que durante décadas tuvo que hacer mucho sacrificio, para darle lo mejor a sus hijos y ser un ejemplo para estos en: la honradez, respeto y trabajo digno.

"Les he enseñado que ellos cooperen conmigo, ellos me ayudan a trabajar, a la vez todavía trabajan conmigo; y con los nietos también, porque ahora tengo un nieto que es el que me ayuda a estar aquí y, él es el que me ayuda a sacar la venta, estar conmigo, en mi casa", expresó esta madre de la tercera edad, que aún sigue muy activa en sus labores como comerciante, en el mercado Huembes.

Los hijos de esta paradigmática comerciante están muy agradecidos, porque ella toda la vida se sacrificó por ellos y, aunque algunos ya están casados, siempre la apoyan, están cerca de ella y la visitan de manera constante.

Toda su vida, doña María Luisa le predicó con el ejemplo a sus hijos, por eso ella se siente orgullosa de lo que hoy son sus hijos, a quienes les enseñó buenos modales, a respetar a las personas, tenerle amor al trabajo y de manera honrada.

MERCADO

En cuanto, de cómo se trabaja en el comercio, también les brindó esta enseñanza a sus hijos, "si vendemos 100 córdobas, no podemos comernos esos 100 córdobas; sino que, comernos la ganancia y guardar el capital".

Cuando sus hijos iban creciendo, no los mantuvo todo el día en el mercado, sino que también les brindó educación, "cuando ellos venían (de clases) yo ya les tenía: a unos una porra de tibio con leche y a los otro, una porra de café", recuerda esta sacrificada comerciante.

Doña María Luisa empezó a vender cosméticos, cuando llegó a trabajar al mercado Huembes;inicialmente ella vendía en el sector de donde fue el cine México, en el mercado Oriental.

MADRES

"Gracias a Dios, mis hijos aquí crecieron y nunca he tenido problemas con ninguno de ellos; hasta la vez, así viejo como están, me los quieren mucho; soy muy conocida aquí en el Huembes", dijo muy orgullosa, esta abnegada madre.

Para doña María Luisa, no todo ha sido color rosa en el mercado Huembes, porque después que vendió cosméticos, la situación se puso difícil en la venta de ese producto, entonces, se puso a vender comida, hasta que decidió meterle productos a un tramo que tenía, y decidió abandonar la venta de comida.

En su tramo, que lo conserva hasta hoy en día vende de todo, y gracias a Dios, ha salido adelante con el apoyo de sus hijos y sus nietos, "y con el apoyo del Gobierno, gracias a Dios, que nos hizo estos tramos (los acondicionó), he tenido bastantes beneficios, de parte del Gobierno".

Juan Carlos Olivas Rodríguez está muy agradecido con su madre, porque les ha enseñado uno de los valores más grandes, como es la unidad familiar; en su familia todos son unidos y se apoyan entre todos.

MADRES

"Le doy las gracias a ella, por haberme dado la vida; de corazón, yo la quiero mucho; mi madre es cariñosa, nos aconseja, aún nos da consejos para nuestros hijos", expresó muy emocionado.

Por su parte, Leticia Olivas Rodríguez, muy emocionada y con lágrimas expresó de su madre, "la amamos, es nuestro pilar fuerte de nuestras vidas; es el ejemplo para que nosotros sigamos y para educar a nuestros hijos; yo soy sobreviviente de cáncer, y ella siempre ha estado al lado mío".

Productora ha levantado su finca junto a su esposo

En la comarca Los Ladinos, ubicada 4 kilómetros al sur de la ciudad de Managua, vive la productora Flor del Socorro Mendoza López, de 61 años, junto a su esposo Miguel Ángel Rojas Reyes, de 68, quienes con mucho esfuerzo han venido levantado su finca en la que han sembrado árboles frutales, cosechan hortalizas, tienen crianza de cerdos, cabras y hasta han venido reproduciendo el ganado.

Aunque doña Flor ha sido una madre ejemplar, algunos de sus hijos no han seguido sus pasos, incluso, una de sus hijas dejó abandonado a sus cuatros hijos; doña Flor y su marido son los que están criando a sus nietos, a quienes le han predicado con el ejemplo, el trabajo digno, la honradez y el respeto al prójimo.

MADRES

Doña Flor detalló de lo que ahora están haciendo en la finca, "estamos en cultivo de tomates, de cebolla, pero nos falló la cebolla, solo unas cuatro matitas quedaron, chiltoma; ahorita tenemos como 150 palos de limón y mandarina, cultivamos frijoles, maíz, sorgo, tenemos pensado también que le vamos a poner ahorita café a la finca".

También tienen sus animalitos, gracias al Gobierno Sandinista, que en el 2007 le entregaron un bono, que incluía una vaca, una cerda, gallina con su gallo.

"Me robaron la cerda con sus 11 chanchitos, pero yo no me dejé ahí, yo dije, voy a continuar; entonces, yo compré una cerda y seguí con el espíritu de lucha y ahorita tengo 11 cerdos; acabo de vender seis chanchitos y me quedaron 11; tengo siete vacas; tengo mis cabritos, tengo dos cabras cubiertas, mí gallinas, mis chompipes", expresó muy orgullosa doña Flor.

MADRES

Todo es una gran lucha, y más cuando doña Flor trabaja solo con su esposo, con el que tiene más de 40 años de convivir.

"Estamos siempre en la lucha, porque uno tiene que sobrevivir, de cualquier manera, siempre hemos sido bendecidos, porque esa es una gran bendición la que nos hizo el Gobierno", expresó muy agradecida.

Además, de crianza de animales, también venden, compran animales pequeños, "después cuando ya están grandes y tenemos alguna necesidad, los vendemos y después volvemos a reponerlos; esta es la meta que nosotros siempre llevamos y ahí estamos en la lucha", comentó esta destacada productora de la comarca Los Ladinos.

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Doña Flor, junto a su esposo, procreó tres hijos y cuatro nietos, dos de sus nietos ya están cursando los estudios universitarios, otro nieto está en tercer grado de primaria.

Ella es la que está criando a sus cuatro nietos, y al respecto expresó, "el papel de abuela, yo creo que es el mismo papel de madre, cuidado que es hasta mejor, porque yo trato de darles lo mejor; los niños no se quisieron ir con su mamá, entonces, ellos se quedaron conmigo, yo hice el papel, el rol de madre, yo le vivo inculcando a ellos (a sus nietos) que ellos tienen que salir adelante, que tienen que prepararse".

Con algo de nostalgia, doña Flor contó que siempre soñó que sus hijos fuesen a la universidad, cosa que ellos decidieron otro rumbo; pero ahora a sus nietos les está inculcando el estudio y que sean profesionales exitosos.

A esta ejemplar productora le fascina el trabajo del campo, y para que sus árboles frutales y hortalizas no se sequen en verano, cuenta con un reservorio de agua.

"Es un trabajo duro, pero al que le gusta, lo logra", aseguró doña Flor, quien dijo que hasta que Dios le preste vida, va estar en contacto permanente con su finca, en cuyo lugar a logrado cumplir muchas metas que se había planteado, claro con ayuda de su esposo y de sus nietos.

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