Byron Montiel y Efraín Miranda son dos de los "Cachorros de Sandino" que el 5 de octubre de 1986 derribaron un avión táctico de transporte C-123K tripulado por el mercenario Eugene Hasenfus, quien llevaba armamento para los contrarrevolucionarios con campamento en Honduras. Ambos compartieron su historia en la Revista En Vivo con Alberto Mora de Canal 4.

Recientemente, el Presidente Daniel Ortega otorgó a Byron y Efraín la Orden Augusto C. Sandino en su máxima expresión. "En ese tiempo fuimos condecorados y nos sentíamos orgullosos, pero hoy en día recibir esta medalla, la máxima por el Estado de Nicaragua, impuesta por nuestro Comandante Daniel, es un orgullo que no te imaginas", dijo Byron.

Agregó: "Nos comprometemos aún más a ser leales siempre con el Comandante y a la Compañera Rosario, a seguir fortaleciendo y aportando a esta Revolución en su segunda etapa. Estamos muy comprometidos, de corazón te lo digo, esto significa más respaldo, más fortaleza para nosotros para seguir en este modelo cristiano, socialista y solidario".

Byron Montiel, quien cumplió el Servicio Militar Patriótico y ahora es ingeniero agrónomo y técnico en el SILAIS del departamento de Río San Juan, fue Cachorro de Sandino en 1986.

El teniente Efraín Miranda, miembro del Ejército y jefe de la primera compañía del Batallón Ligero Cazador Gaspar García Laviana, es hoy agricultor y productor en la zona de El Castillo, Río San Juan. Nacido en Santo Domingo, Chontales, Efraín llegó a los 7 años a Río San Juan y allí se formó. "Soy huérfano, me crié con una tía y comencé desde muy joven a trabajar por la Revolución", comentó.

Byron, originario de San Carlos, se unió voluntariamente al Servicio Militar a los 16 años. "Me faltaban 5 meses para cumplir los 17 y decidí integrarme porque veía a mis compañeros que estudiaban conmigo. Estaba en primer año de secundaria, pero con la guerra era imposible estudiar. Teníamos que defender la Revolución", explicó.

Efraín recordó que cuando se presentaron a la unidad militar, eran 10 jóvenes entusiastas que fueron seleccionados para una escuadra especial. "Nos mandaron a Managua a hacer un curso de dos meses, regresamos y se dio la misión. Ya se sabía que la contra era abastecida por aviones enviados por el gobierno de Reagan. Entraban por Costa Rica y Río San Juan".

Byron añadió que al recibir el aviso del ingreso del avión, "lo primero que se me ocurrió fue agarrar el cuchillo y cortar un mecate. Fernando Canales, otro de los muchachos, tomó los protectores de la vista y comenzó a apuntar. El avión venía del lado de Costa Rica, encendimos la fuente y la batería, y le dispararon, impactando en el motor derecho".

"En ese momento todos estábamos alegres, parecía una película", recordó Efraín. No se dieron cuenta de que Hasenfus había sobrevivido hasta el día siguiente, cuando lo capturaron en un patrullaje. "Tenía un arma TT y una navaja, y había usado su paracaídas como hamaca. Lo capturamos tres de los cachorros. En el avión venían dos estadounidenses que murieron y un nicaragüense de León".

Byron comentó que en el momento no entendían la trascendencia de su acción para la Revolución, que demostraba la intervención estadounidense en la guerra. En el avión se encontraron armamento, accesorios y municiones. "Despegó en El Salvador, aterrizó en Costa Rica y luego vino a Nicaragua. Faltaban 14 segundos para comenzar a lanzar el armamento", explicó.

Ambos protagonistas de esta acción histórica recordaron cómo la emoción cambió al entender la magnitud de su hazaña. "Nos sentimos llenos, porque estábamos cumpliendo con la Patria y con lo que nos había encomendado la Revolución", subrayó Efraín.

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