Nicolette Gianella, educadora internacionalista suiza, quien mantiene un vínculo con Nicaragua desde los años 80, expuso un poco de lo que fue su inicio en esta profesión de compartir el pan del saber, en tierras nicaragüenses.
Gianella, quien estuvo en la Revista en Vivo, recordó que "yo vine aquí en el año 86, me enamoré de la Revolución, me enamoré del país, me enamoré de un hombre y me quedé, o sea, desde 1987 estoy viviendo aquí; era profesora de la UNAN-Managua en el departamento de francés, el tema de educación inicia con el nacimiento de mi hija, que nace en 1989, y obviamente en aquel tiempo la mujer trabajadora tenía la posibilidad de tener a nuestros hijos en un centro de desarrollo infantil, me sucedió igual".
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"Entonces mi hija desde muy tierna comenzó a educarse en una institución pública, eso termina en el 90, porque con los programas que hubo de programa ocupacional, entonces el centro donde estaba mi hija perdió calidad, entonces fue ahí donde tuvimos que buscar alternativas, porque ese servicio de calidad ya no lo daba el estado en aquel tiempo", dijo.
Agregó que "pasamos proyectos a través de distintas organizaciones y nos dimos cuenta que era necesario una alternativa, para poder mantener por lo menos una parte de los principios que la constitución nicaragüense garantiza, teníamos que hacer algo nosotros mismos, y gracias al apoyo de la Fundación Sandino que nos prestaron unos locales donde pudimos operar".
"Y allí en el Memorial Sandino, fundamos el (colegio) Barrilete de Colores, con la idea de mantener la idea de una educación integral, y manteniendo la alimentación escolar, la atención de todos los aspectos, de los niños que tenían mayores dificultades por ejemplo, que necesitaban educación centrada en sus necesidades, y así poco a poco", detalló.
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También, dijo que "comenzamos con 20 niños, la comunidad era pequeña, porque todavía no estaba la Suburbana, no era ni un barrio, por eso nosotros escribimos un artículo que decía 'Memorial Sandino, el barrio que no existe', porque las instituciones públicas decían que no había ningún barrio, que era un asentamiento, entonces partiendo de allí, inventando maneras de conseguir fondos".
"Comenzamos una experiencia educativa con una comunidad desfavorecida, una comunidad empobrecida, no había luz, tuvimos que llevar el servicio de agua porque las instituciones no lo consideraban, no lo tomaban en cuenta, y así fuimos trabajando y llegamos en el 2007 con 240 niños de infantes, preescolar y primaria", expresó.
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"Como en aquel tiempo se había recuperado el Gobierno por parte del Frente Sandinista, decidimos entregar el proyecto y quedarnos de apoyo, porque en aquel tiempo, obviamente recuperar el sistema educativo que había sido maltratado, que había sido corrompido era una tarea muy grande, entonces quedamos apoyando", apuntó.













