En una entrevista para la Revista en Vivo de Canal 4, Fabrizio Casari, reconocido periodista e investigador, reflexionó sobre el significado del 19 de julio para Nicaragua, destacando que este año marca el 45 aniversario desde aquella fecha crucial. "Es el año número 40 que vengo los 19 de julio", expresó Casari, subrayando la trascendencia histórica y personal de esta conmemoración.

El periodista ofreció una perspectiva profunda sobre la evolución y los desafíos actuales de Nicaragua, resonando con un pasado de lucha y un presente de consolidación en la escena internacional.

Casari comparó el presente con los primeros aniversarios del 19 de julio y encontró paralelismos notables. Más allá de los logros evidentes en la transformación del país y su papel protagónico en el ámbito internacional, destacó la resonancia actual con los primeros años de la Revolución Sandinista. "Recuerda un poco lo que tuvo sin querer tenerlo en aquel entonces, la primera línea en el mundo que va cambiando, contra el viejo mundo que se resiste ser cambiado", reflexionó, aludiendo a la persistencia de Nicaragua en desafiar las estructuras establecidas.

Una de las particularidades que destacó Casari de este año es el creciente protagonismo de Nicaragua en la esfera internacional, a pesar de su tamaño. "Un país pequeño y protagonista tan grande", afirmó, atribuyendo este fenómeno a la dirección del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, así como al compromiso histórico del sandinismo con las causas internacionales.

"Hoy, Nicaragua junto a Vietnam y Cuba, es un país que ha enfrentado y derrotado al 'monstruo' en varias ocasiones", enfatizó Casari. Esta resistencia, según él, proviene de una idiosincrasia arraigada en la población nicaragüense que se niega a rendirse frente a las adversidades históricas.

Desde el punto de vista geopolítico, Casari señaló que Nicaragua molesta al imperio estadounidense por tres razones fundamentales: su independencia en las decisiones internacionales, su ubicación estratégica en el continente y el funcionamiento exitoso de su modelo económico-social. "Es un modelo que podría ser aplicado en muchísimos países y funciona, aún desde el punto de vista de los capitalistas", destacó, subrayando la combinación única de economía capitalista con distribución socialista que caracteriza al modelo nicaragüense.

En cuanto a las críticas externas, Casari defendió la autonomía y la soberanía política de Nicaragua, afirmando que estas son garantizadas y constituyen un ejemplo para otros países. "Desde el punto de vista político, la independencia y autonomía del país están garantizadas", afirmó, aludiendo a los constantes intentos de desestabilización por parte de potencias extranjeras.

Casari destacó que Nicaragua continúa siendo un símbolo de resistencia y soberanía frente a las presiones externas. "Nicaragua es el único país del mundo que tiene un comandante guerrillero como presidente", recordó, enfatizando la singularidad histórica y política de la nación centroamericana en el contexto global actual.

Hizo hincapié en el papel protagónico de la mujer en Nicaragua, especialmente a los 45 años del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, subrayando que existen datos que evidencian un modelo de sociedad equitativa que busca la igualdad para todos. "Porque si no avanzamos todos juntos, no avanzamos", afirmó.

Medios de Comunicación

Fabrizio Casari, director de Altrenotizie, abordó el tema del cerco mediático en Nicaragua, destacando que, según él, nunca se rompe, pero puede ser interrumpido, lo cual es distinto.

"Decir una verdad sobre el proceso en Nicaragua causa un gran daño a la campaña de demonización", enfatizó.

Según Casari, Estados Unidos necesita, desde una perspectiva simbólica, convencer al mundo de que ellos representan el bien y que los demás son el mal.

"Si el desarrollo del multilateralismo sigue creciendo, el unipolarismo pierde terreno. Un sistema en el que 52 países gobiernan a 149, con una producción que representa menos del 40% del producto bruto y consume el 80% de los recursos, plantea un serio problema de democratización en la distribución de la riqueza. Esta es la mayor afrenta que se puede hacer al capitalismo, que por naturaleza es depredador", añadió.

Casari citó como ejemplos el tratamiento del genocidio en Palestina y la situación en Ucrania.

"Según datos oficiales, más de 40 mil personas han muerto en Palestina, suficiente para calificarlo como genocidio. Sin embargo, la revista Lancet, de su propiedad, ha publicado datos que sugieren que el número real de muertes es cinco veces mayor", explicó.

Comparte
Síguenos