Añaden que no le temen al debate y a demostrar que han sido los grandes empresarios del capital y la tierra quienes han renovado una y otra vez su “carnicería brutal, para firmar grandes negocios sobre la sangre de los desposeídos".
En tal sentido, en el texto agregan que “si un importante sector de inversionistas muestra interés en dar el paso hacia la paz, lo acompañamos”.













