El periodista y analista internacional italiano Fabrizio Casari, reconocido por sus agudas reflexiones sobre la política global, participó en el programa Revista En Vivo de Canal 4, donde abordó en detalle las implicaciones de la reciente victoria electoral de Donald Trump en los Estados Unidos, así como las consecuencias de la derrota de los demócratas encabezados por Kamala Harris. Con un enfoque crítico y profundo, Casari ofreció un análisis que va más allá de los simples resultados electorales, explorando los riesgos para la democracia estadounidense y el fracaso de las políticas liberales contemporáneas.
En primer lugar, Casari subrayó la importancia de la victoria de Trump, que, según él, fue mucho más contundente de lo que las encuestas y los pronósticos indicaban. "No solo ganó los grandes electores y el voto popular, sino que además ha conquistado la Casa Blanca, el Senado y el Congreso", comentó, señalando que este triunfo coloca a la democracia estadounidense en una posición precaria. "Esto pone en problemas serios a la democracia de los Estados Unidos, así llamada", advirtió Casari, sugiriendo que el equilibrio de poder en el país está en riesgo.
El analista destacó la estructura de pesos y contrapesos que caracteriza a las democracias liberales, en la que la autoridad de quien ejerce el poder debe estar equilibrada por una oposición igualmente fuerte. Sin embargo, con las dos cámaras del Congreso bajo su control, la Casa Blanca en sus manos, y la posibilidad de nombrar tres nuevos jueces para la Corte Suprema, Casari se preguntó quién sería el contrapeso de Trump en este escenario. "¿Quién sería el contra poder de Donald Trump?", cuestionó. "Esto, en términos doctrinarios, establece la diferencia entre una democracia y una autocracia", sentenció.
Para Casari, el poder que ejerce Trump es aún más preocupante debido a sus características personales. "Un hombre que tiene problemas serios para respetar los códigos, las normas, y hasta la estética del poder democrático", afirmó. "Será un reto todos los días, esperando que no sea el último". Esta afirmación refleja su preocupación por la dirección en la que podría avanzar el país bajo un liderazgo tan polarizador y disruptivo.
La derrota de Kamala y el fracaso del modelo demócrata
El segundo punto que Casari destacó fue el impacto de la derrota de Kamala Harris, candidata demócrata y vicepresidenta saliente. Según Casari, la derrota no solo se debe al ascenso de Trump, sino a un fracaso más profundo dentro del Partido Demócrata, que perdió más de ocho millones de votos en comparación con las elecciones de 2020, donde Joe Biden resultó vencedor. "Trump ganó con más puntos que en su primer mandato, pero sobre todo los demócratas perdieron casi 8 millones de votos", explicó Casari, atribuyendo este desastre electoral a las políticas fallidas de Biden durante su presidencia.
Una crítica directa de Casari fue hacia la elección de Kamala Harris como candidata, quien, según él, fue "despreciada por todos, y sobre todo por la base electoral de los demócratas". Casari considera que este fracaso se enmarca en un modelo que no ha cambiado desde la administración Trump, especialmente en temas clave como la migración, el bloqueo a Cuba y las relaciones con el Medio Oriente y América Latina. "Biden no cambió nada. Propuso una guerra en Europa, buscando la posibilidad de un conflicto nuclear limitado, y trató de rodear a Rusia", añadió, aludiendo al conflicto en Ucrania y a las tensiones geopolíticas en la región.
El fracaso del modelo neoliberal
Según el analista, el verdadero origen de la derrota demócrata radica en el fracaso de las políticas neoliberales implementadas por Biden. "El resultado de estos años de gobierno es el aumento de la pobreza, el crecimiento desbordado de las transnacionales y el estancamiento de la clase media", afirmó. Casari expuso cifras alarmantes: "41 millones de estadounidenses viven en el umbral de la pobreza, 700,000 no tienen techo, y casi 30 millones no tienen seguro médico ni acceso a una alimentación adecuada".
Este panorama, según Casari, evidencia la incapacidad del modelo neoliberal para resolver los problemas estructurales del país. En su opinión, la elección de Trump no solo representa una victoria de la extrema derecha, sino una reacción frente a un sistema que ha dejado a millones de estadounidenses sumidos en la pobreza. "Trump logró conectar con los electores históricos del Partido Republicano, que incluyen a los xenófobos, racistas y supremacistas blancos, pero también con los demócratas decepcionados y golpeados por el sistema", señaló.
La derrota de los demócratas, según el periodista italiano, es también un reflejo de la decepción social en un país donde el sistema económico ha concentrado riqueza en unas pocas manos mientras aumenta la desigualdad. "El país más rico del mundo tiene el porcentaje más grande de pobres", enfatizó.
Rusia: Un diálogo difícil, pero posible
Casari analizó con especial atención las relaciones internacionales que el nuevo presidente podría tratar de moldear, destacando el enfoque de Trump hacia Rusia, China, Europa, América Latina y los BRICS. A continuación, se presentan sus puntos clave.
Sugirió que, aunque es posible que Trump busque abrir un canal de diálogo diferente con Rusia, no se debe esperar que la guerra en Ucrania se resuelva de manera rápida o sencilla. "No es tan fácil, no es tan así", advirtió. Según Casari, Rusia no podrá confiar en Occidente, especialmente después de años de relaciones tensas y sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados. El analista destacó la dificultad de cambiar una narrativa de desconfianza acumulada y subrayó que cualquier intento de diálogo requerirá de un enfoque cuidadoso y pragmático.
Además, señaló que Trump, a diferencia de Biden, podría tratar de evitar un enfrentamiento directo con Rusia, optando por una postura que busque evitar una guerra a gran escala. Sin embargo, este enfoque se combinaría con una estrategia para contrarrestar la creciente influencia de China en el ámbito global.
La amenaza de los BRICS y la estrategia de división
Uno de los temas centrales que Casari abordó fue la creciente alianza de países representados por los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que han ido consolidando su poder económico y político en los últimos años. Para Casari, Trump probablemente vea en esta alianza una amenaza a los intereses de Estados Unidos, especialmente por el poder económico que China está acumulando a nivel mundial.
"Creo que Trump tratará de dividir a los BRICS, utilizar a India y Brasil para debilitar esa alianza", explicó Casari. La razón detrás de este enfoque es que Trump, según el analista, prioriza la economía global en términos de competencia. "Le interesa China, pero no quiere que China expanda su capacidad de comercio, producción e incluso su influencia política de forma global", añadió.
En este sentido, analista italiano sugirió que Trump podría intentar una estrategia de "divide y vencerás", buscando reducir la unidad interna de los BRICS para aislar a China y reducir su influencia. Sin embargo, el reto que enfrenta Trump no será solo con China, sino con la creciente interdependencia global y la creciente influencia de actores como Brasil e India.
Europa: ¿El precio de la presencia de Trump?
Otro de los puntos clave que Casari tocó fue la relación de Trump con Europa. El analista considera que Europa podría pagar un precio muy alto por la política exterior de Trump. "A Trump no le tiembla el pulso en imponer 40 mil sanciones a un europeo si eso significa mantener la competencia en los mercados estadounidenses", destacó Casari. Para él, la postura de Trump frente a Europa será mucho más dura que la de Biden, ya que el ex presidente no tiene reparos en limitar la competencia extranjera para proteger los intereses económicos de Estados Unidos.
Esta confrontación podría incluir sanciones más severas, barreras comerciales y un enfoque más proteccionista en términos de economía global. En este escenario, Europa podría verse atrapada en la tensión de una política estadounidense que, aunque centrada en sus propios intereses, afectará directamente las dinámicas comerciales del continente.
América Latina: La incertidumbre de un segundo mandato
En cuanto a América Latina, Casari expresó su preocupación por lo que podría ser la política de Trump hacia la región en un segundo mandato. Durante su primer mandato, Trump delegó la política hacia América Latina en manos de los sectores más radicales de la comunidad de exiliados, principalmente de origen cubano, venezolano y nicaragüense, representados por la "gusanería de Miami". Según Casari, este grupo ejerció una enorme influencia sobre las decisiones de política exterior de Estados Unidos en relación con la región.
"Trump entregó por completo su política hacia América Latina a los bandoleros de la gusanería de Miami, que hicieron lo que quisieron en la región. A Trump no le interesa América Latina, solo le interesa el petróleo de Venezuela", afirmó.
Finalmente, Casari subrayó la naturaleza impredecible de la política de Trump, destacando que anticipar sus próximos movimientos es un desafío. "Pensar lo que va a hacer Trump es casi como tener una bola de cristal", dijo. "Uno debe darse cuenta de lo que dijo, para poder pensar que si hace la mitad de lo que promete, ese será el camino". Esta imprevisibilidad se convierte en una de las características más peligrosas de su liderazgo, especialmente en un contexto global tan frágil.
Las palabras de Casari nos recuerdan que la política exterior de Trump no se basa en la diplomacia tradicional, sino en una visión pragmática y unilateral que podría tener repercusiones globales de largo alcance. En definitiva, un mundo más dividido y marcado por las tensiones económicas y geopolíticas podría ser la herencia de su segundo mandato.













