En Masaya, la cuna del folklore nacional, las Escuelas de Arte, Cultura y Creatividad son parte de una estrategia educativa que llega a todas las familias de este departamento.
En cada una de ellas se trabaja la identidad y la apropiación del arte. Tanto en la zona urbana, como en las zonas rurales, estos espacios florecen dando buenos y abundantes frutos.
La enseñanza y aprendizaje es gratuita en cada una de las 4 Casas de Cultura y Creatividad que hay en la zona urbana de Masaya, igual ocurre en las 13 Escuelas de Arte que hay en las comunidades rurales, donde se enseña danza folclórica, a tocar marimba, pintura y guitarra.

La alcaldesa de Masaya, doctora Janina Noguera, manifestó que cada espacio cultural, forma parte de la Estrategia Nacional de Cultura, que impulsa el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en todo el país.
"Estamos extendiendo las Escuelas de Cultura y Creatividad en el área rural, tenemos alrededor de 13 escuelas donde asisten un promedio de 40 niños y niñas, se ha venido haciendo este esfuerzo para inculcar en los jóvenes la tradición y el arte, que esto sea accesible para todos", expresó Noguera.
Esta estrategia cultural se realiza en alianza con el Ministerio de Educación, que facilita la infraestructura escolar para que los maestros de música, danza y pintura puedan dar sus clases tres veces por semana, en horarios matutinos y vespertinos.

"Enseñar nuestras raíces culturales y fortalecer nuestra identidad es parte de los derechos restituidos que impulsa nuestro gobierno, el arte y la cultura, al igual que el deporte se ha masificado en el país, porque es un derecho que tiene nuestro pueblo", valoró la alcaldesa.
En estas escuelas hay muchos niños y niñas, se les ve felices bailando o pintando, entre estos José Alberto González Juárez, de 9 años. Este jovencito tiene 2 años de asistir a sus clases de folklore, en este tiempo ya domina cada uno de los pases básicos, ha participado en muchos eventos y actos.
"Me gusta bailar, aquí he aprendido mucho, me siento contento de venir y participar con mis amigos", dice José Alberto, mostrando la timidez propia de un niño.

Inculcando el amor por las artes
Su mamá, Margarita Juárez García, cuenta que desde muy pequeño, José Alberto daba señales de bailarín.
"Yo observaba que cuando estaba viendo televisión se ponía a bailar y una vez viendo a otros niños bailar folklore, me dijo que quería aprender", dice Margarita, que dos años después lleva a su hijo a cada una de las clases.
Esta joven madre sonríe mucho cuando habla del talento artístico de su hijo, y agradece a las autoridades por promover las Escuelas de Arte y Creatividad.

"Yo bailaba folklore y ahora que existen estás escuelas me encanta traer a mi hijo, él viene muy alegre a recibir sus clases", compartió Margarita, que revela que José Alberto, aparte de aprender a bailar nuestras danzas folklóricas, también muestra más seguridad y disciplina.
"Mi hijo ha cambiado mucho, ahora es más decidido, tiene mucha inquietud para aprender, pero también ha aprendido a ser más disciplinado", señala.
En Masaya se respira y se habla de cultura y folklore, se dice mucho que desde el vientre materno los niños y niñas, ya traen en el ADN, el santo y seña del folklore. Sin embargo, en los últimos años con el Gobierno Sandinista, es que existe una estrategia soberana, sobre el rescate de nuestra música, el arte y la cultura, como parte de nuestra identidad nacional.

La compañera Roberta Ortiz, Directora de Patrimonio y Cultura de la Alcaldía de Masaya, cuenta que el resultado de esta estrategia es muy positivo, porque los jóvenes están amando más su cultura, sus bailes.
"Cada año realizamos una metodología de plan de las clases en cada una de las Casas de Cultura y Escuelas de Arte en las comarcas, a cuántos niños les enseñamos, qué podemos enseñar, la metodología se basa en los pasos sencillos tradicionales de la marimba y también enseñamos qué se necesita en cuanto a la vestimenta, el maquillaje en las niñas y cómo se realiza el peinado, todo es parte de un plan", destacó Ortiz.
Para los docentes y autoridades, enseñar folklore a los niños y niñas, es parte de la identidad de los masayas, es la cultura que debe transmitirse a las nuevas generaciones.

Nindirí, Tierra de Artistas
En el municipio de Nindirí también existen escuelas de cultura, como en el Centro Escolar Alejandro Vega Matus de la comunidad El Raizón, aquí se enseña folklore y música, como piano, guitarra, violín y otros instrumentos.
La alcaldesa de Nindirí, compañera Yorlenis Castillo, manifestó que hay 300 niños y niñas que reciben sus clases de forma gratuita, una estrategia que está formando a las nuevas generaciones.
"Las clases son gratuitas gracias a nuestro gobierno que impulsa y promueve el arte. Las enseñanzas han sido importantes para los jóvenes, aquí se proporcionan los instrumentos musicales, se entregan los trajes a las escuelas de danza, de tal manera que los niños tengan todas las facilidades para aprender para que le tenga amor a nuestra cultura", resaltó Castillo.

El folklore en Masaya es parte de la idiosincrasia de las familias, es su esencia. Aquí la danza y la música se unen y florecen, pero también con raíces muy fuertes.
"El folklore lo llevamos en la sangre en Masaya, es parte de nosotros mismos y lo que tratamos de hacer es promoverlo desde chiquito para que en el transcurso de los años, ellos ya manejan bien nuestra cultura", agregó Castillo.
La niña Fátima Araica de 10 años, es parte de los protagonistas de clases de folklore, ya conoce los pasos básicos y ha participado de los actos culturales en su colegio.

"Veo muy bonitas, estas clases, he aprendido mucho y hemos participado en los actos del colegio, desde chiquita he sentido las ganas de bailar, dar las vueltas y los pasos sencillos", manifestó Fátima.
En Masaya existen escuelas de artes rurales en las comarcas Los Cocos, Guanacastillo, La Ceibita, Las Pilas Occidentales y Orientales, El Mojón, El Pochote, Las Conchitas, Diriomito, Las Flores, El Comején, La Reforma y el Valle de la Laguna.
En la zona urbana de Masaya están las Casas de Cultura Alejandro Cuadra, Enrique Peña y la escuela de música Alfredo Barrera y la Escuela Municipal de Marimba de Arco.

































