La educación técnica gratuita que impulsa el Gobierno Sandinista, liderado por el Presidente Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, continúa transformando la vida de miles de jóvenes y adultos en Nicaragua.
A través del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) y en particular del Centro Tecnológico Monseñor Benedicto Herrera Montenegro, se han abierto puertas a mejores oportunidades educativas y laborales.
Una de las jóvenes que ha visto importantes resultados es Yara Rivera Olivas, egresada de la carrera técnica en Cocina y Gastronomía.

"Creo que una de las oportunidades más recientes fue participar en el concurso nacional de Comida Creativa. Representé a mi centro y a Matagalpa, y gané", comentó orgullosa.
Su formación técnica no solo le abrió las puertas al reconocimiento, sino que también le permitió emprender. "Logré poner un negocio, doy capacitaciones y trabajo en eventos", añadió.
Para Yara un elemento importante es que la educación impartida es con un enfoque práctico. "El 90% del aprendizaje es práctico, y eso afirma nuestro conocimiento. Tener un técnico te abre puertas, y yo soy el ejemplo de eso", aseguró.

El Centro Tecnológico Monseñor Benedicto Herrera Montenegro ofrece carreras como Computación, Contabilidad, Administración y Gastronomía, además de cursos especializados en áreas como manejo de finca cafetalera, catación de café y barismo, adaptadas a las necesidades de la región.
Ángel Gabriel Maltés, es un estudiante activo del curso de Gastronomía en el Centro Tecnológico y compartió cómo esta oportunidad educativa ha marcado un antes y un después en su vida.
"Mi motivación más grande es mi familia. Mi mamá fue cocinera, y ella me explicó la importancia de aprender gastronomía. Esto me inspiró a venir aquí", expresó.

El curso, que tiene una duración de cuatro meses, le ha permitido adquirir conocimientos técnicos y prácticos que jamás imaginó dominar. "He aprendido muchas cosas, como preparar lasañas y bocadillos. También nos enseñan técnicas en cómo montar una mesa y a quién se debe servir primero. Todo eso forma parte de lo que es la restaurantería", detalló con entusiasmo.
Por su parte Betania María Siles, protagonista de los programas educativos del Inatec, demuestra que la edad no es una barrera para aprender y emprender. Es estudiante de un curso técnico de pastelería y panadería y encontró en este espacio una oportunidad para redescubrirse, desarrollar nuevas habilidades y generar ingresos propios, algo que considera crucial para mejorar la calidad de vida.
"Este curso nos abre un universo de oportunidades, no solo para nosotros, sino también para nuestras familias. Cuando replico lo que aprendo, mi familia se involucra, y eso crea un impacto positivo en nuestro entorno", compartió Siles.
Del mismo modo, da testimonio que la educación técnica ha sido un motor para el emprendimiento. "He tenido la oportunidad de elaborar pedidos grandes, como un cheesecake para 100 personas, y eso me hace sentir que sí puedo, que soy capaz. Aquí también nos enseñan a ser creativos y resilientes, algo que considero invaluable", expresó.

Educación técnica, motor para el desarrollo
Everth Ocampo, director del Centro destacó la amplia oferta académica que brindan de cara al 2025, con más de 3 mil cupos disponibles en diversas áreas técnicas. Desde carreras relacionadas con turismo, gastronomía y hasta programas tecnológicos como programación.
"De forma gratuita, con mucha calidad y sobre todo asegurando la habitación basada en competencias que impulsen el desarrollo profesional, el empleo y el emprendimiento y de esta manera cumpliendo también los sueños de nuestros Héroes y Mártires y las aspiraciones de las y los protagonistas que quieren seguir avanzando desarrollando nuevos planes y nuevos proyectos de vida", afirmó Ocampo.
Este modelo educativo no solo llega a la ciudad, sino también a comunidades rurales mediante los llamados núcleos rurales.

Ocampo subrayó que la educación técnica es clave dentro del Plan de Desarrollo Humano liderado por el Gobierno nicaragüense, ya que fomenta la innovación, genera empleos y apoya la economía creativa y familiar.
"Muchos de nuestros egresados han creado emprendimientos exitosos que ahora generan empleos, convirtiéndose en inspiración para otros protagonistas", comentó.

Centro Tecnológico "Heroicas Mujeres de El Cuá"
Los esfuerzos del Gobierno del Comandante Daniel y la Compañera Rosario son constantes. El Centro Tecnológico "Heroicas Mujeres de El Cuá" amplía la oferta académica con una meta para este año de graduar a 1 mil 407 protagonistas.
"Garantizamos una formación profesional que responde a las necesidades del contexto económico y productivo de cada región", asegura Winston Talavera, director del centro.
En este centro se cuenta con un laboratorio de catación de café, otro de computación, y tienen además cursos de facturación y caja, barismo e inglés, neogastronomía nicaragüense, gastronomía en alojamiento rural, entre otros.

"Este es un centro bastante amplio en extensión. Tenemos más de 20 manzanas para la disponibilidad y el aprovechamiento de cada uno de los estudiantes", comentó.
Talavera detalló que el centro atiende estudiantes provenientes de municipios de Matagalpa pero también de diferentes comunidades de la cabecera departamental.
"Aquí también damos cursos relacionados al turismo que aprovechan también los espacios para realizar todas sus prácticas. Lo más importante de cada uno de los cursos es que son totalmente gratis y ellos pueden aprovechar y potencializarse para un trabajo o ya sea para un emprendimiento", explica.

Construyendo futuro
Los estudiantes consideran la formación técnica como una herramienta poderosa para alcanzar sus metas.
John Jairo Ochoa, quien estudia catación de café, resaltó toda la formación que ha recibido como nuevos elementos con los que cuenta para desarrollar actividades económicas.
"El curso me enseña sobre variedades, procesos y tuestes del café. Siempre me interesó la agronomía, y este técnico me ayuda a profundizar en el tema", afirmó.

John también anima a otros jóvenes a aprovechar estas oportunidades: "La juventud tiene el deber de salir adelante y contribuir al futuro del país", añadió.
Allan Espinoza ha podido culminar diversos cursos como coctelería y barismo, por lo que valora los conocimientos prácticos que ha adquirido.
"Aprendí a elaborar bebidas, trabajar con café y usar máquinas especializadas. Mi objetivo es aplicar esto para emprender mi propio negocio".

El joven reconoce el impacto en su entorno familiar, pues ha logrado aportar para mejorar su economía familiar. "Lo aprendido aquí me permite contribuir en mi hogar mientras trabajo por mis metas", comentó.
La educación técnica en Nicaragua sigue demostrando que con acceso gratuito y de calidad, es posible empoderar a las personas, generar progreso local y construir un futuro más prometedor.













