El Instituto de las Culturas de los Pueblos y Juventudes (ICPJ) inauguró una exposición fotográfica dedicada a la tradición de las festividades marianas de la Inmaculada Concepción, cuyo rezo comenzó en 1700 y que, en 1857, se extendió de casa en casa en León.
La exposición fue abierta por Blanca Aráuz, codirectora del ICPJ, quien compartió detalles sobre estas celebraciones, que marcan el inicio de la temporada navideña en Nicaragua con los primeros rezos a la Purísima, a partir del 28 de noviembre.
Aráuz explicó que la actividad organizada por el instituto incluye no solo una muestra fotográfica, sino también una disertación sobre los orígenes de las celebraciones marianas, que son parte esencial de “nuestras tradiciones de diciembre”. Afirmó que la Inmaculada Concepción tiene un lugar especial en el corazón de todos los nicaragüenses.

La exposición ofrece un recorrido por los orígenes, el significado y todo lo que la Purísima representa en la vida cotidiana de los nicaragüenses. Además, destacó que las actividades impulsadas por el ICPJ abordan muchos aspectos de la Purísima en Nicaragua, poniendo énfasis en el componente de la identidad cultural. En este sentido, subrayó que el instituto sigue una política cultural del gobierno que busca fortalecer estos elementos a través del trabajo con las comunidades.
Aráuz resaltó la singularidad de la celebración de la Inmaculada Concepción en Nicaragua, especialmente el entusiasmo con que los nicaragüenses se lanzan a las calles el 7 de diciembre, buscando su gorra y participando en las festividades. Esta celebración, dijo, está llena de elementos de convivencia, solidaridad y emoción, como el acto de recorrer las calles para visitar los altares, que son decorados con gran devoción por las familias nicaragüenses.

La codirectora también mencionó cómo el gobierno sandinista ha contribuido a fortalecer esta tradición mediante la instalación de altares en la Avenida Bolívar a Chávez, que cada año atraen a miles de personas. Dijo Aráuz que estos altares, no solo reflejan la devoción popular, sino que cada institución del gobierno coloca un elemento único en su altar para que el pueblo conozca y aprecie aún más nuestras tradiciones.
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Asimismo, destacó que la celebración de la Purísima contribuye a reactivar la economía y potenciar el turismo, ya que muchas familias del interior del país viajan a la capital para rendir tributo a la Inmaculada Concepción en los altares de la avenida capitalina.

Elia González, responsable de Patrimonio Tradicional del ICPJ, explicó que la exposición aborda los orígenes de la celebración de la Purísima, destacando los bienes materiales e inmateriales asociados a las festividades. También se abordó la expansión de esta tradición en las ciudades de Granada y León, y su posterior difusión a lo largo del país.
González enfatizó que la celebración de la Purísima no solo fomenta la unión familiar, sino que trasciende las fronteras nacionales, siendo una tradición que se celebra en todas las regiones de Nicaragua.






















