Y se hizo la luz
Y de la luz el reflejo interminable en cada hoja, en el malinche Indio, en la orquídea, en la genciana roja… en la rivera del río
En las aguas azules del lago, en la arena infinita del mar
Y se escuchó el canto del cenzontle, en un confundir de plumas del guardabarranco.
Entre la blancura y la fragancia del Sacuanjoche
Y la mirada fija, fija, fija del jaguar en la espesura.
Descendían de la profundidad del olvido
Los caciques Diriangén, Nicarao y Adiac
Regresaban a la tierra prometida
Junto a todos los héroes evocados:
Guerrilleros, poetas, mártires, libertarios,
de la mano dulce y firme de Blanca Stella
Y del coraje y dignidad de Augusto César
Ellos…Nuestros héroes se quedaban para siempre con nosotros.
Alba Azucena
Moscu 29.11.24













