¿Qué mundo vivimos?

¿Qué cosas más que antes nos eran impensables vamos a testificar como reales en mundo de lo imposible?

¿Nos acostumbraremos a que tanta brutalidad tan sucesiva se nos haga algo común?

¿Cuál es nuestro escenario real como humanidad; acaso estamos viviendo el apocalipsis y ante eso al Anti-Cristo?

Trato de comprender, de entender, de digerir, que generaciones como la mía de los 60s o anteriores a la nuestra como la de los 50s o 40s, que nos ufanábamos de haberlo visto todo, hoy estamos estupefactos viendo cosas que cuando alguien nos la planteaba, simplemente como hipótesis, lo mirábamos como alguien loco o que, afectado por una alta calentura, desvariaba.

Estamos viendo absurdos tan notables y monumentales en su aberración que nos debemos pellizcar, aspirando a que todo sea solo una pesadilla, pero tristemente no es así porque el mundo efectivamente se está  despedazando y recorre desbocado y sin frenos ya no a una tercera guerra mundial,  sino a una guerra nuclear que tecnológicamente trasladará a los pocos sobrevivientes, todos envenenados por la radiación, a la época de las piedras y serán las élites del presente, las únicas que podrán acceder a los bunker que ya han construido para sí, los padres de la próxima especie que será de monstruos mutantes o de quien  sabe qué cosa.

¿Cuál es la esencia de todo este teatro de lo absurdo?

Un magnate de cuna y herencia, que bañado en tesoros incursionó en muchos negocios sin éxito alguno, más que el que le proporcionaron administrativamente los que le multiplicaron sus fortunas en calidad de empleados; un arrogante que jamás supo aceptar una sugerencia y que siempre decidió  por sus pistolas; un  evasor de impuestos que se la pasó de por vida lavando  el origen de su fraudulento capital; alguien acostumbrado a comprar o violar virginidades en su calidad de proxeneta; un individuo vinculado al  más oscuro mundo de la pornografía; un convicto y prófugo de la justicia; un loco, un demente de esos a los que hay que meter en camisa de fuerza para meterlo en un manicomio; un déspota sin escrúpulos y sin moral; un dislocado al que se le ocurrió meterse a político y degenerar por encima de la ley  y el orden la vida medianamente aceptable que habitaba la sociedad estadounidense es quien ahora tiene al mundo al borde de un choque  de magnitudes apocalípticas nunca antes vista.

Insisto lo de Donald Trump contra el mundo es una locura nunca antes vista. Los primeros decretos aranceles comerciales irracionales, desmedidos y desproporcionados contra todo aquel que se le ocurriera porque ni los “aliados” naturales de su propio país, al que trata como si fuese enemigo, escaparon a su demencia; Firmó una emergencia fronteriza en la frontera sur desde su primer día, desplegando al ejército para apoyar deportaciones masivas; puso en vigor una expansión de las restricciones de entrada a cualquier cantidad de países; decidió poner fin a la ciudadanía por nacimiento si los padres hubiesen tenido un origen racial distinto al  ario del que se ufana, así como se recuerda a Hitler; quiso  poner punto final a la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en EE.UU.; Cambió por sí y ante sí el nombre del Golfo de México, por Golfo de América; Maltrató a  México mismo amenazándolo con robarle e invadir su territorio; Dijo que haría de Canadá el estado 52 de la unión americana; Advirtió que el  Canal  de Panamá sería recuperado para su imperio; Que Groenlandia sería suyo por las buenas o por las malas; Que todo lo que oliera a tierras raras seria de él; arrancando este año, el 3 de enero se metió a Venezuela, de la que se acaba de proclamar su presidente y secuestro, algo nunca visto al presidente legítimo y constitucional de ese país, Nicolas Maduro y a la esposa de ese país de más de cien muertos; Es quien hoy decide, según él, a quien Venezuela puede vender petróleo y además sin empacho es el pirata del  caribe asaltando y robando buques petroleros sin que medie de quien sea; Amenazó Cuba y para sus efectos posicionó  en la parte norte  de la Isla buques de guerra para el asalto y  dijo hace unas horas que cree buena idea que su actual Secretario de Estado, Narco Rubio, fuese el presidente de la Patria de Fidel Castro.
                             
El loco de la Casa Blanca también se retiró de 66 organismos internacionales que no les son cuellos flácidos iniciando el proceso de retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Acuerdo de París; emitió un memorando para revisar todos los tratados y convenciones internacionales que puedan ser "contrarios a los intereses de EE. UU., léase a sus propios intereses; Otorgó indultos a más de 1,500 personas condenadas por los eventos del 6 de enero de 2020 en el Capitolio y aunque con el cuento del Cartel de los Soles de este mismo 6 de enero secuestró al Presidente Nicolas Maduro y su esposa,  indultó curiosamente en diciembre del año pasado al  expresidente Orlando Hernández de Honduras a quien se encontró culpable del  tráfico e introducción en Estados Unidos de más de 400 toneladas de cocaína.

Donald Trump no tiene ideología, no sabe lo que es eso ni con qué se come. Lo único que quiere demostrar y lo hace muy bien es que tiene poder y que maneja la fuerza desde la sicología del terror más rudamente de lo que Hitler fue capaz. No tiene la menor idea de lo que hizo a Estados Unidos, un daño irreversible para nación que fue puesta muy abajo del interés de su propia persona porque no creo que la humanidad haya conocido hasta hoy un narciso, ególatra, vanidoso, egoísta y megalómano como él.

Claro para creerse el mundo de emperador que se creó para él se rodeó de mentes tan fascista como la suya, especialistas en la construcción de narrativas fundamentadas en la mentira absoluta para intervenir, invadir, bombardear, secuestrar, piratear y robar descaradamente como un Alí Baba cualquiera al frente de sus 40 ladrones por eso su segundo mandato se ha caracterizado por amenazas desproporcionadamente agresivas y actos de violencia militar contra objetivos extranjeros, llevados a cabo sin informar al Congreso y mucho menos sin solicitar su aprobación previa. En menos de un año, la criminal dictadura ha bombardeado siete países. Entre ellos no solo figuran enemigos acérrimos como Irán y Venezuela, sino también un país amigo, Nigeria, sobre el que el emperador excretó misiles Tomahawk –supuestamente para atacar a militantes del Estado Islámico– el día de Navidad.

En un año las tropelías de Donald Trump se cuentan por cienes contra el mundo y contra los mismos Estados Unidos, porque ni los ciudadanos de ese país están a salvo, es más, están siendo asesinados por el ICE y de ahí que los estadounidenses tengan tomadas las calles y ciudades de su nación exigiendo la renuncia del dictador. Lo grave de todo esto sin embargo son las respuestas sobre cuales pueden ser los detentes al poder de este loco. La misma prensa estadounidense preocupada por la inexistencia de contra balances le preguntó al proxeneta si existe límite o frontera a lo que el por sí y ante sí decide y la respuesta fue más que aterradora; el límite a su propio poder es su moral y su mente y eso francamente ha dejado frio al planeta porque lo primero que surge es la pregunta: ¿Cual moral, de qué habla, a qué se refiere?

¿El límite es su propia Moral y su mente?

El Neroniano emperador sobre el tema dijo que su propia mente es la única cosa que lo puede parar y así ante las amenazas que lanza al mundo advirtió con énfasis que no necesita del derecho internacional, pero sí de “casa” se trata la Moral “trumpista” es la número uno y es una la lealtad de abajo, hacia arriba, de sus subalternos, empleados o esclavos hacia él. Para este tipo todos son útiles cuando conviene, y si no que pregunten a los asaltantes del Capitolio. Trump los animó a luchar por supuesto el fraude electoral hasta que estalló la violencia. Entonces desapareció y se lavó las manos. Extraña moral también la que mostró tras el asesinato de Charlie Kirk. Al día siguiente se le vio en un partido de béisbol sonriente, aplaudiendo y disfrutando del juego, como si nada hubiese pasado.

Con Trump, la mujer vale mientras no moleste. Porque todas ellas, incluidas las republicanas y abiertamente 'trumpistas', han pasado de ser "fantásticas" a "locas" y "traidoras" solo por cuestionar sus políticas o por forzar la desclasificación de los archivos de Epstein, por ejemplo. Claro que él ya lo dijo hace unos años: "Cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerles cualquier cosa", como "agarrarlas por el coño".

Esta es la moral con los suyos. ¿Y con los demás? Los demócratas no son adversarios, son "enemigos del pueblo". La prensa no informa, "conspira". Y los jueces no juzgan, "persiguen". Las clases trabajadoras a las que dice defender se mueren de hambre. Baja los impuestos a los ricos y pide paciencia a los más pobres. Curioso es también que cuando gana, la democracia funciona. Cuando pierde, sin embargo, está amañada.

También está su moral fronteriza. El valor humano para Trump depende del pasaporte o del color de piel. Para Trump la violencia policial está justificada cuando se aplica sobre migrantes o sobre quienes los defienden porque para él los migrantes venezolanos, mexicanos, cubanos y hasta de 16 países más son "invasores", "animales" y "violadores". Por eso suspende las solicitudes de residencia de todos ellos. Así que cuando Trump dice que sigue su moral, tiene razón. Su moral es lo que le beneficia.

¿Qué es la verdad real ante la irreal?

El pueblo de los estados Unidos en un proceso de implosión se conduce a una guerra civil de la que pueden resultar tres cosas; su derrocamiento por la vía violenta; su destitución por la vía constitucional; su ajusticiamiento como consecuencia del pago por sus crímenes o simplemente un misil del mundo harto de sus estupideces, pero indistintamente de lo que realmente pueda llegar a pasar una cosa le vamos a recocer a este loco y criminal, que es el clon super mejorado de Hitler o de cualquier alimaña que haya existida como especie diabólica en este planeta, y es que cambió al mundo, le dio vuelta de calcetín a toda forma de relacionarnos como países  y creo  que en  ese sentido Estados Unidos vivirá una larga soledad mientras los demás refundamos el orden y el derecho internacional para que la tragedia  que hoy vivimos nunca la sufran las generaciones que vendrán detrás de las nuestras. 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

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