Entre risas, asombro y el canto armonioso de las aves que habitan en el Parque Zoológico Nacional, este Domingo de Ramos sus visitantes recorrieron los diferentes espacios que albergan aves, mamíferos, reptiles y otras especies, viviendo experiencias inolvidables.
Unos lo hacen por primera ocasión; otros ya han venido anteriormente, pero cada estancia se convierte en una experiencia única que renueva el entusiasmo por descubrir la riqueza natural del lugar. Familias completas, grupos de amigos y parejas disfrutaron de un ambiente lleno de alegría, aprendizaje y conexión con la biodiversidad.
Durante el recorrido, los visitantes no solo admiraron la belleza de los animales, sino que también fortalecieron su conciencia sobre la importancia de cuidar y preservar la vida silvestre. Los más pequeños, con sonrisas y miradas curiosas, se mostraron fascinados al observar de cerca especies que solo conocían a través de libros o pantallas.
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Doña Teresa Aburto, originaria del municipio de La Concepción en Masaya, manifestó que los niños tienen la oportunidad de conocer los animales en vivo y hay
"Es muy bonito porque les da diversión a los niños que por primera vez vienen. Nosotros estamos viniendo y ya vimos los loros, las lapas y se ven muy bonitos", afirmó.
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Asimismo, Israel Pérez llegó desde Nandasmo con su familia y dijo que la experiencia es fenomenal porque hay una diversidad de animales de diferentes especies y solo viniendo a este lugar puede apreciarlos.
"Y solo viendo la realidad se puede presenciar como es, porque por muy que sea presentada por los focos nunca es igual y esta es una linda oportunidad para que en familia podamos disfrutar", aseveró.
Este Domingo de Ramos se vivió como una oportunidad especial para compartir en armonía con la naturaleza, creando recuerdos memorables y reafirmando el valor de estos espacios como lugares de recreación, educación y conservación.













