Las familias de Nicaragua concluyen la Semana Santa luego de un largo descanso de verano, marcado por una paz reinante que les permitió disfrutar al máximo su religiosidad, pero también de momentos de alegría y diversión en diferentes destinos turísticos del país.
Bajo el resguardo de la tranquilidad garantizada por instituciones como la Policía Nacional, pero también de la protección a la salud a cargo del MINSA, Cruz Blanca, Bomberos Unidos, entre otras, miles de personas, entre nacionales y ciudadanos de otras naciones, recorrieron balnearios, espacios en los que se desarrollaron manifestaciones culturales y religiosas, todo en un ambiente marcado por la armonía y el sano disfrute.
Desde las playas, ríos, lagos, lagunas, hasta piscinas y parques acuáticos de todo el país, los paseos de grupo y de pareja, así como visitantes individuales, hicieron que fuera la masividad la principal característica de cada evento.
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En las vías, oficiales de tránsito junto a estudiantes y miembros de Juventud Sandinista, contribuyeron de forma activa para hacer consciencia sobre la seguridad de tránsito, mientras otros se desplegaban en las costas para tomar acciones más directas como limpieza de las mismas, invitando a las familias a mantener un país más lindo y atractivo.
Desde el último fin de semana de marzo, los veraneantes gozaron del esplendor y la belleza de playas como San Juan del Sur en Rivas y otras cercanas que gozan de un reconocimiento de primer nivel.
Destinos más cercanos a la capital como Pochomil y Masachapa también se pudieron ver repletos, garantizando ambientes de fiesta con música, comida a base de mariscos, paseos a caballo, a pie y en cuadraciclos por la costa.
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En León, fueron Poneloya y Las Peñitas las que albergaron a los que deseaban refrescarse en la costa del océano Pacífico, donde realizaron actividades como deporte de playa, caminatas y las extensas y divertidas sesiones de nado, una experiencia a la que pocos pueden resistirse.
Sin embargo, otros destinos fueron visitados en cada punto cardinal del mapa en Nicaragua, como el Cañón de Somoto, que regala una aventura acuática con un nivel de adrenalina inigualable.
Eventos como corridas de toros, torneos de pesca, festivales de Cuaresma, entre otros, también se fueron desarrollando hasta llegar al Domingo de Ramos.
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Ese día, muchos acompañaron la procesión de las palmas, dando por inaugurada una jornada de profunda devoción.
En términos de costumbres, principalmente vinculadas a la gastronomía, el Lunes Santo en León, los visitantes pudieron disfrutar de la repartición de la tradicional chicha de maíz o incluso cacao en honor a San Benito, evento al que se sumó el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR).
Esta jornada también estuvo marcada por reencuentros familiares. En los centros penales de todo el país se entregaron 1.200 beneficios legales de convivencia familiar a igual número de personas.
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En Managua uno de los momentos más importantes para la fe católica fue el desarrollo de la Misa Crismal dirigida por el Cardenal Leopoldo Brenes.
Algunos de los eventos en los que la espiritualidad y las tradiciones se mezclaron para entregar varias de las expresiones culturales auténticas que definen estas fechas en Nicaragua fueron los viacrucis, celebrados en ciudades como Managua, León y en Granada, donde incluso se realizó una versión acuática, muy tradicional y esperada por las familias.
También el Viernes Santo, una vez más en León, las alfombras pasionarias captaron las miradas del mundo con el arte de las familias del barrio indígena de Sutiaba.
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En diferentes partes del país se realizaron durante toda la semana las tradicionales judeas, aportando a través del teatro callejero, elementos que recuerdan la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Mientras unos disfrutaban y otros practicaban su fe, también estuvieron aquellos que dedicaron algunos de estos días libres para realizar sus trámites.
En instituciones como la Dirección de Migración y Extranjería, por ejemplo, se estableció un horario de atención especial para que todos y cada uno de los que requirieron un asunto particular lo pudieran resolver sin dificultad y esperas prolongadas.
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En los barrios de distintas ciudades también se desplegaron brigadistas del MINSA para mantener el dengue a raya, dejando así activa la lucha permanente contra enfermedades que pudieran empañar las celebraciones.
También, en distintas comunidades se desarrollaron brigadas médicas para que la población no dejara de gozar su derecho a la salud gratuita y de calidad.
Asimismo, los mercados populares desarrollaron su actividad con normalidad, con vendedores reportando incluso repuntes y dinamismo económico en algunos sectores como los de artículos de verano.
En general, el desarrollo de la temporada de verano prolongada durante toda la Semana Santa, fue una oportunidad para la reflexión, el descanso y el disfrute de la paz, la fraternidad y el buen vivir, compartido entre hermanos nicaragüenses y visitantes extranjeros.













