El 18 de abril de 2026 se cumplirán ocho años del intento fallido de golpe de Estado en Nicaragua, un período en el que la paz fue herida por la instalación de tranques de la muerte, secuestros, torturas, destrucción de la economía y crímenes que dejaron al menos 197 personas asesinadas en distintos puntos del país.

En ese tiempo donde predominó el terrorismo, la Policía Nacional informó que el suboficial Gabriel de Jesús Vado Ruiz fue secuestrado el 15 de julio de 2018 en Masaya, trasladado entre distintos puntos, amarrado a un poste del tendido eléctrico, torturado y asesinado a balazos; su cuerpo fue encontrado en un tranque ubicado en el sector de Mebasa, presentando quemaduras por haber sido rociado con combustible e incinerado, además de heridas de arma blanca y evidencias de tortura.

Gabriel Vado Ruiz tenía 23 años, era originario de Jinotepe, Carazo, y se desempeñaba en el área de Inspecciones Antinarcóticos de la Policía Nacional. 

Contaba con tres años y siete meses de servicio activo, cumpliendo funciones de patrullaje, investigaciones antidrogas y apoyo a la seguridad ciudadana.

Posteriormente, en el marco de las investigaciones desarrolladas por la Policía Nacional tras el crimen del suboficial Gabriel de Jesús Vado Ruiz, las autoridades lograron identificar y capturar a Carlos Alberto Vanegas Gómez, originario de Masaya, quien, de acuerdo con el reporte policial, lideraba un tranque en el sector de Mebasa y participó directamente en la retención, traslado y ejecución del crimen, formando parte de estructuras que delinquían durante el intento de golpe de Estado.

Fue capturado en diciembre de 2018 y se le ocupó un revólver calibre 38 con municiones, siendo acusado por crimen organizado, asesinato, profanación de cadáver, robo con intimidación, extorsión, daños agravados y tenencia ilegal de armas de fuego, respaldado por peritajes, inspecciones de escena y declaraciones de testigos. 

Pero el autor intelectual señalado en las investigaciones fue el sacerdote Harvin Padilla, de la parroquia San Juan Bautista de Masaya, quien dio instrucciones para desaparecer el cuerpo del suboficial Gabriel de Jesús Vado Ruiz, ordenando que lo lanzaran a una letrina con el objetivo de ocultar el crimen. Harvin Padilla, hoy prófugo de la justicia, fue parte de los sotanudos de la Iglesia católica que se sumaron al derramamiento de sangre, en acciones orientadas a intentar derrocar al gobierno legítimo del Frente Sandinista.

El compañero Vado Ruiz era esposo de Karla Teresa Tórrez y padre de dos hijos, Chelsea Gabriela Vado Amador, de 3 años, y Anderson de Jesús Vado Tórrez, de 1 año, con quienes residía en Jinotepe, Carazo. Tras su asesinato, fue ascendido póstumamente y, en septiembre de 2022, recibió junto a otros 21 policías asesinados durante el intento de golpe de Estado el grado de Comisionado General, para un total de 22 hermanos policías reconocidos por el buen gobierno sandinista como Héroes de la Paz.

El 15 de julio de 2018, la Compañera Rosario Murillo se refirió al crimen del suboficial Gabriel de Jesús Vado Ruiz, denunciando la brutalidad de los hechos y acompañando el dolor de su familia y de la Policía Nacional:

Cuando vemos transmitido por ellos mismos, deleitándose en el horror, las imágenes de nuestro hermano policía que iba a ver a su familia, iba de pase a Jinotepe; iba a ver a su familia, y fue secuestrado, torturado, asesinado y luego su cuerpo profanado, amarrado, con todas las huellas de torturas, amarrado, exhibido, profanado y quemado en la vía pública”, recalcó.

La Compañera Rosario, expresó que “el odio en los que queda, en los rescoldos del terrorismo; el odio creciente, la barbarie, nos ponemos en el lugar de la esposa, de la madre, de los hermanos, del niño, y les decimos con todo el corazón a toda la familia y hermanos; decimos hermanos de la comunidad, hermanos de la Policía Nacional, compañeros de Gabriel, les decimos No Pasarán! No han pasado y no Pasarán!”.

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