El sandinismo en Nicaragua retoma el legado del general Augusto C. Sandino a través de la acción política encabezada por el comandante Carlos Fonseca Amador, quien fundó el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1961 comvirtiendolo en una fuerza que canalizó el pensamiento antiimperialista y la lucha por la soberanía nacional en un contexto marcado por la desigualdad social, la concentración del poder y la exclusión de amplios sectores de la población.

Que durante décadas permanecieron al margen de las decisiones trascendentales y del acceso a servicios básicos, en un país que vivió etapas de gobiernos peleles que fueron puestos y sostenidos para responder a intereses ajenos, permitiendo que el imperio yanqui pisoteara la soberanía nacional y que la bandera azul y blanco fuera reducida a un emblema sin poder ni respeto dentro de su propio territorio.

En los años previos a 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional fue consolidando su presencia a nivel nacional, para lo cual fue integrando a la causa a campesinos, obreros, estudiantes y sectores populares que se incorporaron a las acciones que se desarrollaban tanto en las ciudades como en las zonas rurales, lo que le permitió ir acumulando fuerzas y articulando una base social que participó directamente en el cambio de una dictadura hacia una revolución.

El 19 de julio de 1979 representó la caída del régimen somocista y el inicio de una nueva etapa en el rumbo del país, a partir de ese momento se impulsaron procesos orientados a la alfabetización, la ampliación de servicios de salud, la reforma agraria, la participación popular y la inclusión de los que antes habían sido olvidados y marginados.

Durante la década de los años ochenta, Nicaragua enfrentó una guerra que impactó directamente en la economía, en la infraestructura y en la vida de la población, sin embargo, en medio de ese contexto continuaron desarrollándose esfuerzos en salud y educación.

En los años posteriores a 1990, tras la salida del Frente Sandinista del gobierno, provocada por la injerencia norteamericana en las elecciones y la llegada de la administración encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, no obstante el sandinismo se mantuvo presente en la vida del pueblo, abrazado por quienes continuaron firmes en sus convicciones y en su vínculo con esa historia.

Desde su origen, el Frente Sandinista de Liberación Nacional se formó con la participación del pueblo, siendo integrado por campesinos, obreros, estudiantes y familias que se sumaron a la lucha contra la dictadura somocista, incluyendo a niños, jóvenes y adultos que asumieron distintos roles, sosteniendo entinces una relación estrecha con la vida del pueblo.

El FSLN regresó al gobierno en 2007 con una base popular activa, arraigada en todos los barrios, municipios y comunidades, desde donde se había mantenido el vínculo con la gente, y a partir de ese momento comenzaron a impulsarse programas sociales, se amplió el acceso a servicios de salud, educación y viviendas, se construyeron nuevas y más carreteras, se brindó subsidio al transporte y a la energía, hubo más seguridad y el pueblo se convirtió en Presidente.

En estos casi 19 años, el buen gobierno sandinista liderado por nuestra Copresidenta Compañera Rosario Murillo y por el Copresidente Comandante Daniel, de la mano del pueblo, han enfrentado huracanes, pandemias, traiciones, intentos de golpe de Estado, sanciones ilegales y agresiones económicas, y aun así el país se mantiene firme. 

A muy poco del 47/19, el Frente Sandinista avanza fortaleciendo su proyecto de nación, escuchando a la gente y dando protagonismo a mujeres, niños, jóvenes y adultos mayores, para lo cual Nicaragua cuenta con una Constitución a la medida del pueblo, lo que ha permitido avanzar con paz, seguridad y soberanía como ejes fundamentales.

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