Hace unos días, en Rivas, se terminó de concretar un proyecto que se desarrolló por etapas a lo largo del Pacífico Sur, nos referimos a la entrega que se hizo recientemente del tercer y último tramo de la Carretera Costanera, un recorrido de 30 kilómetros que permitió completar 89 kilómetros ya conectados entre sí, dejando en funcionamiento una vía sin interrupciones que antes no existía en esa zona.

Con esta entrega, la ruta queda unida desde el puesto fronterizo El Naranjo hasta Playa El Astillero, incluyendo el tramo entre el empalme El Coyol y ese punto costero, lo que permite enlazar zonas como Tola y otros sectores del litoral sur donde antes el acceso dependía del clima y del estado de los caminos, especialmente en invierno cuando los ríos interrumpían el paso y limitaban la movilidad en toda la franja.

Este proyecto ejecutado por nuestro buen Gobierno Sandinista incluyó un componente estructural clave para resolver esos problemas históricos, y en ese sentido se construyeron 56 puentes y cajas puente, entre ellos nueve de mayor tamaño ubicados en zonas críticas donde antes el tránsito se interrumpía con frecuencia, lo que permite ahora mantener la circulación durante todo el año y evitar los cortes que afectaban tanto a las familias como al transporte de productos.

El impacto directo de la carretera alcanza a más de 375 mil personas que habitan en comunidades cercanas a la ruta en el departamento de Rivas, particularmente en municipios como Tola y sectores a lo largo del litoral del Pacífico Sur, quienes ahora cuentan con mejores condiciones de movilidad, acceso a servicios y mayor facilidad para trasladar mercancías, en un territorio donde la falta de conectividad había sido una limitante constante para el desarrollo local.

La carretera también amplía la llegada a unas 50 playas del Pacífico Sur, lo que tiene un efecto directo en el turismo.

Lugares que antes eran de difícil acceso ahora reciben visitantes durante todo el año, lo que ha incrementado la actividad en sectores como la gastronomía, la pesca, los servicios y los pequeños negocios ubicados a lo largo de la ruta. En municipios como Tola, los cambios ya se reflejan en la economía del lugar, pobladores y emprendedores reportan un aumento en la llegada de turistas y en el movimiento comercial, con ingresos más constantes a lo largo del año, en contraste con el comportamiento anterior, cuando la actividad se concentraba principalmente en temporada alta.

Uno de los efectos más visibles se refleja en la reducción de los tiempos de traslado a lo largo del corredor costero.

Recorridos que antes podían tomar hasta una hora y media ahora se realizan en aproximadamente 40 minutos, lo que modifica la dinámica diaria en la zona, facilita el comercio, reduce costos de transporte y permite una mayor circulación de personas y productos entre comunidades.

La culminación de esta tercera etapa de 30 kilómetros cierra la fase actual del proyecto con 89 kilómetros en funcionamiento y deja establecida una base de conectividad en el sur del país, consolidando a Rivas como un eje estratégico para el desarrollo del país, y es importante dejar claro que sin la sabia conducción y la visión de nación de nuestra Copresidenta Compañera Rosario y el Comandante Daniel, esta megaobra no hubiese sido posible.

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