Los niños del colegio Jesús de Nazareth, ubicado en la comunidad La Manzana, del municipio de San Lucas, departamento de Madriz, rindieron homenaje este lunes al General Miguel Ángel Ortez en el 95.º aniversario de su paso a la eternidad.
Con el apoyo de la Promotoría Solidaria, los escolares participaron en un festival de dibujos y pinturas en memoria de uno de los generales del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN), quien acompañó al héroe nacional Augusto C. Sandino en la lucha por la libertad de Nicaragua.
Con entusiasmo, alegría y mucha creatividad, niños y niñas participaron pintando y coloreando “a nuestro General en una actividad llena de historia, cultura y amor por nuestra patria”, dijo Jaybin Alvarado Miranda, coordinador de la Juventud Sandinista 19 de Julio del municipio de San Lucas.
“Una vez más la Juventud Sandinista 19 de Julio reafirma su compromiso por los Mimados de la Revolución y donde se pudo observar el entusiasmo y la alegría de nuestros niños pintando y coloreando a nuestro general”, añadió.
El General Miguel Ángel Ortez Guillén fue uno de los más jóvenes y valientes lugartenientes del General Augusto C. Sandino durante la lucha contra la intervención militar estadounidense en Nicaragua.
Nació el 4 de noviembre de 1907 en Mozonte, en el seno de una familia conservadora. Desde niño llamó la atención por su aspecto físico: rubio, de ojos azules y tez blanca.
Estudió primaria en el Colegio Don Bosco de Granada y luego inició estudios secundarios en el Instituto Nacional de Occidente (INO) en León, pero abandonó sus estudios cuando estalló la guerra civil y posteriormente la ocupación militar estadounidense.
Antes de integrarse al EDSN, combatió en Las Segovias usando el seudónimo de “Gregorio Ferrera” o “Ferrerita”. Su valentía y liderazgo llegaron a oídos del General Sandino, quien lo invitó a unirse a sus filas guerrilleras.
Con el tiempo se convirtió en uno de sus hombres de mayor confianza y en el general más joven del ejército que dirigió el héroe.
Ortez dirigió operaciones guerrilleras en los departamentos de Nueva Segovia, Madriz y León, destacándose por ataques sorpresivos contra marines estadounidenses y tropas de la Guardia Nacional.
Murió el 15 de mayo de 1931 durante el asalto al cuartel de Palacagüina. Fue herido de muerte mientras dirigía personalmente el ataque. Antes de morir, nombró sucesor al comandante Juan Pablo Umanzor y pidió a sus hombres continuar la lucha. Tenía apenas 23 años.













