En la comunidad Quebrada Honda se ubica la finca agropecuaria "Flor del Valle" que se dedica a la reproducción de ganado de engorde de forma exitosa, lo que le hace un verdadero ejemplo de producción sostenible, gracias a la visión y técnicas de adaptación a la variabilidad climática que durante los últimos 30 años pone en práctica el productor Juan Rizo Jarquín de 52 años.
Quebrada Honda se ubica en el kilómetro 112 de la carretera Sébaco a Matagalpa, esta unidad productora cuenta con 70 manzanas de terreno, donde el ganado pastorea y se reproduce para ser vendido a los mataderos y producir la carne vacuna para el consumo nacional y para los mercados internacionales.
Rizo Jarquín inició en este rubro hace tres décadas, cuando con apenas 18 años compró su primera vaca para el autoconsumo de leche. Luego compró otra, vio la necesidad de adquirir un toro, al cabo de un par de años, notó que su corral contaba con diez vacas, 30 años después, es un mediano productor exitoso.

"Yo era muy joven cuando compré mi primera vaca, desde muy niño siempre me gustó la leche, me gusta ordeñar, me gusta el campo", relató este productor que ahora cuenta con más de 580 cabezas, principalmente vacas reproductoras, cuyas crías se venden cuando alcanzan un peso 400 kilogramos.
Cuando compró su primera vaca, el entonces joven Juan Rizo Jarquín religiosamente cada madrugada iba a ordeñar y extraía hasta cinco litros de leche, luego compró otra y otra, y así fue convirtiéndose en productor, hoy es muy reconocido en el departamento de Matagalpa, un verdadero ejemplo de disciplina, trabajo y de ingenio, porque a pesar de que sus fincas se localizan en una zona con bajo régimen de lluvias, ha encontrado el equilibrio para producir, a pesar de las condiciones climáticas adversas.
En este esfuerzo, don Juan ha contado con el apoyo y asesoría de otros productores y de las instituciones del Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, que constantemente capacitan y actualizan sus tecnologías para enfrentar los desafíos ambientales.

Don Juan, a como es conocido cuenta con otra finca en Ciudad Darío y un beneficio de café. Siempre se quedó en la ganadería, es su pasión, pero también diversificó la producción, elabora sus propios concentrados, sus fertilizantes, además tiene la bendición que por su propiedad "Flor del Valle" cruza un riachuelo que le proporciona agua en esta zona que forma parte del Corredor Seco.
La historia del productor
Don Juan es el típico productor, botas de cuero, jeans azules, sombrero, camisa a cuadros, no es ostentoso, uno se da cuenta por el trato que brinda al que lo visita, por su tono de voz y por su entorno humilde. Cada día se levanta a las 4 de la madrugada, da de comer a sus gallinas, disfruta siempre ordeñar, pero ahora es acompañado por su hijo veterinario y los trabajadores que cuidan a sus "niñas parinderas" y un toro gris brahman, su padrote que en cada ciclo "cubre" hasta 60 hembras.
Ahora que el invierno se acerca, está con muchas expectativas, está esperando las primeras lluvias y con eso que sus praderas florezcan del verdor de la naturaleza, que el caudal del riachuelo se ensanche para comenzar la “cosecha de agua” y que sus vacas puedan pastar.

Produce leche que vende al comercio local, también elabora cuajadas y cada día está alimentando, pastoreando y pendiente que la finca mantenga ese equilibrio productivo, económico y ambiental, que le hace ser un ejemplo para otros que poco a poco levantan su unidad productiva.
“He sido bendecido por Dios, ya llevo más de tres décadas en esto, incursioné en la producción de café y siempre he tenido la bendición, todo me ha salido bien”, destacó don Juan.
En la actualidad su finca productora maneja la raza simbrah, que es una combinación genética entre simmental y el brahman, lo que da como resultado una especie bovina altamente productiva en leche y carne. Esta raza simbrah se comporta muy bien en climas cálidos.

“Son tres meses fatales aquí en la zona seca (marzo, abril y mayo), el ser humano sufre y el animal también, uno ya en este tiempo ve hacia arriba esperando la lluvia, hay que prepararse con tiempo con la cascarilla de maní, yo hago pollinaza que es un concentrado que brinda un buen balance alimenticio y de esa manera el ganado resiste en esta época”, comentó Don Juan.
Además de este tipo de alimentos, en "Flor del Valle", el ganado se alimenta con pacas de arroz, con la pollinaza y con suficiente agua, que gracias al riachuelo natural que brota de las montañas matagalpinas, bien podemos decir que don Juan es un “productor bendecido”.
Y esa bendición también tiene que ver con lo cerca que está su finca productora de toda la cadena productiva de Matagalpa, las carreteras principales están en perfecto estado, los caminos secundarios son permanentemente rehabilitados, el alimento para el ganado proviene de la misma Madre Tierra y los mercados locales están por toda la región.

“Creo que lo positivo que he logrado ha sido gracias al apoyo de las autoridades, las capacitaciones, las charlas que nos dan sobre el cambio climático que ya tenemos años de estarlo viviendo, uno debe adaptarse siempre sembrando árboles adecuados, utilizando el agua responsablemente, con todo eso se mantiene estable. El gobierno siempre está apoyando y si el productor pone mente y escucha las capacitaciones uno se va preparando. Estamos esperando el invierno como se dice popularmente como agua de mayo, la lluvia genera muchos beneficios para las familias, para los productores y para el ganado”, dijo don Juan.
Sobre las carreteras, dijo que en Matagalpa y otros departamentos aledaños, las vías “están nítidas”, las trochas y caminos secundarios tienen un buen mantenimiento, ayudando esto a que la producción salga más rápido y llegue con prontitud a los mercados para ser abastecidos.
“El gobierno central, las alcaldías se han coordinado perfectamente para mantener las vías de acceso al 100% bien y creemos que eso es parte del éxito de los productores, porque el traslado del ganado, de la producción se hace rápido a menor costo, los camiones tienen más vida útil”, dijo Ruiz Jarquín.

Cuando fue preguntado sobre el futuro de sus fincas y niveles de producción, respondió que “quiero mantener este equilibrio, para mí es suficiente, para mi familia también, he trabajado duro para mantener el equilibrio al nivel que estoy y mi mensaje a los productores es que siempre le echen gana a su trabajo, que se adapten a las condiciones climáticas y que tengan la certeza que la lluvia siempre viene, aunque sea tarde pero siempre viene para que los pastos se vuelvan a levantar y a los jóvenes que emprendan sin miedo, yo lo hice hace 30 años y vean que trabajando duro se logran cosas buenas, porque no hay esfuerzo que no tenga recompensa”.
El secretario político del FSLN en Matagalpa, compañero Pedro Haslam, hizo ver que en este departamento hay muchas historias de superación como la de don Juan y explica que el agricultor, el productor es tenaz, es trabajador y eso le hace no rendirse, pero también tiene mucho que ver el apoyo que desde el gobierno central, desde las alcaldías se hace al productor, haciendo que todas las vías, carreteras, caminos y puentes se mantengan en buen estado para el traslado y salida de la producción desde las unidades productivas. También refirió que la paz que goza el país es fundamental para que todos los actores de la cadena productiva puedan producir.
“En Matagalpa nos preparamos para enfrentar este nuevo ciclo, este nuevo año productivo 2026-2027, con nuestras metas, con los productores, con las cooperativas, con las familias, todos aportando a la economía local y a la economía nacional, y ejemplos como los del productor Juan Rizo Jarquín se demuestra que si es posible vencer la pobreza que es nuestro principal enemigo”, dijo Haslam.
Don Juan es un ejemplo de mucha entrega, también a lo largo de su vida ha sido bendecido, porque cuando iniciaba, se ganó el apreció de un ganadero. Sin buscarlo, solo siendo amable y solidario, siendo un niño, casi adolescente cuidó por varios años a la mamá de ese productor agropecuario, este al conocer que “Juancito” luchaba para comprarse sus vacas y su parcela, lo recompensó al pasar de los años con 70 manzanas de tierra. Esta historia es muy conocida en Quebrada Honda, el niño amable, cariñoso que luchó por cumplir sus sueños, lo logró, ahora don Juan sigue trabajando e inculcando esos mismos valores a sus hijos y familia.














