Este pasado 15 de mayo se cumplieron 95 años del tránsito a la inmortalidad de Miguel Ángel Ortez y Guillén, uno de los hombres más jóvenes y combativos del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
Tenía apenas 23 años cuando cayó en Palacagüina enfrentando a las tropas invasoras y a la Guardia Nacional, dejando una historia recordada por la disciplina, la formación intelectual y la convicción de que la soberanía de Nicaragua no podía negociarse. La fecha fue recordada por el buen gobierno sandinista con actividades conmemorativas y con la inauguración de una moderna pista vial en Managua que ahora lleva el nombre del joven general combatiente sandinista.
Nacido en Las Segovias el 4 de noviembre de 1907, Ortez provenía de una familia con posibilidades económicas y acceso a estudios, pero terminó tomando otro rumbo cuando la intervención militar estadounidense y el conflicto político sacudieron Nicaragua a finales de los años veinte.
Lo que hasta entonces parecía una vida tranquila dedicada al estudio cambió por completo cuando decidió incorporarse a las fuerzas guerrilleras dirigidas por el General Augusto C. Sandino, destacándose rápidamente dentro del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional por su capacidad militar, su formación intelectual y el compromiso que asumió en defensa de la soberanía nacional.
Documentos históricos y testimonios recopilados durante décadas describen a Ortez como un joven disciplinado, estudioso y con amplio conocimiento de la historia nacional.
En sus manifiestos y cartas defendía la soberanía de Nicaragua, cuestionaba el papel de los sectores que apoyaban la intervención extranjera y respaldaba la resistencia armada dirigida por el General Sandino. Una de sus frases más recordadas quedó plasmada en su manifiesto político de 1930: “Luchar contra el imperialismo yanqui y los Traidores Nacionales es Nuestro Deber”.
Durante el viaje que realizó Sandino a México entre 1929 y 1930, Miguel Ángel Ortez quedó entre los jefes encargados de mantener las operaciones guerrilleras junto a Pedro Altamirano (Pedrón) y Carlos Salgado.
En ese período asumió estrategias militares en distintos puntos del norte del país y encabezó acciones armadas contra tropas estadounidenses y la Guardia Nacional. Entre las acciones militares más recordadas aparece la emboscada de Achuapa, realizada entre finales de 1930 e inicios de 1931, donde las fuerzas sandinistas lograron capturar armas, morteros y equipos militares.
El 15 de mayo de 1931 cayó en combate en Palacagüina mientras dirigía un asalto guerrillero. Tenía apenas 23 años. Su muerte provocó un fuerte impacto dentro del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y años después el General Augusto C. Sandino lo recordó como un “inolvidable y glorioso hermano”, destacando además su inteligencia, intuición militar y valentía dentro de la resistencia armada.
Noventa y cinco años después de su tránsito a la inmortalidad, Managua inauguró la pista General Miguel Ángel Ortez y Guillén, una obra vial construida en el Distrito VII de la capital que conecta el sector de Laureles Sur con la vía hacia El Coyotepe. El proyecto comprende tres kilómetros de longitud y cuatro carriles de circulación elaborados con concreto hidráulico, permitiendo una nueva conexión urbana entre varias zonas habitacionales y sectores en expansión de la capital.
La nueva vía conecta Villa Jerusalén, Caminos del Río y Nuevas Victorias, incorporando además drenaje pluvial e hidrosanitario, cunetas, andenes, bulevar central e iluminación pública. Durante el acto de inauguración participaron familias capitalinas y miembros de la Juventud Heroica de Todos los Tiempos, quienes recorrieron la pista entre banderas azul y blanco y rojinegras, acompañados de expresiones culturales y actividades artísticas organizadas como parte de la conmemoración dedicada al joven General Sandinista.
Durante la entrega del megaproyecto, representantes de la Juventud Sandinista destacaron que la obra forma parte de los planes de infraestructura impulsados en Managua para mejorar la conectividad, la circulación vehicular y las condiciones urbanas de miles de familias. Por sunparte habitantes de la zona señalaron que la nueva pista facilitará el acceso hacia distintos sectores del Distrito VII y contribuirá al crecimiento comercial y residencial del área suroriental de la ciudad.
Los Copresidentes, Compañera Rosario Murillo y Comandante Daniel Ortega, han mantenido vivo ese legado histórico a través de homenajes, obras públicas y actividades dedicadas a las nuevas generaciones.
La inauguración de la pista General Miguel Ángel Ortez y Guillén no solo recordó los 95 años, también volvió a colocar en el presente la imagen de aquel muchacho de apenas 23 años que dejó la comodidad de su vida para incorporarse a la lucha armada en defensa de la soberanía nacional. Hoy su nombre permanece como símbolo de resistencia, dignidad y lucha antiimperialista dentro del legado patriótico del pueblo nicaragüense.













