En Nicaragua, la avicultura funciona como un motor económico y un pilar social que garantiza alimentos nutritivos y accesibles para las familias. La actividad nacional, liderada por grandes empresas, se complementa con el aporte de pequeños y medianos avicultores que abastecen los mercados locales. Asimismo, la crianza en fincas, destinada tanto al autoconsumo como a la comercialización comunitaria, contribuye a fortalecer la seguridad alimentaria del país.
De acuerdo al monitoreo del Ministerio Agropecuario (MAG), entre enero y mayo se alcanzó una producción nacional de 16.1 millón de cajillas, provenientes de granjas avícolas y de producción en finca. Estos volúmenes han permitido mantener el abastecimiento del consumo nacional y contribuir a la estabilización de precios.













