Los observadores fueron enviados a Siria tras instaurarse el alto el fuego el 12 de abril pasado y gradualmente aumentaron su cantidad a unos 300. Debían asegurar que las partes en conflicto cumplieran con el plan de paz elaborado por Kofi Annan, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria.
Sin embargo resultó que el alto el fuego no se implementaba y la violencia iba creciendo últimamente. En varias ocasiones los observadores se han visto bajo el fuego.
Según la ONU, los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y las de la oposición desde marzo del 2011 se han traducido en más de 12.000 muertos.













