Septiembre es un mes conmemorativo de historias inspiradoras, de hazañas sobre humanas, de episodios épicos, de batallas desiguales y de arrojos suicidas y temerarios que rompieron cadenas, que salieron al paso de la dignidad.
El diálogo no es una pasarela de los medios, sino un momento decisivo para una política de concertación; tiene un valor político sistémico en sí mismo y no puede convertirse en un bus de propaganda al que se pueda subir o bajar a voluntad.
El diálogo directo y permanente con el pueblo constituye un pilar fundamental de la democracia sandinista la cual es directa, participativa y representativa.