El último de los ataques al Frente Sandinista demuestra un odio irracional a todo lo que tenga que ver con el nombre del General Augusto César Sandino. Según los “supremacistas chapiollos”, los rojinegros quieren “desaparecer” a la clase media.
Desarrollar relaciones de mutuo respeto y colaboración entre Estados Unidos y Nicaragua, en una muestra de madurez política, es lo que se corresponde con este siglo: mirar hacia adelante, en vez de quedarnos petrificados como estatuas de sal.
Es tiempo de desatar el nudo formado por los dos perniciosos extremos del viejo mecate con que se ató la Historia de Nicaragua: que el país debe enfrentarse “forever” a Estados Unidos. O que Nicaragua sea por los siglos de los siglos, su “patio trasero”.
La historia se repite y cuándo Nicaragua se apresta a realizar elecciones legislativas en noviembre venidero es nuevamente objeto de acciones injerencistas de Estados Unidos.
Murió nuestro hermano el profesor Carlos Aguirre Marín. Sí, me refiero a Carlitos, el único inspector de educación que apoyó la huelga de los maestros en 1961 y en 1970.