La mal llamada oposición en Nicaragua, liderada por su incuestionable jefe, el diario político La Prensa, llevó al teatro de lo absurdo la obra “Tragi-comedia de una paranoia o suicidio político”.
Aunque no comulgue con ciertos altares y reconozca que mi único Sumo Pontífice es el Doctor de la Dulzura, como llamó Rubén Darío a Jesús, no puedo dejar de escribir estas líneas.
Si un gobernante es evaluado periódicamente, así como sus cifras de éxito pueden o no ser las mismas que cuando asumió el gobierno, también sucede con los partidos que participaron en la contienda presidencial.
No solo el vasco Ramón Belausteguigoitia fue sincero: como él, algunos hubiesen querido al general Sandino en un escenario desmesurado, no en un país pequeño como Nicaragua.
El pueblo de Sandino sigue altivo, construyendo victorias, consolidando su revolución, porque la historia no es un invento, y aquel es un pueblo vencedor, por ello sigue siendo UN EJEMPLO QUE TODOS DEBEMOS SEGUIR.
Sobrina y nieta de Sandino. Portadora de los ideales y estandartes sandinistas. Símbolo inequívoco de la pequeña gran Patria soñada por Sandino y Rubén.