La celebración en Johannesburgo, Sudáfrica, la semana pasada de la cumbre de las y los cancilleres del grupo de países G20 marca la primera vez que un país africano.
Si Estados Unidos tuviera una cloaca ideológica, el Ku Klux Klan flotaría en la superficie como la peste más apestosa y rancia que jamás haya engendrado el fanatismo.