El Presidente Comandante Daniel Ortega y la Vicepresidenta compañera Rosario Murillo participan en el acto de conmemoración de los 50 años del terremoto de 1972.

El acto se realiza desde el centro de convenciones Olof Palme en Managua. 

En el acto también participa: el Doctor Gustavo Porras, Presidente de la Asamblea Nacional; el doctor Guillermo González, Ministro Director del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención a Desastres (Sinapred); el General Julio César Avilés, Jefe del Ejército de Nicaragua; la Compañera Ministra Amelia Coronel del Ministerio de Gobernación (MIGOB) ; la compañera Reyna Rueda, alcaldesa de Managua; Francisco Díaz, Jefe de la Policía Nacional, participaron en la mesa de presidio en representación del gabinete del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

La compañera Rosario Murillo se dirigió a las familias nicaragüenses en el inicio del acto en conmemoración a los 50 años del terremoto de 1972.

"Cuanto se nos acumula en el corazón en un día como hoy cuando como creyentes celebramos la vida de tantos hermanos que partieron a otro plano pero están con nosotros porque la vida es precisamente un continuo renacer", dijo la compañera.

Expresó que en este día "nos sentimos bendecidos, fortalecidos porque la vida nos ha dado tanto a nosotros al pueblo de Nicaragua, a las familias nicaragüenses, hemos aprendido en cada tiempo y circunstancias a luchar con toda nuestra energía, con todo nuestro corazón, con ese vigor y esa gloria que marcaba y nos señalaba Rubén a luchar para vencer, para trascender cualquier circunstancia por difícil que sea, sabemos luchar y sabemos trascender".

Recordó ese 23 de diciembre de 1972 "aquellos momentos terribles nos dejaron ese sentimiento en aquel tiempo, en aquel momento un sentimiento de desamparo total, si algo sentía uno era el desamparo en no saber con quien contar porque no contábamos ni con un gobierno, ni con hermanos o hermanas solidarias los primeros momentos y eso siempre sucede cuando estamos frente a tragedias".

"Yo recuerdo como en los primeros días todos buscamos para donde irnos a casa de familiares, a casa de amistades y al poco tiempo, relativamente poco empezaron los rótulos "Estamos operando" y ese estamos operando quería decir que la gente se estaba viniendo devuelta porque tenían que venir a trabajar y porque también ya uno después de cierto tiempo molesta. La solidaridad y más en aquellos tiempos era bastante extraña, rara, momentánea, efímera, al fin y al cabo todo es efímero y eso también lo aprendemos, no quiere decir que no debamos luchar porque el cambio es la esencia de la vida y la vida como decíamos es un continuo renacer".

Dijo que "Todos los días evocamos, nos formamos con el aprendizaje, las memoria con los recuerdos. Todos los días también conocemos noticias tristes, conocemos alegría, compartimos tristezas, compartimos alegrías".

La compañera Rosario Murillo destacó que es "un mensaje de fortaleza, de fe, de amor. Tenemos que seguir caminando y se nos fue a ese otro plano de vida junto a tantos nicaragüenses. A los 50 años del terremoto y sabemos que así como esos hermanas y hermanos están con nosotros la Blanquita se queda con nosotros luchando para seguir venciendo, una mujer de fortaleza, ejemplar, inspiradora, formidable".

Subrayó que todos los días hay que celebrar la vida "tenemos todos los días que celebrar y en este caso celebrar la vida suya y celebrar su coherencia, esa lealtad con la que supo caminar el legado de su padre y de su madre, heroes ambos y ella también heroína de estas luchas duras pero verdaderas y por verdaderas profundamente evolutivas".

La vicepresidenta de Nicaragua dijo que "después de tanto tiempo y de todos los tiempos, siempre estamos dispuestos a poner el corazón en todo lo que hacemos".

"Queremos saludar a todas las familias de Managua en este otro tiempo cuando no hay desamparo porque conocemos la hermandad, la solidaridad y el respaldo".

Destacó que el Gobierno de Nicaragua en estos tiempos tiene un modelo "que nos permite unirnos para seguir venciendo en todas las circunstancias".

"Recordaba antes de venir aquí una frase, un títular que a mí me conmovió mucho hace años, en el año siguiente 1973. “En 30 segundos, sólo Hiroshima, y Managua”,

Finalizó diciendo que el 23 de diciembre de 1972 los nicaragüenses "fuimos destruidos, pero nunca vencidos y así es como vamos adelante".

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