El Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, en el acto de conmemoración de los 50 años del terremoto de 1972, destacó que el pueblo vino recuperando Managua, de ese terrible desastre.
En este sentido, expresó "50 aniversario de aquella terrible hecatombe, donde la naturaleza destruyó nuestra capital, Managua, miles de hermanos nicaragüenses, adultos, mayores, niños, niñas, perecieron en ese terrible terremoto y Rosario lo vivió en carne propia aquí en Managua, y aquí en el barrio San Antonio que fue de las zonas más afectadas donde vivía ella con la familia y tenía un niño, de más de un niño de nacido, en una casa de dos piso, la madre de Rosario por proteger al niño, lo llevó al piso de bajo pero se desplomó y ahí falleció un niño, una criatura, o sea, desde niños recién nacidos otros niños que estarían desde el vientre de la madre, y la madre falleció junto con el niño en una terrible hecatombe".
"Y hoy el tránsito a ese otro plano de vida de Blanquita, la hija de nuestro General Sandino, y por todos ellos en este 50 aniversario vamos a ponernos de pie y guardar un minuto de silencio. Hemos escuchado el Canto de la Alegría, donde se invoca y se repite la innovación, soñando del día en que todos lleguemos a ser hermanos, en este planeta en el que todos lleguemos a ser hermanos aquí en nuestra tierra Nicaragua, y en todo Centroamérica y en toda Latino América y el Caribe y en todo el continente Americano desde Alaska hasta la Patagonia, queremos ser hermanos todos, es una innovación, es un sueño, que luce distante porque es difícil encontrar, paz, hermandad, fraternidad en la familia humana y guerras, sanciones, agresiones, bloqueos, prácticas terroristas de los países que se dicen civilizados", agregó.
Destacó que "el vuelo partía el 31 de diciembre cuando ya habían logrado reunir bastante ayuda, levantó vuelo ese día 30-31, levantó vuelo y todo iba bien de repente en la torre de control, desaparece la señal del avión, y empiezan a preocuparse, a buscar y no aparece en los radares el avión y luego empieza ya, una búsqueda en el mar y como dijo un hermano Clemente descansa en el Océano, en el mar, refiriéndose a que su tumba era inmenso mar Caribe que lo acogía y lo guardaba a Clemente, Roberto Clemente y claro que le vamos a hacer el homenaje a Clemente, el próximo viernes 30 de diciembre, se lo vamos a hacer en el Estadio Soberanía, ahí le vamos a hacer el homenaje a Roberto Clemente, él es el de esa frase que yo la mencioné en la reunión del ALBA allá en Cuba, no me estés repitiendo lo que hiciste ayer bien, repetime lo que estás haciendo ahora bien y que vas a hacer mañana bien".
"Cuánta gente hizo el bien ayer, aquí mismo en Nicaragua y después le dio la espalda al pueblo, le pegó la puñalada al pueblo y entonces vamos a decir: ah pero hizo bien, no, lo seres humanos valen por hacer el bien de manera permanente consecuente firme, sin vacilación".

En 30 segundos: sólo Hiroshima y Managua
El Comandante Ortega hizo referencia al terremoto, “como decía un titular que mencionaba (Compañera) Rosario, cuando el terremoto aquí en Managua, hace 50 años, el titular fue: En 30 segundos, sólo Hiroshima y Managua, o sea, en 30 segundos desapareció Hiroshima y después desapareció Nagasaki, desaparecieron dos ciudades; igual Managua, fueron segundos los que duró el terremoto, suficientes para provocar una destrucción y ahí, independientemente de que está la tiranía somocista gobernando y el país sometido al imperio yanqui, ahí el pueblo nicaragüense se vio, se encontraron como hermanos, como hermanos”.
En ese sentido, el Presidente de Nicaragua recordó que así fue que se vivió la tragedia en Managua; y también contó cómo vivió el terremoto en la cárcel.
“Nos encontrábamos en la cárcel, estábamos en horas de la madrugada del 23 (de diciembre), recuerdo que estaba en la celda, nos tenían aislados ahí, con 10 celdas de por medio, en cada celda con prisioneros sandinistas, era de dos pisos la galería, entonces, eran 4, 5 estábamos así, en la fila de abajo y los otros 4, 5 en las filas de arriba, una enorme galería, y con, ahí en la celda estaba ahí escrito el reglamento, el reglamento, el reglamento que había sido fruto de los estudios que había tenido el comandante de la cárcel y otros oficiales que habían estudiado en España, en la españa de Franco”, describió.

En referencia al rótulo del reglamento que habían en la cárcel, el Comandante Ortega detalló que en el rótulo que estaba en la entrada a la celda se leía: Prohibido hablar, prohibido silbar, prohibido cantar.
“Tiene que permanecer de pie a la vista de los guardas que se paseaban observando que estuviéramos ahí cumpliendo con las normas allí establecidas, celdas en las que había un camarote, y prohibido sentarse, es decir, no podíamos ni sentarnos en el camarote, ni sentarnos en el piso, no podíamos ni hablar con los otros compañeros a gritos, que queríamos hablar, empezamos a decir, inmediatamente nos reprendieron, nos golpearon, nos metieron al lado de cada celda, ahí está eso todavía, era cada celda, hay una puerta, se abre la puerta y ahí están los tubos que van para el agua, ahí estuvimos, ahí nos metían, nos encerraban, si que no había donde moverse, era la celdita que tenían de castigo ahí a la orilla de cada celda”, mencionó.
Ese castigo se los imponían cuando, según los carceleros, no cumplían el reglamento; en ese contexto el Comandante Ortega dijo que hicieron acercamiento con los guardias de la celda que los custodiaban, a quienes les hablaban de situación social, económicas y a quienes servían; y los presos sandinistas recobrando consciencia.

“Y ellos (guardias custodios) nos ayudaban a pasar mensajes, sacar mensajes para los compañeros que estaban en la clandestinidad aquí en Managua, y estaba en esa ocasión, un guardia, ya era hora de dormir: 12:00 de la noche, 1:00 de la madrugada, entonces, nosotros a veces no dormíamos porque, por la luz encendida, ahí estaba el guarda, y luego no había la manera de dormir, por qué, porque ahí hay un zancudero, pero yo no he visto zancudos tan grandes como los que hay ahí en la zona de Tipitapa, son enormes los zancudos, y múltiples zancudos, entonces imposible dormir; exigíamos que nos permitieran mosquiteros y no lo permitían, a veces para poder dormir un poco nos metíamos debajo del catre, para protegernos un poco de los zancudos, pero ahí nomás nos estaban sacando los guardas”, narró.
El Presidente Ortega recordó. “Y esa madrugada del 23 (diciembre de 1972) estaba, a través de los policías lográbamos introducir libros, lectura, estaba leyendo y con el policía amigo, pues, que se paseaba, de repente venía un control de oficiales, porque pasan control de oficiales, entonces, el policía nos avisaba, entonces, escondíamos el libro, entonces nos poníamos firmes. Y de repente noto que las luces tomaron una fuerza superior, de normal, y luego se apagaron, y en ese momento escuché, y todos luego escuchamos, solo escuchamos un bujido, uh, uh, uh, uh, y qué será, se oía el bujido y después del bujido empezó a temblar”.
Siguió contando el Comandante Ortega, que al momento del temblor el pobre policía que estaba ahí pegó carrera hacia la puerta y gritando que le abrieran, pero no sucedió eso, porque lo otros soldados habían salido en carrera, mientras eso sucedía, “los reos comunes pegaban gritos, ellos podían andar por los corredores, ellos podían andar, no estaban encerrados en la celda, empezaron a gritar, despavoridos, que los sacaran, que los sacaran”.

Comandante Ortega recordó terremoto de 1967
El Presidente Ortega comentó. “Nosotros ya habíamos vivido otro terremoto en la Aviación, en la Aviación, ese terremoto tenía su epicentro, creo que por la Centroamérica, en el año 1967, habían trasladado primero la Aviación y luego con ese terremoto, nosotros estábamos durmiendo en el piso, una celda muy pequeña, donde estábamos 140, 150, la mayoría delincuentes comunes y una multitud de ellos durmiendo en el piso, así dormíamos nosotros, después habían camarotes y en los camarotes había que pagar para tener derecho al camarote y en los camarotes los presos cruzados como sardinas, porque el camarote no era sólo para uno, no, ahí tenían que acomodarse 6, 7 y ya nada más el preso antiguo, que era el que administraba el negocio dentro de la celda; entonces, nosotros en el piso nos poníamos un pañuelo en los ojos para aguantar la luz del frente, para poder dormir, ahí estábamos con Ricardo Morales”.
Esa era la situación que vivían en la celda de la Aviación, cuando de pronto dijo el Comandante, “Y de repente, empieza el temblor, aquí estamos acostumbrados a los temblores, pero eso ya no parecía temblor, decía yo, porque empieza a cobrar una fuerza y los que estaban en los camarotes, en la desesperación se empiezan a lanzar de los camarotes al piso, a aplastarnos a los que estábamos ahí en el piso y buscando cómo capearlos, y unas enormes vigas que habían en la aviación, unas vigas enormes, y el techo de tejas, entonces, las vigas se iban aflojando y, entonces, el terror era mayor ahí, ya parecía que las vigas se desprendían y aplastaban a todo el mundo”.
Contó que al final cesó el terremoto y luego quedaron temblores, pero como la cárcel de la Aviación quedó bastante averiada y por seguridad y evitar que se fugaran los reos, “nos mandaron a la cárcel que está ahí en Tipitapa, una cárcel más moderna de diseño español, y ahí a estar ya cuando; esto fue en el 67 aquí (cárcel de la Aviación); 5 años después, es decir, teníamos cinco años de estar presos cuando nos agarra el terremoto en Tipitapa; nos faltaban todavía dos años más, a la larga tuvimos más de 7 años presos, ahí llevábamos 5 (cárcel de Tipitapa), cuando el terremoto (1972)”.
El Comandante Ortega hizo referencia de nuevo, al terremoto de 1972 y expresó que pasó temblando toda la madrugada, desde temblores fuertes a menos fuertes. “Claro el pánico era enorme, en la población civil de Tipitapa, de los pueblos aledaños, ya no digamos aquí en Managua, porque ya todos sabían que cuando ya venía el sonido, venía el golpe fuerte”.

Humanismo y hermandad en momentos difíciles
La reflexión que hizo el Presidente Comandante Daniel Otega, en cuanto a lo vivido en el terremoto de 1972, fue un momento en el que todos se trataron como hermanos y que prevaleció el humanismo.
“Escuché muchas historias de la forma en que se ayudaban aquí en Managua, las familias que estaban en condiciones terribles, como ayudaban a sacar, no sabían quienes eran, pero a los que estaban ahí soterrados ayudaban como sacarlos; no les preguntaban sos sandinista, no sos sandinista, sos somocistas, no, simplemente tenían que sacarlos, ahí funcionó, o sea, frente a los fenómenos de la naturaleza, ahí la hermandad se presenta, se manifiesta, y lo difícil de ese tiempo era que la ayuda que podía llegar a Nicaragua, la manejaba Somoza y, empezó a llegar ayuda y Somoza la manejaba y total que la ayuda se movía nada más hacia donde la gente que al él le interesaba ayudarle por la identificación política”, comentó.
Refirió que Nicaragua no tenía relaciones con Cuba en el tempo de Somoza, y, qué podía esperar Fidel Castro de Somoza, “si Somoza había participado entrenando mercenarios aquí en la Costa del Caribe, para la invasión a Cuba, si Somoza ya había llegado donde los mercenarios cubanos cuando ya iban a partir y les dijo, quiero que me traigan un pelo de la barba del Fidel, y aquellos haciendo chacota, porque sí, que se la iban a traer la barba completa, le decían, por eso cuando Fidel viene aquí, visita Nicaragua, al primer año del triunfo de la Revolución, Fidel que conocía de esa anécdota, la comentó, bueno, bueno pero aquí me tienen con mi barba completa para el pueblo de Nicaragua, así lo dijo Fidel, y mandó una brigada médica con medicamentos y todo; para Somoza era difícil no dejar entrar una brigada médica en esas condiciones y se instalaron en los barrios y atendieron directamente a la población nicaragüense”.

El Presidente Ortega valoró que fue una manifestación donde trascendió la humanidad y hermandad de parte de Cuba, de parte de Fidel ante el antagonismo de los grupos políticos que habían, como la tiranía de Somoza. Y envió la ayuda y el pueblo nicaragüense agradeció esa ayuda.
El Comandante Ortega resaltó cuando se produjo el terremoto del 1972, un pelotero extraordinario de las grandes estrellas de Grandes Ligas, de origen puertorriqueño, que había estado en Nicaragua participando en eventos deportivos y que le tomó cariño al pueblo nicaragüense, se identificó con el pueblo nicaragüense.
“Cuando se entera Roberto del terremoto en Nicaragua, pero además se dice que Somoza se está robando la ayuda que está llegando, entonces, él (Roberto Clemente) organiza ahí un grupo de puertorriqueños para recaudar ayuda, fletar un avión y que iba venir personalmente para garantizar que no se robara Somoza, y que pudiese entregar directamente al pueblo, a cómo la había hecho Cuba con su brigada. Y van recaudando y la noticia en Puerto Rico es que Clemente, y en los Estados Unidos Clemente una estrella”, valoró.
Fue así que el 31 de diciembre en un gesto de hermandad, humanidad, Clemente decide sacrificar las fiestas de Fin de Año con su familia, con sus amistades y pueblo para venir a dejar la ayuda a Nicaragua en el avión a entregar la ayuda al pueblo nicaragüense.

Detalles del terremoto del año 1972
Asimismo, el Comandante Daniel Ortega mencionó detalles sobre el terremoto del año 1972 en Managua, "ese terremoto famoso tuvo una magnitud de 6.2, la magnitud no era tan grande, fuerte pero no era tan grande para demoler Managua, pero aquí se juntaron varios factores: uno, la fragilidad de la ciudad y dos, la profundidad, puede haber un terremoto de 8 grados, pero si es a 200 kilómetros allá dentro del mar hace daño, pero este fue a 6 kilómetros casi en la superficie y el centro de ese terremoto estaba aquí en la falla de Tiscapa, entonces estaba partiendo totalmente Managua y casi en la superficie por eso fue tan violento tan destructivo".
Un solo cuerpo para defender la paz
También, el Presidente saludó a las hermanas y hermanos nicaragüenses de todo el país que estuvieron atentos a su discurso, y a los que presidieron el acto a la Compañera Rosario Murillo, al doctor Gustavo Porras, General Julio César Avilés, General Marvin Corrales, Primer Comisionado Francisco Díaz, Comisionado General Horacio Rocha, la Ministra de Gobernación Amelia Coronel, doctor Guillermo González, alcaldes Reyna Rueda.
"Somos un solo cuerpo para defender la paz, para defender la seguridad, para defender el trabajo, para defender el bienestar y progreso de nuestro país, de nuestro pueblo y somos un solo cuerpo también para enfrentar los fenómenos agresivo de la naturaleza y aquí han habido huracanes, terremotos, han habido también inundaciones por las lluvias, derramen de lava en volcanes, etcétera", sostuvo.

Recopilación de los terremotos más devastadores en Nicaragua
"Del primer gran terremoto que tenemos conocimientos aquí en Nicaragua, porque han habido tres grandes terremotos, el primero fue en León y ahí fue resultado de la actividad volcánica del Momotombo, el Momotombo en plena erupción, el Momotombo, ronco y sonoro. Y ahí estaba asentada la ciudad, ahí estaba Puerto Momotombo, el municipio de La Paz Centro, estaba en esa zona, esa ere León en ese entonces y ahí, los cinco cráteres del volcán Momotombo lanzaron arena, ceniza, lava, los temblores eran violentos y persistentes, y culminaron en los terremotos de 1594".
Recordó el Comandante que "luego vino otro terremoto en 1610, estamos hablando ya de dos terremotos, ya pericialmente destruida la ciudad en 1578, el 11 de enero de 1610 fue el golpe final que terminó derrumbando todo lo que quedaba en pie, casa, iglesias, edificios públicos y entonces ahí es donde toman la decisión, es la época de los españoles ahí, Nicaragua no era independiente, somos colonia, entonces toman la decisión de trasladar esa ciudad a donde actualmente se encuentra León y ahí queda lo que hoy es un sitio turístico que conocemos como Las Ruinas de León Viejo, entonces ahí tenemos varios terremotos".
"Luego en el año 1931, Nicaragua estaba ocupada por las tropas yanquis, nuestro General Sandino estaba dando la batalla y se produce un terremoto, de 6 grados de la Richter, que destruyó la ciudad de Managua, esto fue el Martes Santo del 31 de marzo del año 1931, de Semana Santa, destruida Managua, el epicentro se ubicó en la falla del Estadio, porque estaba falla atraviesa el Estadio viejo, es nuestra gran estrella de béisbol, Estadio el Cayasso. Este terremoto del 31 provocó entre 1 mil 200 y 1 mil 500 muertos, que era un gran cantidad de gente para la población que tenía Managua en ese entonces, era chiquita Managua, con poca población, más de 2 mil heridos y 45 mil damnificados y pérdidas económicas lógicamente, incendios, en ese entonces Managua no pasaban de 60 mil habitantes, era una población bien pequeña tiene más gente ahora Ciudad Sandino, en ese momento con este terremoto, a parte de los muertos, cayeron el Palacio de Comunicación, los mercados Central y San Miguel, se destruyeron, se incendiaron, esos son mercados históricos cómo ha resistidos, ahí están de pie nuevamente, el Teatro Variedades, la Casa del Águila, los Templos de Candelaria, San Antonio, San Pedro, también fueron afectados, también la Penitenciaria Nacional, o sea, donde hoy es el Estadio Stanley Cayasso, en ese tiempo no había estadio, ahí era la Penitenciaria Nacional, ahí estaban todos los presos, ahí murieron centenares de presos, se destruyeron la mayoría de los edificios de Managua y el que no se derrumbó quedó seria afectado y luego muchos incendios en época de cocinas de leñas, en esa época por toda Nicaragua se cocinaba con leña", agregó.

Dijo que "se desató un incendio que devoró más de 20 manzanas en el radio central de Managua, quedaron en pie solamente la armazón de hierro de la antigua Catedral en construcción que se había empezado a construir tres años antes en el año 1928, esta Catedral que siempre está aquí en la Plaza de la Revolución, la Casa Pellas, el Club Social, el Palacio del Ayuntamiento, el Palacio Nacional y otros edificios que fueron afectados y más de 1 mil personas murieron ahí en esas obra trágica".
"Y luego tenemos el otro terremoto aquí en Managua que es el que hoy está cumpliendo 50 años y donde estamos riendo honor, recordatorio, a las víctimas del terremoto de 1972, esto dejó un saldo de muertes, de víctimas se habla de 15 mil, se habla de 10 mil, entre 10 mil y 15 mil muertos, fallecidos, las pérdidas eran enormes para Nicaragua en su economía, la población de Managua en ese momento era de 396 mil habitantes, una población que había crecido lógicamente pero era un población pequeña y luego se mantuvieron los temblores por varios días y vino la solidaridad, la cooperación de Cuba, solidaridad internacional, ahí es donde venía Clemente con la cooperación, a partir de este terremoto y el hospital también que era un hospital nuevo, enorme, colegios que fueron destruidos por el terremoto, barrios completos, repartos completos, Bello Horizonte, Jardines de Santa Clara, fueron terremotos devastadores y luego vino el pueblo recuperando Managua, de ese terrible desastre", concluyó.







































