Walter Castillo Sandino, hijo de Blanca Segovia Sandino Aráuz, resaltó durante la ceremonia dedicada a su progenitora, que su madre fue una digna heredera y guardiana del legado de sus padres.
El también descendiente del General Augusto Sandino y Blanca Aráuz leyó durante la ceremonia reflexiones que dijo salieron de su corazón.
“Como bien dijo nuestro General Augusto Sandino: aún estoy recibiendo el golpe más rudo de mi vida, considerándolo un sacudimiento a cualquier letargo de mi espíritu, he aquí Blanca Segovia Sandino Aráuz, he aquí nuestra señora madre, su corazón ha dejado de latir y el oxígeno que se quemaba en sus venas, con la sangre pura de Augusto Sandino y Blanca Stella Aráuz se apagó para siempre pero no así su lucha espiritual”, continuó.
Afirmó que su madre mantuvo el legado de sus padres hasta el último suspiro.
“Blanca Segovia Sandino Aráuz, supo iluminar la mente, el pensamiento y la acción de todos los nicaragüenses, que hoy llevan en sus corazones el legado del General de Hombres y Mujeres Libres Augusto César Sandino, ese legado de una Nicaragua dueña de su propio destino, solo fue posible con la sangre derramada de sus mejores hijos, en una histórica lucha vanguardizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y encabezada tal y como lo dijimos en mayo del 2018, en la Asamblea Nacional, por el Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Compañera Rosario Murillo, quienes han sido los más consecuentes con los principios y valores del General Sandino”, enunció.
Castillo Sandino dijo que no se puede olvidar que el Comandante Daniel y la Compañera Rosario han hecho posible la continuidad de la gesta heroica luchando ante el más grande enemigo de la humanidad “el imperialismo yanqui”.

Al mismo tiempo, indicó que Blanca Segovia Sandino demostró en vida “que su ejemplo inclaudicable como guardiana del General Sandino y de Blanca Estela, era su destino”.
Mencionó que se puede decir que su misión terrenal ha sido cumplida satisfactoriamente.
“Su partida nos deja un sendero de continuidad histórica y quisiera asegurarles que su legado queda en buenas manos porque ahora nos corresponde a nosotros a sus hijos, a sus nietas y bisnietos como descendientes de ella, ser consecuentes”, expuso.
Añadió que su madre por medio propio ya había entrado en la historia, “como la luchadora que fue desde su nacimiento, ella siempre estuvo consciente del rol que le tocaba jugar en esta vida, como heredera y guardiana del legado de sus padres, Héroe y Heroína nacionales, pero lo más importante es que supo estar a la altura de lo que de ella y se esperaba. Honor y gloria a nuestra madre Blanquita Segovia Aráuz, hasta siempre querida madre, descanse en paz en brazos de la patria agradecida, su misión fue cumplida, Nicaragua entera gritará siempre: Presente".


















