Un buen número de privados de libertad del Centro Penitenciario Nacional de Tipitapa aprendieron un oficio que realizan diariamente y que les será de ayuda para su inserción social.

José Antonio Blanco Mejía, lleva 7 años en este sistema penitenciario y en ese tiempo ha aprendido el oficio de panadero.

"Le doy gracias a las autoridades que nos dan el privilegio de desempeñar nuestras labores. A diario realizamos el pan como pan simple, picos, tortas y croissant", dijo Blanco.

"Muchos ya sabíamos hacer pan, pero acá hemos aprendido más cosas. Diario se integra personal nuevo y se empieza desde abajo", aseguró Blanco.

La jornada de panificación inicia a las 5 de la mañana y culmina a las 2 de la tarde.

"Este pan se distribuye en el kiosco de afuera, para los familiares y para los internos que desean comprar. Si uno le pone mente, aprende esto puede ser un gran trabajo una vez estemos fuera de acá", subrayó.

Luis Manuel Mendoza, todos los días se integra al taller de sastrería.

"Hacemos todo en la confección de uniformes para nosotros mismos y prendas que se pueden comercializar tanto para funcionarios y particulares. La idea es aprender un oficio y salir con una mente productiva", contó Mendoza.

"El beneficio con este trabajo que hacemos ha sido grande porque es una oportunidad. Esto antes no existía, nos actualizan y nos hacen actividades recreativas", culminó Luis Manuel.

El alcaide René Vargas Artola, director de educación penal nacional, explicó que en los centros penitenciarios se ejecutan diversos trabajos como manualidades, agricultura, textil vestuario, panadería, carpintería, entre otros.

"A nivel de centro penitenciario contamos con 1 mil 041 presos trabajadores, más 4 mil 400 presos integrados en la instrucción escolar, capacitación técnica", aseguró el Alcaide.

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