Ser madre y atender las necesidades clínicas de los nicaragüenses son parte de los roles que desempeñan las médicos especialistas del Sistema Público de Salud de Nicaragua, mujeres aguerridas que con disciplina y dedicación han logrado alcanzar sus sueños y contribuir al bienestar de su pueblo.

La doctora Thelma Vanegas, originaria del municipio de San Juan del Sur, Rivas, cuenta con más de 15 años de experiencia en la especialidad de pediatría intensivista en el Hospital Alemán Nicaragüense, donde se ha puesto al frente del UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) desde el año 2014.

“Mi jornada inicia a las 6:30 de la mañana, llego a la unidad con el objetivo de garantizar la vida de los niños hospitalizados, acá tenemos niños con casos críticos de salud, niños con ventiladores artificiales que dependen mucho de nosotros y de la tecnología”, refirió.

Su tarea dentro de UCI no es fácil, sin embargo su vasta experiencia le ha permitido brindar soluciones médicas a miles de niños y niñas nicaragüenses quienes han salido victoriosos de su condición crítica de salud.

Lo más maravilloso de mi trabajo es tener pocos decesos, mis pacientes son mis niños, aquí lo más importante es la empatía con ellos y sus padres, es actuar a como lo haría si uno de los pacientes fuese mi hija, esa es la premisa con la que hemos actuado y es lo que nos ha permitido salvar muchas vidas. Hay que tratar a nuestros pacientes como si fuesen nuestros hijos, con delicadeza y mucho amor, la felicidad para mí es superar las crisis que presentan mis pacientes”, destacó.

Cumplir con sus horarios dentro del hospital y asumir su rol como madre de una adolescente es una tarea un poco compleja para la especialista, sin embargo, con el paso de los años ha logrado fusionar ambos roles, madre y médico.

“Siempre estoy enfocada en mis pacientes y en el tiempo de calidad que le brindo a mi hija, como madre todos los días conversamos de su jornada, vemos televisión, estamos juntas el tiempo necesario y siempre estoy tratando de ser su mejor amiga”, expresó.

Salvar la vida de las madres y los niños es el compromiso permanente

“Ser médico y mamá es un desafío pero, es una experiencia muy bonita dado que tenemos que complementarlos y hacer lo mejor desde el punto de vista profesional, mantener vivo ese compromiso que adquiriste un día de estar las 24 horas disponible al servicio de la población, de las emergencias obstétricas y saber que también debes estar ahí para tu hijo y atenderlo con mucho amor para que ese tiempo se vuelva de calidad y queden calados en su memoria y así mismo contribuyamos a su desarrollo de una forma sana”, refirió.

“Las mujeres que somos médicos y madres nos convertimos en heroínas porque uno puede llegar agotado a casa, con muchas por planificar aún, pero ese momento que dedicamos a nuestros hijos debemos usarlo para hablar con nuestros hijos, demostrarles nuestro apoyo como madres y de esta manera fortalecer y ayudarlos a crecer y que puedan desenvolverse de la mejor manera”, dijo.

La doctora Rita, como le llaman sus colegas y pacientes ha sido un ángel en la vida de muchas de sus pacientes, su carisma, empatía y profesionalismo hacen de ella una extraordinaria servidora de la salud.

“Atender a nuestras mujeres es un compromiso personal y profesional y debemos hacerlo de la mejor manera, con la mejor calidad posible. Ser profesional de la salud es algo que me encanta, lo vivo y lo disfruto, es el compromiso asumido un día y que me ha permitido desenvolverme y llevar a cabo una labor que nos hace feliz y plena como mujer y profesional”, expresó.

“Somos mujeres y somos madres que podemos ayudar a otras mujeres a vivir la etapa de la maternidad, cuidar de su embarazo y eso nos llena de satisfacción, la empatía nos permite vivir con ellas esta etapa porque estamos viviendo la experiencia como madres y podemos trasmitirle a nuestras embarazadas toda nuestra atención con mucha calidad”, enfatizó.

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