En el Valle de Cebadilla, una comunidad ubicada a 17 km al noroeste del municipio de Matiguás, departamento de Matagalpa el 23 marzo, de 1980 era recibida con alegría y emoción la noticia que llegaría un grupo de jóvenes a enseñar a leer y escribir a través de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización impulsada por la Revolución Popular Sandinista.

La Gran Cruzada Nacional de Alfabetización “Héroes y Mártires por la Liberación de Nicaragua” inició con un censo para identificar a las personas que no sabían leer ni escribir y entre esa lista estaba Carmen Javier Díaz Meza, quién a sus 8 años formaba parte de ese 52% de analfabetismo que había en Nicaragua.

Después que se hizo el censo, cuando empezaron a llegar los muchachos casa a casa, eso fue muy alegre y le cuento que yo no hallaba la hora de que se pasara la jornada laboral para aprender a leer y escribir”, compartió Carmen Javier.

Recuerda que en los años 80 que se dio esta epopeya, la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización “héroes y mártires por la liberación de Nicaragua, llegó a cada hogar un alfabetizador.

“A mi casa llegó Eveling, una alfabetizadora que nos enseñaba después que llegábamos de trabajar la tierra. Era muy bonito, recuerdo esa alegría que se sentía, porque yo quería estudiar, pero no había escuela en mi comunidad, la más cercana estaba como a 2 o 3 kilómetros y en ese entonces, los padres solo nos enseñaban a trabajar la tierra”, contó.

 

Conciencia humanista

Carmen Javier recuerda a Eveling, como una maestra muy amable, quien con paciencia le enseñaba en su pizarra de lona, usando su tiza y cargando su cartilla que se llamaba “El Amanecer del Pueblo”, “esos muchachos tenían una conciencia humanista, amor, servicio, entrega, disposición, valentía y ganas de servir a su prójimo”.

“Me acuerdo que en mi promoción fue triste y alegre. Alegre, porque sabía leer y escribir, pero triste, porque se iba la maestra, la brigadista, porque fíjense que el campesino se beneficiaba, porque aprendía a leer y escribir y el docente aprendía labores del campo, Eveling aprendió a echar tortillas y hacer cuajadas”, dijo.

Expresó que “no saber leer es como no mirar, así que escribir mis primeras palabras y mi nombre fue muy bonito y emocionante”.

Aprender para enseñar

La Gran Cruzada Nacional de Alfabetización fue para Carmen una ventana de oportunidades, que se abrió y jamás se cerró, pero además despertó su pasión por la docencia, que hoy cumple 36 años de servicio.

“Yo tenía vocación, pero desde que yo aprendí a leer como que algo nació en mi, como que se abrió esa ventana, no solo para aprender, sino también para enseñar”, afirmó.

En 1985 se construyó la primera escuela en su comunidad, oportunidad para que Carmen comenzara a estudiar segundo grado, “tenía 13 años y recuerdo que, como leía y escribía bien, me promovieron a tercer grado y en tres años hice mi primaria”.

Agregó que en esa misma escuela Cebadilla Arriba, participó en la postalfabetización y en 1988 recibió una propuesta para impartir clases.

Recuerdo que a finales del mes de marzo de 1988 el delegado del Mined me dijo que si quería dar clases, que había una plaza en la escuela donde estudiaba y me animé y me nombraron como docente, previo a eso hice un examen para mostrar mis habilidades y conocimientos y a mis 16 años con tan solo mi quinto grado aprobado, comencé a impartir clases a estudiantes de primer grado”.

Para culminar su sexto grado, Carmen tenía que viajar 7 kilómetros desde su casa hasta la comunidad Santa Cruz, a fin de culminar su primaria y seguir su labor docente, por la cual recibió un reconocimiento como maestro destacado.

 

El docente, luego de graduarse como maestro, quería estudiar lengua y literatura, luego hizo un curso de español y matemática para maestros de primero y segundo grado en la escuela Normal y en el año 2000 empezó a estudiar en la universidad y en 2008 culminó su licenciatura en Ciencias Sociales.

Recuerda que solicitó su traslado y fue llevado a una escuela más cercana, donde también se desempeñó en cargo de dirección. Actualmente, imparte clases en el colegio Antonino Vaccaro.

La educación ha sido prioridad del gobierno

A 44 años de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, el docente expresó su satisfacción de saber que fue fruto de esa gran epopeya, una revolución cultural que marcó un antes y un después en la historia de nuestro país.

“Yo estoy bien claro que un país sin educación es un país atrasado y que la educación, es el desarrollo de los pueblos y tengo bien claro que con la Revolución y el Buen Gobierno Sandinista en todas sus etapas, tiene bien claro que la educación ha sido prioridad y el eje fundamental y que el desarrollo de los pueblos radica en la educación”, aseguró.

Carmen es el número 7 de 12 hermanos y en estas fechas la nostalgia lo invade, con un sentimiento inmenso de agradecimiento al saber que la alfabetización le abrió camino a él y a sus hijos, quienes son grandes profesionales.

“Yo me pongo a pensar que hubiera sido de mí, si no se hubiera dado la alfabetización, realmente estuviera hasta donde estoy hoy, les cuento que mi hijo mayor es médico, mi hijo mayor es profesional y mi segundo hijo técnico agrónomo, uno está en secundaria y otro en la albañilería”, compartió.

Valoró que es satisfactorio saber que en estos 44 años he podido contribuir con la formación de muchas generaciones y se siente bonito saber que uno fue parte de la formación de un gran profesional, esto te satisface, ver esos frutos, te llena.

Docentes con oportunidad de formación continua

El docente también destacó que con el Gobierno Sandinista los maestros gozan de capacitación y la oportunidad de la formación continua.

“Desde 2007 a la fecha los docentes tenemos tantas capacitaciones en EPI, y con todo esto podemos decir que la educación va avanzando con un sistema centrado en la persona, en el estudiante, ya que antes se centraba en como el docente enseñaba y ahora, está centrado en cómo enseñar”, detalló.

Aunque le quedan 3 años para retirarse, su meta es realizar una maestría.

La GCNA en tan solo 5 meses enseñó a leer y escribir, logrando reducir del 52% al 12.9% el analfabetismo en Nicaragua.

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