El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) inició un proceso de capacitación de los productores nicaragüenses con la finalidad de retomar métodos ancestrales que los antepasados utilizaban para volver la tierra más productiva.

Victorino Blandón, técnico del INTA, quien impartió la capacitación a productores del municipio de Ticuantepe y estudiantes de las carreras agropecuarias de algunas universidades del país, dijo que los procedimientos que se está transmitiendo a los productores son algunas técnicas con manejo agroecológico para la producción del cultivo del maíz.

Detalló que las técnicas consisten “en hacer un manejo amigable tanto del cultivo y el ambiente. En ese sentido estamos haciendo uso de tecnologías que nosotros mismos generamos como los insumos biológicos”.

Explicó que hay microorganismos que tienen la principal función de controlar plagas y enfermedades. Además, tienen la función de desarrollar el crecimiento de las raíces. Luego está el intercambio de cultivos, el uso de cultivos, trampas y así “controlar las plagas y enfermedades que en esta época del año nos afectan”.

El funcionario agropecuario añadió que ya está demostrado que el tema de la producción convencional no es sostenible y tampoco es productiva “y por ese sentido estamos volviendo a ver para atrás con las prácticas que realizaban nuestros ancestros y de ese modo estamos retomando el uso de tecnologías como los microorganismos de montaña que son benéficos para controlar las plagas”.

Recordó que las prácticas que hacían los ancestros eran el asocio del frijol con el maíz y en ese sentido había un cultivo principal que era el maíz. “Todas esas prácticas las estamos retomando y son parte de las prácticas de las familias productoras y nosotros estamos impulsando que esas prácticas culturales no se pierdan”.

Angela Pineda, quien forma parte del área de investigación en el programa del maíz en la región III de INTA, dijo que lo iniciado con los productores es transmitirles las buenas prácticas con la utilización de bioinsumos para mejorar el rendimiento (del maíz) y que sean amigables con el medio ambiente.

Compartió que el uso de bioinsumos viene a reducir el uso de fertilizantes químicos, así como el control de enfermedades y plagas y mejorar la fertilidad del suelo ya que los bioinsumos “no destruyen nuestros recursos naturales”.

Detalló que a los productores “les estamos enseñando cómo realizar los bioinsumos y la aplicación de cada una de ellos, las micorrizas (representan la asociación entre algunos hongos y las raíces de las plantas que actúan como fertilizantes, mejorando la producción agrícola”.

“Esto microrganismos vienen a estimular las raíces y ayudan a que las plantas como el maíz tengan una mejor absorción de los nutrientes del suelo y así puedan crecer mejor”, añadió la especialista de la institución rectora de la producción agropecuaria de Nicaragua.

La especialista también mencionó otro microorganismo como es la Trichoderma es un hongo cosmopolita cuya importancia radica en su capacidad de adaptación y producción de metabolitos, como enzimas, compuestos promotores de crecimiento vegetal, y compuestos volátiles, entre otros, de interés biotecnológico y ambiental.

Otros insumos son líquidos como el té de estiércol, que es beneficioso para las plantas porque contiene nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, así como otros micronutrientes que son importantes para el crecimiento y desarrollo saludable de las plantas.

La especialista aclaró a los productores que los abonos orgánicos sólidos ayudan a las estructuras físicas y químicas del suelo, al tiempo que aclaró que los mismos productores pueden crear esos insumos con los desechos sólidos que sacan de sus fincas.

Indicó la especialista que “nosotros, para deteriorar un suelo, lo podemos hacer en un año y para reconstruirlo necesitamos hasta 100 años y así obtener nuevamente los microorganismos originarios del suelo”.

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