Las familias de Managua que no viajaron a la playa en estas vacaciones de verano hicieron uso de las confiables piscinas inflables, desmontables y de estructura, que se convirtieron una vez más este verano en las aliadas estratégicas para rebajar el calor de la época.
En el barrio Rubén Darío de Managua, desplegar a lo largo y ancho de las calles de la comunidad es una tradición a la que cada vez se suman más familias.
“Esto lo hacemos todo los años, hacemos una sopita, que carne asada, para que los niños estén aquí en casa con nosotros y no andemos tan largo, porque aquí estamos seguros”, aseguró Mauricio García, que dedicaba su atención por momentos al caldo que se cocinaba en un perol instalado sobre la acera, pero también a sus hijas que se refrescaban en el agua bajo al sombra de un toldo improvisado.
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Frente a la vivienda de Jefrey Pérez, la mitad de la familia se sumergía y jugaba dentro de su alberca de látex con estructura PVC, y la otra parte se refugiaba del sol en la acera, bajo el techo de la casa.
Para ofrecer comentarios sobre su experiencia durante toda esta semana, Jefrey detuvo el partido de voleibol que se había extendido durante toda la tarde y compartió un poco de lo que se trata tan colorido espectáculo callejero.
“Es una actividad que se desarrolla en el barrio en Semana Santa. Podría decirse que es una tradición, porque se toma como una actividad recreativa. Todas las familias sacan las piscinas para estar tranquilos afuera y con el permiso de la alcaldía y el resguardo policial”, dijo el muchacho, confirmando así de que hoy día ya no se trata de una coincidencia encontrar las calles cerradas mientras los habitantes de esta comunidad disfrutan de sus momentos de esparcimiento veranero.
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Casi al final del barrio, en la calle que divide el sector urbano con los espacios de recreación que se despliegan a lo largo de la costa del lago Xolotlán, Sandra María Ruiz Martínez, vigilaba a todos sus nietos que se repartían en tres piscinas colocadas estratégicamente en orden de tamaño.
Ruiz consideró que para ellos viajar a la playa no es una opción tan atractiva y siempre prefieren reunirse sanamente en familia.
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“Con la ayuda que nos da nuestro Padre Celestial disfrutamos esta Semana Santa en sana paz. Pusimos esta piscina hace tres días y así no tenemos que viajar largas distancias para refrescarnos”, añadió.
Si bien muchas familias de Nicaragua toman la opción de repartir sus días de vacaciones entre la playa y el hogar en el verano, las piscinas inflables son una opción que se han convertido en parte de la cultura nacional de Semana Santa.













