En el inicio del Mes de la Paz, los estudiantes de primaria y secundaria de Managua, y en particular del Colegio Público Güegüense, disfrutaron con algarabía durante un festival organizado por la Promotoría Solidaria de Juventud Sandinista 19 de Julio.
Con la energía propia de la infancia y la posibilidad que tienen de contar con educación gratuita en un ambiente tranquilo y propicio para el aprendizaje, bailaron, cantaron, quebraron piñatas y hasta ganaron premios.
Con la música expulsada a todo volumen de dos enormes parlantes, y que solo parecía ceder ante los gritos y carcajadas de los chavalos y chavalas que se agrupaban en la cancha principal, unos alentaban, mientras los más valientes se sumaban a las dinámicas que proponían los jóvenes animadores.

Sobre la tarima principal, Liam Efraín Pérez sostenía en brazos una cometa, que aún envuelta, parecía duplicar su altura. Lo que atesoraba con orgullo es el premio que obtuvo, más por la cantidad de aplausos que cosechó, que por las mismas habilidades de danza mostradas en el concurso.
Adornado de una sonrisa enorme en el rostro dijo estar orgulloso de haber podido ser uno de los dos ganadores entre el numeroso grupo de estudiantes que subió a participar del concurso de baile.
Conociendo a sus compañeros, sabía que no iba a ser el único valiente, porque desde hace tiempo sabe que la timidez no es algo que los caracterice.

“Está bien que hagan cosas así para premiar a los niños. Nos divertimos mucho y llevo hasta mi premio”, dijo el infante, con el rostro rojo y una gota de sudor recorriendo desde su frente hasta su quijada, mientras apretaba su regalo contra el pecho con más fuerza que antes.
Según el promotor solidario, Augusto Palacios, eventos como estos están destinados a fomentar la sana recreación entre los “Mimados de la Revolución”.
“Esto lo hacemos para que los niños disfruten su infancia, se recreen y la pasen felices”, dijo, apurado por el llamado urgente de los más pequeños que le pedían que siguiera subiendo y bajando la piñata repleta de caramelos.

Para la maestra Charlotte Escorcia, estas actividades, que no se repiten con excesiva frecuencia, pero que tampoco son algo extraño para ellos, representan una oportunidad para socializar, pero también una forma de aprendizaje distinta que no se consigue solo en las aulas de clase.
“Comparten este espacio y les ayuda a su desarrollo emocional. La comunidad se enciende y expresa su alegría y muestran el deseo de estar en la escuela y compartir”, afirmó.
El refuerzo positivo que reciben las y los niños en Nicaragua con dinámicas y juegos se complementa con programas de gobierno como la Merienda Escolar que aseguran y motivan la permanencia escolar.
Eventos como los que desarrolla Promotoría Solidaria, no solo se realizan durante este mes de abril, sino que durante todo el año y se llevan a escuelas, pero también a barrios y comunidades, donde las familias y principalmente los más pequeños, puedan gozar a plenitud de la alegría de vivir en paz.













