Una derrota es una derrota por mucho que quieran dorar la píldora o hacerse los marranos. El violento golpe de estado del 19 de abril de 2018, fue la más humillante derrota de los enemigos históricos del pueblo de Nicaragua, después de la vergonzosa “hecatombe” (como la llamó Anastasio Somoza Debayle) del 19 de Julio de 1979.
Ni siquiera la derrota de la Contra fue tan aparatosa. Con la Contra se negoció ante testigos calificados como el Cardenal Miguel Obando y Bravo y el secretario general de la OEA, Joao Baena Soares. Los contras entregaron las armas y se reconcentraron en enclaves en la montaña denominados polos de desarrollo.
Fue una derrota amarga para la Contra. Haber ganado las elecciones con la candidata de Washington, Violeta Chamorro solo resulto en que los denominados “paladines de la libertad” de Reagan tuvieron que desarmarse para dar paso a una etapa de transición ordenada y en paz.
Pero para los golpistas Chamorro Somocianos de abril de 2018, quienes se alzaron mediante el pago de millones de dólares del Departamento de Estado vía la USAID, luego que juraron hasta con los dedos de las patas “de que se van se van” (en referencia al gobierno Sandinista), los vándalos y mercenarios huyeron en desbandada como alma que se la lleva el diablo.
Miles de pandilleros mayormente de los barrios orientales, embarcados por la oligarquía en una aventura sangrienta, huyeron por montes y veredas y terminaron durmiendo en las bancas de los parques de San José, Costa Rica. Rápidamente se dieron a conocer como lo que eran. Anduvieron asaltando viejitas con pistolas de plástico y creyeron que podían exigir “respeto” a la policía tica, como lo hacían en Nicaragua.
Los Contras de la década de los 80 salieron con muchísima mayor dignidad que los vándalos de abril del 2018. Hasta el presidente Ortega firmo los acuerdos de Sapoa en solemne ceremonia que contó con una cobertura internacional.
Los golpistas Chamorro Somocianos se descolgaron de las murallas de la laguna de Masaya y huyeron como ratas. El desmadre era tan vergonzoso que se defecaban en la via publica en los parques de San José, causando el repudio de la sociedad costarricense. Así de bajo cayeron, pero ellos siguen proclamando que fue una victoria aplastante.
El 19 de abril de 2018, según datos estadísticos económicos, Nicaragua llevaba 5 años de crecimiento económico ininterrumpidos arriba del 5%. La economía nacional crecía como la espuma y al parecer no había nada que pudiera detenerla.
La oposición anti Sandinista, fanática, mercenaria, oligárquica, ignorante, parroquial, provinciana y servil ante Estados Unidos, vió con desesperación, primero que la OEA avaló la victoria electoral de Ortega del 6 noviembre de 2016 y segundo, el constatar que el comandante Daniel Ortega logró una hazaña económica, no vista en Nicaragua en los últimos 35 años, y que los 3 regímenes Chamorro, Alemán y Bolaños tampoco pudieron lograr, crecer a un 5% sostenido por 5 años.
En el análisis de los tarifados del Departamento de Estado, vía USAID, no debía permitirse que la economía continuara creciendo como la espuma. Para abril de 2018, el gobierno de Ortega apenas tenía 14 meses de haber sido reelecto. Le faltaban 4 años más para concluir su mandato.
A ese ritmo de crecimiento económico, no visto en 3 décadas, Ortega tenía más que garantizada la victoria para las siguientes elecciones presidenciales de 2021. Los mercenarios al servicio del imperialismo constataron con horror que en menos de 10 años Nicaragua podría alcanzar a Costa Rica en cuanto a crecimiento económico se refiere.
El grito de desesperación de una Oligarquía blancoide y una Burguesía Chapiolla totalmente servil a Estados Unidos era, “Paren a Ortega ya, antes que sea demasiado tarde.” Para los mercenarios era un asunto de vida o muerte. Así nació la matriz política del golpe de estado fallido de abril de 2018.
El gran reformador alemán, el monje agustino Martin Lutero, fundador y principal líder intelectual de la reforma protestante de 1517 en Alemania, decía que “El diablo es el mono de Dios.” El ilustre reformador protestante quería decir en base a su observación de los fenómenos espirituales que Satanás trata de imitar a Dios en todo lo que hace, pero todo le sale mal.
Las paralelas históricas, libero-conservadoras, también conocidas como Timbucos y Calandracas, marginados del protagonismo político de Nicaragua con “la irrupción de los pobres en la historia” (léase el surgimiento del FSLN), pretendieron hacer una “copia carbón” del triunfo del 19 de Julio de 1979, cuando el pueblo experimento “el momento mas glorioso de su historia.”
Mientras tanto, el Fondo Monetario Inter-nacional, FMI, presentó al presidente Ortega un paquete de reformas al sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS. Dichas reformas, también conocidas como “ajuste estructural” era un pre requisito para la aprobación de préstamos por parte del FMI.
El ajuste estructural del FMI era draconiano. Proponía entre otras cosas los siguientes cambios:
1- Un aumento de la cotización patronal del 19% al 26%, un incremento del 7%. La propuesta de Ortega era un aumento de solo el 3.5%, o sea la mitad de lo que recomendaba el FMI.
2- Un aumento de la cotización de los obreros de 9.5%, un draconiano aumento del 3.5% para los obreros. La propuesta de Ortega era un aumento de solo 0.75% para los obreros.
3- Una deducción del 5% a las pensiones de los obreros para recibir cobertura medica en el sistema de salud del INSS. Este impuesto fue incluido en la propuesta del presidente Ortega.
4- El FMI recomendaba que la edad de jubilación fuera cambiada de 60 años a 65. La propuesta del presidente Ortega no incluía un cambio de edad de la jubilación.
5- Eliminación de las transferencias gubernamentales para cubrir los déficits del INSS, déficits que debían ser cubiertos con el aumento de las contribuciones obrero patronales (7% adicional para la patronal y 3.5% para los obreros). El presidente Ortega decidió mantener los subsidios gubernamentales para cubrir el enorme déficit del INNS heredado de las 3 admi-nistraciones anteriores.
La agenda ideológica del Fondo Monetario Internacional (agencia creada durante los acuerdos de Bretton Woods por Estados Unidos en 1944) es exactamente la misma de los golpistas y mercenarios Chamorro Somocianos, pero eso les importó un comino a los traidores a la patria y enemigos jurados de la clase obrera.
Aunque los cambios introducidos por el presidente Ortega a las recomendaciones del FMI, eran muchísimo más moderadas que las draconianas medidas propuestas por el organismo multilateral, eso tampoco les importó a los esclavos de Washington quienes lo único que querían era jinetear el macho sin ser electos por el pueblo.
Corría el mes de abril, la estación seca y a la altura de mediados de abril, Nicaragua llevaba ya 3 meses sin recibir lluvias. Era muy pero muy fácil inferir que las selvas tropicales de Indio Maíz en el sureño departamento de Rio San Juan eran pasto fácil de cualquier incendio.
Un distraído campesino tiró al suelo una colilla de cigarrillo encendida y se desató un incendio el cual se extendió como pólvora por las hojarascas secas y calientes del calcinante verano nicaragüense de encendidos oros.
Quienes hemos viajado a la zona, sabemos que dicha reserva es impenetrable, e infestada de serpientes, lagartos, tigrillos y mosquitos. Y como siempre hacen en todo problema que ocurra en Nicaragua, los peones de Washington culparon al presidente Daniel Ortega de provocar el incendio forestal.
Es imposible acceder sino no es a pie, con botas altas de hule y machete en mano, ir rompiendo la tupida maraña de la selva tropical de Indio Maíz. La única forma de combatir el incendio era mediante aviones cisterna. El gobierno de Costa Rica ofreció ayuda, pero dicha ayuda no incluía aviones cisterna, sino camiones cisterna.
El gobierno de Nicaragua cortésmente declinó la oferta tica, lo que hizo que los desesperados golpistas Timbuco Calandracas pegaran gritos de vieja loca, escandalizados acusando al gobierno de Nicaragua de irresponsable y arrogante por rechazar la oferta de su vecina del sur.
Pero ocurrió una milagrosa intervención sobrenatural de Dios. De repente una tormenta tropical con rayos y truenos cayó sobre la reserva forestal Indio Maíz, extinguiendo de tajo el gigantesco incendio en cuestión de horas. El incendio dió inicio el 3 de abril y la tormenta tropical ocurrió el 13 de abril.
Las fuerzas de choque golpistas, quienes ya tenían listo todo, pretendiendo utilizar como pretexto la destrucción de 5,000 hectáreas de selva tropical, equivalentes a 7,080 manzanas. El 17 de abril el gobierno de Nicaragua anunció las medidas de reforma al sistema de pensiones, el cual era muy distinto a las draconianas medidas propuestas por el FMI.
Los ciudadanos pensionados de la tercera edad salieron a manifestarse el 18 de abril, pero fueron impedidos de causar destrozos y cometer vandalismo por las fuerzas del orden tal como ocurre en cualquier país del mundo. En Argentina el fascista Javier Milei ha reprimido a los ancianos que protestaban contra brutales medidas de “ajuste estructural” y nadie armó escandalo alguno.
El júbilo estalló en las filas del comando golpista quienes desconcertados por la tormenta que extinguió el incendio de Indio Maíz vieron de manera oportunista en las manifestaciones de los viejitos el pretexto que Dios les había arrebatado de las manos extinguiendo el incendio al norte del rio San Juan.
En Estados Unidos los agentes de ICE armados, enmascarados y sin orden judicial reprimen brutalmente a los inmigrantes desarmados. El día 17 de abril de 2018, ni un solo viejito murió, mientras que en Estados Unidos ha habido muertos, incluyendo ciudadanos norteamericanos que no eran inmigrantes. Pero para los mercenarios eso se llama “democracia”.
El 19 de abril de 2018, como estaban preparados, los golpistas y tarifados del Departamento de Estado y la USAID, extienden con increíble rapidez las protestas por todo Managua, aparecen los tranques en las calles de Managua, particularmente en las universidades privadas como la ex UCA y la ex UPOLI.
El presidente Ortega se encontraba en Cuba, atendiendo asuntos privados de orden personal. A todas luces el gobierno y el pueblo de Nicaragua fueron tomados por sorpresa, lo cual les dió a los golpistas una enorme ventaja inicial. En menos de lo que canta un gallo, ya los golpistas habían abierto zanjas y tranques por casi todo Managua, pero mayormente los barrios orientales.
Para el 20 de abril, las hordas vandálicas estaban atacando a cuanto Sandinista se les cruzara por el camino. La policía sitió a la ex UCA (hoy universidad Casimiro Sotelo) y la ex UPOLI (hoy universidad Mártires de San José de las Mulas), identificadas como los focos principales de los grupos vandálicos.
La noche del 20 la mayoría de los super-mercados y tiendas de Managua estaban en llamas.
Entonces aparece en escena la más grande blasfemia e irrespeto contra las casas de oración que ni la guardia genocida de Somoza se había atrevido a hacer. La dirigencia vandálica decide convertir las parroquias en burdeles y cuarteles, donde se consumía guaro en cantidades navegables y por las noches se practicaban orgias de todo tipo.
No eran estudiantes, eran delincuentes, la gran mayoría pandilleros de los barrios orientales de Managua. Tenían dos turnos para “custodiar” los tranques. Eran “ninis”, ni trabajaban ni estudiaban. Eran mantenidos y alcahueteados por las abuelas, que hasta las novias les mantenían.
Los que “trabajaban” de día, recibían un estipendio de C$200 y los que “trabajaban” de noche recibían C$500. Los golpistas de nivel más alto les llevaban comida de restaurante. Entre las repartidoras de comida cara, estaba la señorita Sheynnis Palacios, quien estudió becada en la universidad Casimiro Sotelo gracias a los fondos estatales del 6% por los cuales tanto luchó el presidente Ortega en las calles de Managua al frente de estudiantes Sandinistas.
Trancaron el país por 3 meses. Paralizaron la economía por toda la nación. Robaron, mataron, violaron mujeres en los tranques, se dedicaron a quemar marihuana y consumir cocaína, incendiaron buses y alcaldías, saquearon supermercados, amenazaron y chantajearon a cuanto comerciante abría sus puertas, asesinaron a 22 policías y mas de 150 civiles sandinistas.
Quemaron vivo a un policía en Monimbó que andaba de permiso visitando a su mujer y su niño. Ya muerto lo arrastraron por las calles dejándole las nalgas quemadas de la arrastrada. Quemaron vivo al presidente del CUUN en León, incendiaron la radio YA, con periodistas adentro los que escaparon milagrosamente.
Cobraron peaje a motoristas y transeúntes si la gente quería pasar por los tranques. Bloquearon el paso de ambulancias con enfermos que iban de emergencia a los hospitales incluyendo una parturienta en Boaco que falleció porque no dejaron pasar la ambulancia.
Según el doctor Néstor Avendaño, graduado en Economía en la universidad estadounidense de Yale, la violenta asonada vandálica destruyó 500 mil empleos, 200 mil formales, cotizantes del INSS y 300 mil informales, los que incluían pequeños comerciantes, dueñas de salones de belleza, fritangas en los barrios, talleres de mecánica y reparadores de celulares.
La destrucción a la economía nacional fue tal que superaron el monto en dólares de las pérdidas de 8 años de guerra de la Contra, monto calculado en 17 mil millones de dólares, que la Corte Internacional de Justicia de La Haya ordenó Estados Unidos pagara.
El distinguido editorialista del Canal 6, calculó recientemente el monto de daños provocados por los vándalos durante los 3 meses de terror en la suma de 28 mil millones de dólares, superando los daños de la guerra de la Contra en 11 mil millones de dólares y todavía se jactan de la pobreza que dejaron.
La pérdida brutal de tan gigantesca cantidad de empleos entre formales e informales, no solo golpeó duramente a la economía nacional, de lo cual se siguen jactando, provocó la más grande hemorragia migratoria de nuestra historia.
En los siguientes dos años, más de 400 mil nicaragüenses emigraron a Costa Rica, Estados Unidos y España, en busca de empleos, que les fueron arrebatados por la agresión mercenaria. Y como siempre, no asumieron su responsabilidad por tamaña destrucción sino culparon al presidente Ortega de lo que ellos mismos provocaron.
Los mercenarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, quienes aún no han dicho esta boca es mía ante los brutales atropellos que sufren los inmigrantes latinos en Estados Unidos, se presentaron inmediatamente para “investigar” las violaciones a los derechos humanos de un gobierno que no hacía más que defenderse de una brutal agresión extranjera, financiada por el imperialismo yanque.
Cuando las viudas de los 22 policías y las madres, esposas y novias de civiles Sandinistas muertos se presentaron ante la tal CIDH a denunciar la muerte de sus familiares a manos de los serviles y esclavos de los yanques, la CIDH se negó a recibir sus denuncias y los mandaron a la policía.
Ellos estaban allí para “documentar” las víctimas de un solo bando, no del otro porque para eso estaba el gobierno según alegaron basado en quien sabe que protocolo. Uno de los casos más impresionantes fue el caso del compañero Bismark Martínez, torturado y asesinado por los vándalos en los tranques de Carazo.
Si la derrota de la genocida guardia somocista el 19 de Julio de 1979, fue humillante y vergonzosa para los somocistas, la derrota de las fuerzas vandálicas y golpista que se “levantaron” el 19 de abril de 2018, fue la segunda más humillante derrota de quienes estaban y están al lado equivocado de la historia.
De nada les sirvió contar con “el factor sorpresa”; de poco les sirvió ser los monos de la Revolución Sandinista. Monos que copiaron todas las consignas de la Revolución: “que se rinda tu madre”; “juntos somos un volcán”; “el pueblo unido jamás será vencido”. Cantaban las mismas canciones que nosotros los Sandinistas pusimos de moda en nuestra lucha contra Somoza.
Se vieron obligados a inventar una consigna que los hiciera aparecer como Sandinistas: “Yo soy Sandinista, pero no Orteguista” sin darse cuenta que nosotros los Sandinistas “todos somos Daniel.”
Una derrota es una derrota. De nada les sirvió gritar con odio: “no van a alcanzar en el avión” porque los yanques hasta un avión mandaron para repatriarlos a su verdadera patria, los Estados Unidos.
“De que se van, se van”, pero los que se fueron ellos y no volverán. Están condenados por la historia a vivir en el cucarachero de Miami, capital del Somocismo, bañando ancianos y chineando bebes las mujeres y destaqueando inodoros los hombres.
El peor castigo que sufrieron estos mercenarios de la “bestia rubia del norte” a como llamaba Sandino al imperialismo norteamericano, fue mandarlos a trabajar a Estados Unidos. Los mismos yanques, en un gesto difícil de entender, mandaron un avión fletado y se llevaron a sus 222 vagos.
Repatriarlos a Estados Unidos fue una medida fenomenal de parte del presidente Daniel Ortega. Los condeno a tener que trabajar por primera vez en su vida. La mayoría ya salieron de Estados Unidos; unos huyeron a España, otros a Chile. Los que no pudieron irse de Estados Unidos andan de jardineros y albañiles dando lástima en Los Ángeles, Houston y Miami.
Ahora cifran sus esperanzas en la bestia apocalíptica anaranjada, el dictador mundial, Donald Trump. Pero solo es cuestión de 7 meses y las cosas podrán cambiar dramáticamente para el hegemon, criminal de guerra.
En noviembre de 2026 se celebrarán elecciones legislativas de término medio en Estados Unidos, en donde se renovará o reelegirá un tercio de los diputados de la Cámara de Representantes y el Senado. Según las encuestas los demócratas se encaminan a una victoria segura y si logran una mayoría calificada podrán destituir a este criminal de guerra, autor de crímenes de Lesa Humanidad.
Mientras tanto, los nicaragüenses seguimos disfrutando de una hermosa paz, conquistada con la sangre de nuestros héroes y mártires. Los copresidentes siguen inaugurando centros de salud, hospitales equipados con tecnología de punta, construyendo modernas carreteras, incentivando la producción agrícola que nos ha permitido volver a ser el granero de Centroamérica.
Los pasos a desnivel son un orgullo de la Revolución, somos un pueblo que canta y ríe. Avanzamos en el deporte, los grupos folclóricos se multiplican por todo el país, los artistas, pintores, cantantes y poetas están haciendo de esta revolución el experimento social y espiritual más grande de nuestra historia. NO PUDIERON NI PODRAN.













