Nicaragua fortalece su soberanía alimentaria a partir de un modelo que prioriza la producción nacional como base del abastecimiento interno, en un contexto internacional donde, según organismos de Naciones Unidas, más de 190 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, y ante esa dura realidad en este 2026 el país mantiene un nivel de autosuficiencia cercano al 90% de los alimentos que se consumen diariamente, con la meta de alcanzar el 95% en todo este año que transcurre.
El punto de partida de este proceso se ubica en el año 2007, en la segunda etapa de nuestra revolución, cuando se impulsaron políticas orientadas a dinamizar el campo y ampliar el acceso a la tierra, desde entonces se han entregado más de 552 mil títulos de propiedad que benefician a más de 2.5 millones de nicaragüenses, incluyendo comunidades indígenas que actualmente poseen más del 30% del territorio nacional, lo que ha permitido ampliar la base productiva en distintas regiones del país.
En 2009 se aprobó la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, que estableció un marco jurídico para garantizar el derecho a la alimentación.
A partir de esta normativa se ejecutaron programas como el Bono Productivo Alimentario, que ha entregado más de 250 mil bonos a familias rurales, con una inversión superior a los 54 millones de dólares, facilitando la producción de alimentos a nivel familiar y comunitario.
Los resultados productivos reflejan un crecimiento sostenido en el sector agropecuario. En comparación con años anteriores, la producción agrícola y ganadera ha aumentado en más del 80%, lo que se traduce en mayor disponibilidad de granos básicos, hortalizas y productos pecuarios en el mercado nacional, reduciendo la dependencia de importaciones en productos esenciales.
Durante el año 2025, los registros productivos presentan cifras específicas en distintos rubros. Por ejemplo se reportaron 4.5 millones de kilos de mango hasta el mes de junio, 12.6 millones de kilos de derivados de yuca, 3.7 millones de pepinos, 1.2 millones de lechugas y 762 mil pipianes en el mes de agosto, además de 651 mil litros de leche de cabra en julio, lo que evidencia la diversidad y volumen de la producción nacional durante el año 2025.
En el caso del arroz, uno de los principales alimentos de consumo, se acopiaron más de 9.1 millones de quintales en 70 trillos a nivel nacional, lo que permitió asegurar el abastecimiento interno del año pasado.
A esto se sumó la producción pecuaria, con 68 mil cabezas de pelibuey y otras especies ovinas registradas, fortaleciendo la oferta de proteínas para la población en ese mismo período.
La ganadería bovina también mantiene un peso significativo dentro de la economía y la alimentación, datos recientes del sector indican que Nicaragua cuenta con aproximadamente 5.8 millones de cabezas de ganado, lo que garantiza la producción constante de leche, carne y derivados, además de generar ingresos diarios para miles de familias productoras en el país.
En el ámbito económico, el comportamiento de los indicadores respalda la estabilidad del consumo, el Índice Mensual de Actividad Económica registró un crecimiento del 5.3% en junio de 2025, impulsado por sectores como comercio, manufactura y producción agropecuaria, a esto se suma una inflación acumulada de 0.83% hasta julio y una tasa de referencia del Banco Central situada en 6.25%, lo que contribuye a mantener condiciones estables para la actividad productiva.
En conjunto, estos datos más recientes del modelo de producción nacional y del Programa Nacional de Producción, Consumo y Comercio 2025–2026 reflejan la combinación entre producción, acceso a recursos y estabilidad económica que permite garantizar la disponibilidad de alimentos en Nicaragua.
La combinación de programas productivos, crecimiento agropecuario y respaldo a las familias productoras configura un escenario en el que el país mantiene su capacidad de abastecimiento.
Estos avances en producción, abastecimiento y estabilidad alimentaria reflejan el liderazgo de la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, a través de un modelo que organiza la producción, el consumo, el comercio lo que ha permitido garantizar el abastecimiento nacional y el acceso a los alimentos en todo el país, incluso en un contexto internacional marcado por dificultades en el suministro y aumento de la demanda.













